La eficacia portuguesa azota el Calderón
Foto: Jaime del Campo - VAVEL

Y cinco meses después, volvió a sonar el himno de la UEFA Champions League en un Vicente Calderón a rebosar. La afición colchonera recibió con los brazos abiertos a los soldados del Cholo, que no pudieron llevarse los tres puntos como hicieron dos semanas atrás, cuando salieron victoriosos del infierno turco. Simeone, que apostó desde el inicio por la garra de Correa y Jackson Martínez, acertando de lleno en la titularidad del argentino.

El encuentro comenzó con un ritmo frenético, con los de Simeone dispuestos a buscar la victoria desde el minuto uno. Llegado el cuarto de hora de partido, en esta noche mágica de Champions League, el Atlético de Madrid comenzaba a brillar gracias a las continuas internadas de Filipe Luis y a un Gabi inspirado que estuvo cerquísima de inaugurar el marcador con un centro interior que despejó erróneamente Jardel, estando a punto de firmar un autogol.

Tempranero dominio rojiblanco

Las ocasiones seguirían sucediéndose en los minutos próximos, aunque esta vez, el peligro alternaba entre las dos áreas. Jonas pudo estrenar el luminoso con un disparo raso que se marchó cerca del lateral de la portería local. El aviso más claro del equipo portugués llegó tras una mala salida de Oblak, que dejó la portería al descubierto ante un remate de Guedes. Por suerte para los de Simeone, Filipe se percató del error del meta y, bajo palos, despejó un balón que estuvo a centímetros de entrar.

Tras este carrusel de situaciones de peligro, el encuentro se relajó hasta bien entrada la veintena de minutos. La grada rojiblanca comenzó a apretar tras un remate fallido de Jackson en el área pequeña que salió besando el largero defendido por Julio Cesar. Comenzaba un dominio colchonero que se hizo patente en el minuto 24 cuando Correa aprovechó un magnífico pase de Griezmann dentro del área, rematando con dureza el balón que intentó interceptar el portero del equipo portugués sin éxito. El esférico acabó dentro y la locura se desató en el Calderón.

El empuje de moral fue tremendo para el equipo de Simeone, que a punto estuvo de anotar el segundo por medio de Jackson Martínez. El colombiano se tiró al piso para cabecear un buen centro de Óliver pero el balón se estrelló en la base del poste izquierdo de Julio César. Esa jugada pudo cambiar el devenir final del partido, pero el fútbol fue, una vez más, caprichoso.

La respuesta portuguesa llegó a la media hora

Pasaban los minutos y se sucedían las ocasiones, el Calderón era una fiesta y los hinchas portugueses, muy activos durante el comienzo del encuentro, empezaban a ser silenciados por el monólogo rojiblanco. Lamentablemente, los aficionados visitantes recuperaron los ánimos de una manera bastante negativa cuando Gaitán soltó un latigazo desde el costado del área que ponía el empate momentáneo. El sector de la grada dónde estaban situados se empezó a iluminar con bengalas que seguidamente lanzaron al campo y al público colchonero. El encuentro se paró durante dos minutos a causa de este condenable incidente.

La primera parte terminó con los ánimos muy caldeados. Eliseu y Jackson fueron amonestados al formar una pequeña tangana provocada por una entrada a destiempo del lateral del Benfica. Ya en el último minuto del primer acto, Jackson volvió a buscar el 2-1 con un disparo que se marchó alto.

Segunda parte, misma tónica

La segunda mitad comenzó con continuos reproches de los aficionados rojiblancos a la hinchada portuguesa, que, de nuevo, volvió a iluminar el Vicente Calderón con el rojo fuego de las bengalas en el minuto 51 tras el gol de Gonçalo Guedes. El Centrocampista del Benfica firmó el segundo tras un gran remate cruzado desde el lateral del área.

Pese a todo, el Atlético seguía teniendo el dominio del balón y era el equipo que más juego intentaba crear. Los visitantes se dedicaron, a partir del segundo gol, a jugar al contragolpe, achicando el peligro con balones largos. El empate estuvo a punto de llegar con un remate de Correa, el mejor activo del Atlético de Madrid durante el encuentro, en el minuto 57. El atacante remató con dureza un balón en el área pequeña pero Júlio Cesar dejó la parada del partido, despejando a corner.

En los últimos compases, el Cholo, buscando a la desesperada el gol del empate realizó tres cambios, ingresando a Torres, Vietto y Saúl en el terreno de juego. El Benfica también movió el banquillo con las salidas de Mitroglou y Fejsa.

Los cambios no lograron cambiar el devenir del partido, que mantuvo la misma tónica. Los colchoneros se acercaban al área del Benfica pero fallaban en la definición y los portugueses continuaron dejando pasar el tiempo para aguantar un 2-1 que, analizándose en frío, parece no hacer justicia de lo visto en el Vicente Calderón.

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