Analizando a Vicandi Garrido, el árbitro del Real Zaragoza-Real Oviedo
La Liga

Como cada semana, ya conocemos las designaciones arbitrales que la Real Federación Española de Fútbol lleva a cabo. La suerte ha querido que sea el colegiado vasco, Vicandi Garrido, el encargado de arbitrar el choque entre asturianos y aragoneses, que será celebrado el próximo domingo 25 a las 16:00 horas, en el estadio de La Romareda.

Iñaki Vicandi Garrido (Portugalete, Vizcaya, 1986) es un árbitro recién descendido de la Primera División, que desde principio de temporada lleva desempeñando su función en la categoría de plata del fútbol español. La puntuación de 8,60 en el conjunto de los informes y de las pruebas físicas no le fue suficiente para mantener la categoría la pasada campaña.

Este partido será el segundo que el trencilla vasco dirigirá al conjunto carbayón en lo que va de temporada, después de que ya lo hiciera el pasado 10 de diciembre en un ajustadísimo y pasado por agua Real Oviedo 1-0 C. A. Osasuna, por entonces séptimo y octavo clasificados respectivamente.

En aquel encuentro se lanzó un penal bien señalado pero a la postre desperdiciado por Rocha, que lo mandó fuera, y se saldó con tres tarjetas amarillas en los últimos minutos del choque: dos para Osasuna y una para el propio mediocentro extremeño.

Podríamos pensar que el partido del domingo y los objetivos que tienen en mente ambos equipos son muy distintos a los que Oviedo y Osasuna tenían en aquella fría tarde-noche de diciembre en el Carlos Tartiere, pero nos equivocaríamos.

La buena racha que atraviesan los maños –13 de los últimos 15 puntos- les han permitido subirse al tren por el ascenso mediante playoff, puestos de los que se encuentran a siete puntos, por ocho que le separan del descenso.

Las segundas vueltas son para morder y cada disputa será clave en la lucha por el objetivo. Vicandi Garrido deberá saber mantener a raya el énfasis de los locales por no despegarse de una “Tête de la course” que cada vez tienen más cerca, así como la casi siempre alta intensidad de Forlín, Ramón Folch y compañía. Y decimos “casi” porque el Real Oviedo viene de empatar en el Carlos Tartiere en un encuentro donde esa intensidad brilló por su ausencia.

Los números del colegiado de Portugalete en lo que va de temporada dejan claro que ha ido bajando su listón. Durante los siete primeros partidos de liga, este árbitro sacaba algo menos de cuatro tarjetas por partido, una media que ha ido subiendo tanto en sus últimos seis encuentros de la presente campaña, –cerca de una tarjeta y media más por choque- como a lo largo de lo que vamos de temporada, si lo comparamos con los números de la 16/17.

Además, ha expulsado a más futbolistas en los 13 partidos que ha dirigido esta temporada –cinco- que en los 19 que dirigió el pasado curso. Sin embargo, todavía le faltan tres penas máximas por señalar para igualar las ocho que dictaminó en su última temporada en Primera.

Sabemos de la exigencia de un encuentro de estas características entre dos históricos de la Primera División, pero sabemos también de la mano izquierda que tiene este colegiado a la hora de dirigir un encuentro de una altura similar a la de algunos de los que ya ha dirigido esta temporada, como pudieron ser Zaragoza-Granada, Granada-Huesca, Oviedo-Osasuna o Valladolid-Zaragoza.

Desde VAVEL, como no puede ser de otra forma, le deseamos toda la suerte del mundo, tanto en lo que resta de temporada como en su lucha por retornar a la máxima categoría del fútbol nacional.

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