Carrasco, el fichaje invernal perfecto

Si el equipo dirigido por Simeone ha recuperado su candidatura para llevarse el título de Liga, la situación de Yannick Carrasco no pasa por su mejor momento. No corren buenos tiempos para el belga. Acostumbrados a su buen rendimiento, en los últimos días su juego ha descendido a pasos agigantados en comparación a la temporada pasada. El equipo nota esa pérdida y Simeone y sus compañeros le están echando mucho de menos.

Bien es cierto que todos los futbolistas pasan por malas y buenas rachas. Carrasco se encuentra en la peor racha desde que aterrizase en Madrid. Los números o datos son la referencia más exacta para describir cualquier situación. En el caso del belga son para pensárselo. En el pasado Carrasco era un hombre clave en los esquemas de Simeone, sobre todo en ataque. Hace solo un año, el jugador hacia las delicias de los aficionados al fútbol por Europa, lo que le valió la renovación con el club colchonero. Ahora, parece haber perdido esa intensidad con la que salía al campo, esas asistencias que terminaban en gol o, simplemente, ese olfato goleador que le coronaron como uno de los jugadores más importantes de las filas atléticas.

En esa misma línea, si miramos a las actuales fechas pero de la temporada anterior, el internacional belga ya había celebrado 10 dianas y hoy, apenas lleva 3. Bien es cierto que las lesiones no le han ayudado a ser el Carrasco de siempre. En aquel partido frente al Qarabag en Bakú, aparecieron unas molestias en la rodilla que le tuvieron apartado durante un mes. Y desde entonces no ha vuelto a ser el mismo.

Esto ha hecho que su entrenador no cuente con él. De los 23 partidos oficiales jugados, solo ha completado 3. Ha sido titular en nueve. Lo más llamativo es que en seis de ellos ni siquiera pisó el césped, en cinco de ellos fue a causa de las molestias físicas y, solo en uno, fue decisión de Simeone. Fue el pasado domingo, en el Villamarín, en un partido que aparentemente, estaba cantado que iba a jugar por la ausencia de Griezmann. Pero ni con esas el Cholo confía en él. Prefirió apostar por más centrocampistas. Tampocó jugó de titular en la "final" contra el Chelsea. 

A su mal estado de forma habría que sumarle la desconexión con el equipo y la falta de compromiso. Ya en verano, saltaban los rumores de su posible marcha a pesar de la sanción de la FIFA que impedía fichar al club presidido por Enrique Cerezo, pero finalmente se quedó.

Dentro del vestuario hay una tensión patente. Ni el cuerpo técnico ni sus propios compañeros comprenden la desconexión de la que está siendo participe. El mejor ejemplo fue, también donde salió lesionado, el duelo ante el Qarabag en Azerbayán. Con tablas en el marcador y a 10 minutos del pitido final, Simeone decidió cambiarle y, lejos de abandonar el terreno de juego corriendo para perder el menor tiempo posible, se retiró caminando y sin prisa alguna. Un gesto que no sentó nada bien y le costó sus más y sus menos en el vestuario. 

La Navidad trae consigo regalos y sin duda, después de los regalos de Vitolo y Costa, Carrasco tiene que ser el que complete ese trío de regalos, convirtiéndose así en el fichaje invernal perfecto. Pues tiene por delante el reto y la exigencia de ser mejor que los dos nuevos integrantes. Si lo consigue, habrá superado todo lo malo y tendrá la confianza de toda la parroquia colchonera. Si no lo logra, su futuro estará más fuera que dentro del Metropolitano, algo que no quieren ninguna de las dos partes. 

Solo él sabe si quiere o no quiere volver a ser el que era, aquel que enamoró a clubes como el Chelsea o Manchester, recuperar sensaciones y demostrar la calidad que tiene en sus botas. 

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