Mateo emerge en la intensa lluvia viguesa
Fotografía: Coruxo FC

Partido trampa para un Coruxo que recibía en un nuevo derbi gallego a la UD Somozas. Un conjunto norteño que se encontraba en una situación delicada pero experimentando una mejoría en las últimas jornadas que daba luz a un objetivo tildado semanas atrás de milagro.

Los somocenses cayeron pero dejaron una gran imagen en Vigo. Una derrota que tiene cómo detonante la tónica habitual en esta presente temporada, la falta de pegada. Mateo Míguez se vistió de héroe anotando los dos tantos para que, finalmente, Arkaitz Ruiz maquillara el resultado transformando un penalty.

Pedrosa no acierta

Fue el gran protagonista del primer acto. El visitante Pedrosa tuvo ocasiones de todos los colores para batir a Alberto Domínguez pero, unas veces el meta gallego, otras la falta de acierto y otras los defensores, evitaron que el joven jugador no viera puerta.

Tras el mano a mano del atacante ante Alberto Domínguez que sacó el meta, Pedro tras una gran combinación se plantó ante el meta visitante pero su remate se estrelló contra el palo en el que podía ser el primer tanto del encuentro. En pleno auge, un centro lateral conectó con la cabeza de André Osterholm -que debutaba cómo titular- que enviaba el cuero ligeramente alto. Comenzaban a inquietar los locales la meta foránea con perseverancia.

Pero volvía a aparecer en escena Pedrosa que conectaba un buen centro raso para encontrarse nuevamente con Alberto Domínguez. Buscaba el gol el conjunto de Stili y Cristian con un remate en el área se encontraba con Alberto García que despejaba el cuero.

Quedaba un mal sabor de boca para los rojillos que, con tanta ocasión, se iban al vestuario con cero a cero.

Mateo alegra la tarde

El inicio del segundo acto comenzó con un tanto anulado a Arkaitz. El Coruxo se veía obligado a mover ficha y Mateo ingresaba junto a Quique Cubas al terreno de juego.

En el minuto 60 el de redondela se inventaba una vaselina perfecta para batir al meta visitante y poner el primero en el electrónico ante la alegría de una afición que sufría un chaparrón considerable. En pleno vendaval, una buena asistencia al mediapunta derivo en una definición perfecta para redondear su tarde tras meses en el dique seco.

A falta de 20 minutos para el final, una jugada de picardía propició un ingnuo penalty de Quique Cubas a un rival. Arkaitz batió al meta local y puso los nervios a los vigueses.

Finalmente los locales se alzaron con el triunfo y los visitantes tendrán que seguir luchando por la permanencia.

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