El primer gol del último Rey León
Julen Guerrero fue durante 14 temporadas en gran ídolo de la grada de San Mamés. Imagen: Efe

El primer gol del último Rey León

Se cumplen 20 años del primero de los 116 goles oficiales que Julen Guerrero anotó con la camiseta del Athletic. Boom mediático y comercial desde el primer día, el portugalujo no fue un futbolista más. Formó parte de la disciplina rojiblanca durante 26 años y en su época de jugador fue el gran icono y estandarte de la afición, incluso cuando no contaba. Pese a sus detractores y su mala salida, sigue siendo un referente para los chavales de la cantera.

Gontzal
Gontzal Hormaetxea

Cuando uno escribe sobre Julen Guerrero tiene que hacerlo con tiento, pausa y entrega, lejos de distracciones. No en vano, un ejercicio tan simple como el de juntar palabras para repasar su trayectoria futbolística adquiere una complejidad absoluta a la hora de definir el impacto que la aparición del portugalujo supuso para la grada de San Mamés. Guerrero fue más que un futbolista; fue la demostración de que aún quedaban jóvenes que entendían el Athletic como forma de vida, una prueba de fe para los que cuestionaban la filosofía y un referente a seguir para  los jóvenes de Lezama. Icono del club y de la afición desde los 20 años, su nivel mediático alcanzó cotas nunca antes vistas en el mundo del fútbol.

Dio sus primeros pasos en el Colegio Santamaría de Portugalete, en el fútbol 5. Entonces sólo se le conocía como Julen, pero ya apuntaba maneras desde el principio. En 1982, con apenas 8 años, el Athletic le llamó para hacer una prueba en Lezama y ahí empezó todo. En el partidillo de elección, su equipo se impuso por 9-2 y él hizo siete goles. Tres días después ya estaba entrenando de rojiblanco.

Con apenas 8 años el Athletic le llamó para hacer una prueba en Lezama y ahí empezó todo

Durante una década fue quemando etapas en todas las categorías inferiores hasta que el 23 de febrero de 1982, con 18 años, Blas Ziarreta lo reclutó para un partido del Bilbao Athletic, entonces en Segunda A. En plena lucha por evitar el descenso, ‘los cachorros’ se jugaban la vida en el campo del Compostela, uno de los 'gallos' de la categoría. Guerrero salió de inicio y para el minuto 10 ya había firmado dos de los tres goles que anotaría en aquel encuentro (1-4 marcador final). Aquel año el de Portugalete logró 6 dianas en 12 partidos y fue clave en la salvación del filial, lo que le otorgó pasaporte para realizar la pretemporada con el primer equipo.

Con el filial logró 6 dianas en 12 partidos y fue clave en la salvación

Pese a su juventud, Jupp Heynckes no dudó en darle la titularidad desde el primer día. El Athletic no pasaba por su mejor momento; llevaba tres temporadas paupérrimas en cuanto a fútbol y resultados  y desde  Sarabia no salía un canterano que despertará especial ilusión en la parroquia rojiblanca. Con ese panorama, la irrupción de Julen Guerrero le convirtió en ídolo local en apenas unos meses.

Debutó el 6 de septiembre de 1992 contra el Cádiz en San Mamés y dos semanas después, el día 20 y contra el Rayo Vallecano, anotó su primer gol. Fue en un cabezazo tras un saque de falta de Ernesto Valverde. El centrocampista cerraría la temporada con 10 tantos pese a jugar en la posición de mediocentro.

Temporada clave y ‘fenómeno fan’

Tras el año de debut había muchas voces que cuestionaban si un chaval de 18 años podría asumir toda la responsabilidad que se le exigía desde afición y medios. Nada más lejos de la realidad. Si Guerrero estaba nervioso apenas se notó, ya que firmó el curso más espectacular de su carrera. Heynckes adelantó su posición y con Ziganda y Valverde jugando de delanteros abiertos, las llegadas desde atrás del ocho rojiblanco fueron la pesadilla de todos los equipos de primera. Acabaría el segundo curso con 18 goles, su mejor registro. El Athletic fue quinto aquel año, a tres puntos de la tercera posición y con unas estadísticas goleadoras por encima de lo común. Aquel año  Guerrero sería nombrado Mejor Jugador de la Liga por la revista Don Balón.  Ya era una realidad, había nacido ‘La Perla’.

La puesta en largo del joven canterano no fue una mera revolución futbolística. Su trascendencia dentro del equipo fue más allá del ámbito deportivo y alcanzó una dimensión nunca antes vista en el fútbol. Al sorprendente liderazgo que asumía en la cancha se le sumaron continuas demostraciones de amor hacia el club y la afición, lo que desató la ‘Guerreromanía’ en Bilbao. Todos los niños y niñas querían ser Julen Guerrero; las adolescentes (y no tan adolescentes) suspiraban por él; los aficionados agotaban las camisetas con el ocho a la espalda y  la sociedad en general mostraba su admiración por ese joven y tímido rubio.

Guerrero joven

Julen Guerro se convirtió en ídolo de masas desde muy joven. Imagen: Miguel González Calderón

Su tirón mediático no tardó en sobrepasar las fronteras de Vizcaya y en apenas dos años, ‘La Perla’ ya era un ídolo en todo el estado. Se puede decir que fue el primer gran caso de ‘fenómeno fan’ en el mundo del fútbol.  Mientras perforaba las porterías de toda España, era la imagen de decenas de campañas publicitarias, presentaba programas de televisión, participaba en series, ofrecía entrevistas a diestro y siniestro, escribía un libro y hasta se convertía en el primer futbolista en tener una página web.

Para entonces el centrocampista ya era internacional por España. En enero de 1993, cuatro meses después de debutar, fue convocado por Javier Clemente y se convirtió, con 19 años recién cumplidos, en el jugador más joven en debutar en la historia de la selección (marca que superaría Cesc más adelante). Tras el estreno, se convirtió en un asiduo de la absoluta y en pieza clave en la clasificación para el Mundial de Estados Unidos de 1994. Anotó 6 goles en sendos hat- tricks contra Malta y Chipre y acabó viajando al continente americano en verano.

En la temporada 94- 95 Guerrero era una estrella mundial. Con apenas 20 años, en 77 partidos oficiales con el Athletic había logrado 32 goles y era un fijo en las convocatorias de la selección. Su meteórica progresión no pasó desapercibida para los grandes de Europa y los cantos de sirena no tardaron en llegar. Es difícil hacerse a la idea de cuantas ofertas pudieron presentarse en las oficinas de Ibaigane por él, pero se cuentan por decenas. Se dice que la Fiorentina tiró la casa por la ventana y ofreció cinco mil millones de las antiguas pesetas saltándose todos los cánones legales, que el Milán le puso al jugador un cheque en blanco encima de la mesa o que el Barcelona le tentó. Tampoco quedó exento del deseo el Real Madrid, equipo no grato en Bilbao. Valdano, que llegó a reunirse con el jugador,  lo quería a toda costa pero, ironías de la vida, el entonces presidente Ramón Mendoza reconoció no tener dinero suficiente para pagar su claúsula (que ascendía a 1.200 millones de pesetas). Realmente nunca sabremos hasta qué punto los rumores se acercan a la realidad, pero está claro que el portugalujo pudo incorporarse a proyectos más ambiciosos.

Fueron muchas las ofertas que llegaron a Ibaigane por el jugador

La realidad es que en su mente nunca estuvo la idea de marcharse y eso quedó demostrado cuando aceptó la oferta de renovación del club en 1995. Se esperaba un culebrón de los buenos pero no dudó en estampar su firma en la histórica propuesta de Jose María Arrate. De la noche a la mañana, pasó de ídolo de masas a estandarte rojiblanco, uno de los más grandes que ha tenido nunca el Athletic. Su debilidad por el club de toda su vida le llevó a firmar un contrato de 12 años de duración, algo nunca visto en el mundo del fútbol.  Su andadura con la entidad quedaba ligada hasta 2007. Aquello sirvió para aplacar el deseo de los gigantes europeos y reforzar aún más la imagen del jugador entre la afición. La decisión con la que desestimó las propuestas ajenas y decidió unir prácticamente la totalidad de su carrera deportiva al equipo rojiblanco, elevó la figura del ocho a icono.

En 1995 firmó un contrato de 12 años con el Athletic, algo insólito en el fútbol

Claro que aquello no le salió gratis al Athletic. Dentro de las diferentes cláusulas que componían el escrito destacaban algunas como que el jugador tenía que ser siempre el mejor pagado de la plantilla o que una vez retirado,  debería ocupar un puesto en el organigrama técnico de Lezama, entrenando a uno de los cuatro primeros equipos de la entidad (Athletic, Bilbao Athletic, Basconia o Juvenil de Honor) y siendo siempre el segundo preparador mejor pagado de Lezama, sólo superado por el de la primera plantilla. Es decir, un  contrato vitalicio. En el futuro, el generoso esfuerzo del Athletic repercutiría en críticas de un sector de la afición y en desavenencias entre jugador y entidad, pero entonces no pareció importarle a nadie.

Pérdida de protagonismo y retirada

La salida de Heynckes, su gran valedor, hizo que el rendimiento del Athletic perdiera enteros, pero Guerrero siguió sumando goles y siendo la máxima referencia. La carrera del ocho iba sobre ruedas pero todo cambió con la llegada de Luis Fernández al banquillo rojiblanco. El francés planteó una auténtica revolución de jugadores y  fue dando protagonismo a hombres como Etxeberria, Urzaiz o Ezquerro, hasta el punto de convertirlos en su columna vertebral, desplazando a Guerrero a un segundo plano. En la primera temporada del galo, Guerrero lo jugó todo y fue pieza clave para conseguir la clasificación para la UEFA (15 dianas), pero en la segunda (año en el que el Athletic fue subcampeón) su participación en el equipo menguó considerablemente: sólo 25 partidos de titular y 8 goles.

Hasta el año 2000 continuó jugando y marcando goles pero su protagonismo en el equipo se había reducido considerablemente. La grada seguía apoyándole al máximo, aunque es cierto que su número de detractores iba en aumento ante la inmensidad de su contrato. Txetxu Rojo le relegó al banquillo gran parte de la 2000-2001 y el portugalujo ya no conseguiría revertir la situación. Aquel año lograría sólo 4 goles, su peor marca hasta la fecha. Los siguientes dos años de Heynckes, el mismo que le hizo futbolista, apenas contó para nada. Como anécdota,  la 2002-2003 fue la primera temporada en la que se quedó sin anotar un solo tanto en Liga (ocurrió lo mismo en su último curso).

En la 2000- 2001 fue relegado al banquillo y ya no pudo revertir la situación

De ahí al final ningún entrenador contó regularmente con él. Pese a que la afición le rendía continuas muestras de cariño y pedía su salida día sí y día también, por A o por B nadie le dio oportunidades. Sin embargo Guerrero jamás puso una mala cara ni hizo una declaración fuera de lugar. Aunque el Athletic parecía haberle abandonado, fue un ejemplo de profesionalidad hasta el final y jamás se perdió un entrenamiento ni rehuyó las responsabilidades. Suyo fue el último tanto de la mítica remontada contra Osasuna y en la retina de todos está el gol olímpico que consiguió ante el Cádiz en una dramática temporada que el Athletic rozó el descenso (el árbitro no vio que el balón entró y pitó penalti, que transformaría Tiko). Aquel año logró su gol 100 en Liga en un lanzamiento de falta ante el Albacete.

Gol 100

Gol 100 de Julen Guerrero. Imagen: Oscar Martínez

En verano de 2006, entre lágrimas y de manera sorpresiva, ‘La Perla’ anunció su retirada tras 14 temporadas en el primer equipo. Se incorporó al Juvenil A, pero tras apoyar públicamente a Juan Carlos Ercoreca en las elecciones a la presidencia y dentro de la política de acabar con los contratos blindados que llevó a cabo García Macua, el 13 de marzo de 2008 se desvinculó definitivamente del equipo de toda su vida. 

El 13 de marzo de 2008 se desvinculó definitivamente del Athletic

Ni como jugador ni como técnico, tuvo la salida que merece alguien que permaneció 26 temporadas en el Athletic. Lo recuerda con dolor: “No creo que me mereciera un final así y es un mal ejemplo para los chavales que vienen detrás. Hay gente que no tiene respeto por lo que has hecho”. Palabras dolorosas y que inevitablemente se asocian con el tema Fernando Llorente, jugador al que ‘La Perla’ defiende: “se le debería haber tratado mejor todo este tiempo”.

Polémicas aparte, lo que está claro es que hace 20 años, uno de los jugadores más importantes de la historia del Athletic y sin duda alguna el que más impacto causó, inició su leyenda.  14 temporadas en las que firmó 116 goles  y sirvió para demostrar al mundo que ser del Athletic es algo más que vestir una camiseta. Espejo en el que mirarse para la cantera, aunque ahora se ocupe de las categorías inferiores del Málaga. El último Rey León.

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