El Mariscal rutilante
Fotografía: UD Las Palmas

Juan Guedes Rodríguez ha sido un espejo donde mirarse para muchos jóvenes desde que a muchos se les ha dado a conocer su estampa. Un ejemplo de valentía, dedicación y lucha incansable. Fue un ídolo de masas durante toda su carrera, la cual decidió pasar únicamente en la UD Las Palmas. Un 2 de octubre de 1942 nacía en Las Palmas un aprendiz de mago que acabaría convirtiéndose en el estandarte no solo de un club, sino también de una isla.

Guedes salta al primer equipo en la temporada 60-61, con 18 años. Casimiro Benavente, el entonces entrenador, lo hizo debutar el 23 de abril de 1961, ante el Ceuta. Su primer gol lo convirtió ante el Córdoba, el 4 de marzo de 1962. Ocho años disputó en Primera División, junto a una participación en la Copa de Ferias de la campaña 1969-1970. Con el “6” a la espalda, destacaba allá por donde pasaba en su posición de medio izquierdo.

“El Mariscal”, como se le apodaba, brilló merced a su enorme clase, su excelente zancada, su maravillosa visión de juego y el desbordante talento de su pierna izquierda. Como consecuencia de ello, equipos como el Real Madrid, el Barcelona o el Atlético de Madrid se interesaron por contratar sus servicios.

Guedes quería concluir su carrera en Las Palmas

Sin embargo, el futbolista canario llegó a afirmar: “Yo estoy a gusto en Las Palmas y en la Unión Deportiva. Hubo un momento, lo reconozco, que pensaba demasiado en que me traspasaran. Aquello duró poco. El club fue notablemente mejorándome las condiciones del contrato, y además, como canario yo me he sentido en este club como en el que más a gusto puedo estar. Aquí estoy seguro y terminaré mi vida como jugador”. 

Debut con la selección española

Juan Guedes no solo era una seña de identidad en el archipiélago, sino también a nivel nacional. El grancanario debutó con la selección española el 2 de mayo de 1968, ante Suecia, en un partido que finalizó con empate a uno. En ese encuentro compartió zamarra con sus compañeros Tonono, Castellano y Germán. Además, Betancort, como portero suplente, y Gilberto II estuvieron en el banquillo español ese día. Seis futbolistas surgidos de la cantera de la Unión Deportiva portaban la camiseta roja. Ese y otro choque fueron los dos en los que tuvo la oportunidad de defender los colores de su país. 

Un guerrero eviterno

El jugador amarillo fue fiel al equipo de su tierra durante toda su carrera. Parece complicado, hoy día, recordar el nombre de un futbolista que prefiera quedarse en su club de origen, en lugar de marchar para seguir progresando. A Guedes no le hizo falta salir de la isla para mejorar.

Durante 282 partidos vistió la camiseta de Las Palmas, 172 de los cuales fueron en Primera División. Consiguió anotar 33 goles, una marca envidiable para un centrocampista. Pero su lucha no solo se limitó a la del terreno de juego. El sempiterno número seis de los amarillos tuvo que luchar contra un cáncer. Su batalla fue más allá del césped, y su prematura marcha estremeció a todo un país

El 9 de marzo se cumplen 45 años de la muerte de Juan Guedes. Su fallecimiento se produjo en 1971. 28 años de edad tenía “El Mariscal” cuando tuvo que enfrentarse a la más temible de las guerras.

Al jugador se le detectó la enfermedad en estado avanzado

Fue en Barcelona, donde fue operado por el doctor Puigvert para tratar de eliminar algunos tumores detectados en el colon. Sin embargo, Guedes regresó a los campos, frente a su afición del Insular, en un partido frente al Athletic de Bilbao el 26 de septiembre de 1970. El incondicional se puso en pie para recibir a su ídolo. Pero ciertas complicaciones hicieron que tuviera que volver a operarse meses después. Regresó a Gran Canaria e ingresó en la Clínica Santa Catalina. Por entonces, el joven futbolista, aún en activo, ya sabía que su cáncer estaba demasiado extendido.

Su fallecimiento tuvo lugar en la habitación 345 de la clínica de la capital grancanaria. Desde aquel momento, su leyenda ha viajado no solo en el tiempo, sino a todas partes del planeta fútbol. Es un ejemplo de dedicación, brega e incansable pugna.

Prueba de la huella que había dejado fue el partido homenaje con el que se le homenajeó. Era una oportunidad para que afición, colegas de profesión y todo el mundo del fútbol pudiera despedirse de uno de los símbolos del siglo XX, tanto en el deporte canario como en el nacional. Por tanto, el 15 de junio de 1971 aconteció el encuentro, ante el Partizán de Belgrado.

El fútbol, dicen muchos –incluso con conocimiento de causa-, es la vida para algunas personas. Poder hacer realidad los sueños de la infancia, donde apenas se le “daban patadas a un balón”, es una suerte que muy pocos corren. Pasa de ser una afición, a un estado de ánimo. Pasa a ser aquello por lo que se vive. Juan Guedes era un apasionado, un enamorado del balón. Cuando tocaba con su zurda el tejido del esférico parecía hacerlo con una sutileza extrema. Pero en ocasiones no se da el reconocimiento merecido a los héroes. El legado de “El Mariscal” será eterno in saecula saeculorum ("por siempre"). 

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