Óscar Fernández, lo que mal empieza...tiene motivos para la esperanza
Óscar Fernández, lo que mal empieza...

Lo que mal empieza, mal acaba como dicta el conocido dicho popular. Nada ha ido bien para Óscar Fernández desde el pasado mes de julio: pobre rendimiento deportivo desde la pretemporada hasta la actualidad a lo que ahora se une una luxación de hombro que le obligará a pasar por el quirófano y permanecer unos tres meses de baja -misma lesión e intervención que Julen Castañeda-. Quién sabe. Quizá puede ser un buen punto de reinicio para el extremo cántabro.

De 'héroe' a 'villano', en cuestión de semanas

Óscar Fernández será intervenido de una luxación de hombro y estará unos tres meses de baja

El fútbol, por suerte o por desgracia, a menudo tiene dos vertientes bien diferenciadas, opuestas prácticamente. La nube mediática en la que están sumidos los futbolistas les hace ser héroes o villanos e intercambiar estos roles con mucha asiduidad. Unas épocas estás a tope físicamente, llegas a todos los balones, aguantas la ida y vuelta, las transiciones entre defensa y ataque y todavía tienes fuerzas y talento para hacer magia en ataque: el pase llega preciso al pie del compañero, el centro que busca la cabeza del ariete la encuentra e incluso gozas de las suficiente confianza y acierto como para hacer gol. Hablamos del héroe futbolístico.

Por desgracia, en cuestión de meses o incluso semanas se puede producir el cambio. De héroe a villano, como ya hemos advertido más arriba. Ese tono físico parece esconderse de tí, trotas cansado por el césped sin encontrar muy bien tu sitio. Ese pase que siempre llegaba se queda corto y ese centro que acostumbraba a ser preciso se iba largo, alejado del punto que la mirada elegía. Ay y el gol, el bien más preciado del fútbol; el oro, el diamante, la piedra más preciosa de la mina balompédica. Ese gol que no llega, por muy fácil que parezca meterlo. Esa portería que se achica a la vez que la figura del meta sigue agrandándose.

Óscar pierde la sonrisa

Su temporada como 'héroe' se finiquitó con el gol ante el Coruxo que le daba el liderato al Racing en la última jornada de la liga regular 15/16

Todo este proceso, el paso de héroe a villano, es el que ha sufrido Óscar Fernández esta temporada. El extremo de Renedo de Piélagos se destapó como uno de los mejores activos del Racing de la 15/16 no acaba de encontrar su punto de forma en la 16/17. Desde el mes de julio, con la pretemporada, ya se veía que no era el Óscar de siempre: falto de chispa, de tono físico, de velocidad y de esa sonrisa que tanto caracterizaba a aquel chaval que corría sin parar por el verde de El Sardinero. No es que no quiera, es que parece no poder. Una sensación que se transmite en su rostro.

Su metamorfosis mucho tiene que ver, quizá, con la responsabilidad. Con Munitis aún era un canterano más, con ganas de comerse el mundo, sin nada que perder y mucho, pero que mucho que ganar. Y vaya si ganó. Se asentó como titularísimo en uno de los mejores equipos de toda la Segunda División B. Este año, ya de la mano de Ángel Viadero, su responsabilidad era mucho mayor. Ya no es el chavalito del pasado, este Racing necesita  aun Óscar maduro, importente, vital. Pero no lo encuentra. Quizá ese exceso de presión haya podido con él, de momento.

En su rostro, como decíamos, se refleja esa desesperación del 'villano' que no quiere serlo. El run run se extiende cada vez entre su afición, la misma que no quiere pitarlo, la misma que no quiere perderlo al igual que Viadero que le ha dado un sinfín de oportunidades esta campaña. No quieren ni pueden permitirse el lujo de perder a Óscar. Ese rostro que, lejos de mostrarse adoleciente o pasota, muestra rabia y desesperación en cada fallo, en cada carrera perdida, en cada fracaso en el uno para uno. Querer y no poder.

Un reseteo completo

Y ahora, para más inri, llega la lesión en el hombro. Luxación en el hombro izquierdo que le obliga a pasar por el quirófano y estar tres meses de baja. Malo, muy malo tanto para el Racing como para el propio Óscar. Aunque para todo hay motivos, no de alegría sino de esperanza. Un tiempo fuera, para pensar, para recuperar, para ponerse a tono -no es una lesión que impida la movilidad, ni la carrera, ni el ejercicio- y para recuperar esa ilusión del Óscar canterano, dejar a un lado la presión y centrarse en disfrutar. Su disfrute, sus sonrisas, serán el disfrute y las sonrisas de El Sardinero cuando, en el mes de febrero, el canterano de Renedo vuelva a saltar a los Campos de Sport. Un reinicio a mitad de temporada.

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