Unai López, crecimiento a base de oficio
Unai López durante un partido en San Mamés // FOTO: Athletic Club

En pleno proceso de renovación, donde los aficionados veían cómo la luz de la sala de máquinas de San Mamés se consumía lentamente, un repentino chispazo ha devuelto las esperanzas al graderío de la Catedral.

Una esperanza que llegó a Lezama desde el otro lado de la A-8 cuando apenas era juvenil. Habitual en las categorías inferiores de la Selección Española, los leones se adelantaron en la conquista de la joven perla a equipos como Atlético de Madrid o FC Barcelona.

Quemando etapas desde la temporada 2011, fue destacando en los equipos rojiblancos hasta llegar a debutar con el filial en Segunda B con 16 años. Su buen hacer e inmejorables condiciones, a su pronta edad, le permitieron debutar con el primer equipo en la temporada 2014-2015.

A pesar de un inmejorable debut en la UEFA Champions League frente al Nápoles, su primer contacto con la élite fue demasiado intermitente. Una escasa participación que obligó a los mandatarios rojiblancos a encontrarle un acomodo fuera del hogar.

Cesiones para madurar

Relegado al filial rojiblanco, en la temporada siguiente disputó 37 partidos de la Liga SmartBank, donde los cachorros no pudieron evitar el descenso a la división de bronce.

Fue entonces cuando varios equipos de LaLiga Santander se interesaron en sus servicios, entre ellos el Leganés de Asier Garitano. Así, el novato centrocampista comenzaba una nueva aventura en Butarque, donde disfrutó de muchos minutos.

En la siguiente campaña, sin salirse de la capital española, Vallecas le esperaba. Se consagró como uno de los artífices de la gran temporada de los vallecanos, vistiendo la camiseta franjirroja en 39 ocasiones, y consiguiendo el ascenso a Primera División. Un hecho que confirmó su vuelta a San Mamés y en la que se tenía grandes esperanzas.

Una vuelta en un momento complicado

Al mismo tiempo que Unai perfeccionaba su fútbol para regresar al "botxo", los leones se hallaban inmersos en una temporada sin pena ni gloria. Con los ánimos por los suelos, los aficionados demandaban un cambio, una revolución en la sala de operaciones de la plantilla.

En ese preciso momento, con Unai ya en casa, a la Catedral llegó Eduardo Berizzo. Con una clara apuesta por el domino del juego, todos los focos apuntaban al joven guipuzcoano como referente del centro del campo rojiblanco.

Sin embargo, tras un buen inicio liguero frente al Leganés en casa, el protagonismo de Unai se fue diluyendo con el paso de las jornadas. A ello se unió la convulsa situación que vivía un equipo con demasiadas urgencias en la que el técnico argentino fue cesado como técnico rojiblanco.

En 14 jornadas con Berizzo al frente, el donostiarra disputó escasos 110 minutos de juego repartidos en cinco encuentros.

Aunque la llegada de Garitano apenas cambió la situación, pues solo saltó al césped en tres ocasiones ante Sevilla, Real Madrid y Levante. Un papel intrascendente para un jugador condenado al banquillo y a la grada.

Un paso adelante

Nueva temporada, nuevos retos por delante. El Athletic demandaba un jugador diferente, talentoso e ingenioso en el medio campo. Por ello, Garitano era consciente de la importancia de pulir cuidadosamente aquel diamante.

Una joya dotada de interesantes condiciones técnicas, pero que debía responder a las exigencias físicas que demandaban los planteamientos del técnico deriotarra. Un jugador capaz de poner la pausa necesaria en un fútbol sin tregua.  Asimismo, en una temporada exenta de urgencias, Gaizka ha catapultado al joven donostiarra a la titularidad en hasta 11 ocasiones en 15 jornadas ligueras disputadas, completando dos partidos completos en el Wanda Metropolitano y en el anterior choque en San Mamés.

Un premio al trabajo y constancia del joven, cuyo rendimiento va in crescendo con el del equipo. Junto a Dani García, ha realizado grandes actuaciones de dominio y control del juego en los últimos encuentros frente a Osasuna y Granada.

A estas alturas se sitúa como el décimo jugador con más minutos de la plantilla (772 minutos). Un dato que contrasta con el protagonismo que recibió la pasada campaña, pues, actualmente, tras la disputa de la decimoquinta jornada, supera con creces los siete partidos jugados el curso anterior.  

A sus 24 años, aún tiene mucha tela que cortar, pero es evidente que ha traspasado la barrera de jugador promesa para convertirse en una realidad.

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