Dos latigazos amortizan mucho sudor frío en el Nuevo Los Cármenes
Fuente: realmadrid.com

Se acerca el final de LaLiga Santander y la consecución del título comienza a ser una realidad casi palpable para el Real Madrid. No obstante, por muy cerca que estuvieran de cumplir con el objetivo, los blancos no podían permitirse fantasear con la celebración ya que una visita al Nuevo Los Cármenes les aguardaba. Llegaba el 13 de julio, fecha marcada en el calendario de Zidane, pues le tocaba viajar a Andalucía junto a sus hombres para enfrentarse al Granada y así cerrar la jornada 36 de la presente competición liguera. El Madrid, a sabiendas de que necesitaba tan solo 2 victorias más para proclamarse campeón y de que el Barcelona tiene en mente aferrarse a la posibilidad de que los líderes se duerman en los laureles, viajaba a la bellísima ciudad granaína con la cabeza puesta en el partido.
Los nazaríes, por su parte, se preparaban para esta cita con la motivación de vencer a Goliath y lanzar un mensaje a Europa para que los clubes del continente se anden con ojo por si la bolita del matagigantes cae en algún bombo del sorteo de la próxima Europa League.

  • Los blancos se acomodan

Llegaron las 22 horas y el balón comenzó a rodar en Granada. El encuentro comenzó con un suave tanteo en el que ambos equipos buscaron pisar el área rival, pero en el minuto 10, Ferland Mendy decidió soltar un letal latigazo que despeinó a Rui Silva y conmocionó al conjunto andaluz. Los merengues olieron la sangre y 6 minutos después, Benzema culminaría un contraataque con un disparo marca de la casa. Con este inesperado comienzo, la narrativa de la primera mitad se desarrolló como los visitantes quisieron por mucho que los de Diego Martínez intentaran poner un punto y a parte mediante ocasiones esporádicas. El descanso llegaría con un 0 a 2 en el electrónico.

Fuente: realmadrid.com
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  • David carga la honda

El colegiado hizo sonar el silbato para dar comienzo a la segunda parte y las tornas del partido cambiaron completamente tan solo 5 minutos después, puesto que los nazaríes pillaron a los blancos con la guardia baja y Darwin Machís mandó el balón al fondo de la portería a través del túnel que formaron las piernas de Courtois, quien poco pudo hacer ante el vertiginoso ataque de los locales. Los de Zidane recibían una pedrada que haría mucha mella, en tanto que dejó secuelas en el conjunto capitalino para los minutos restantes de partido, que no eran pocos.

Fuente: granadacf.es
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  • La importancia de saber sufrir

El Madrid trató de mantener todo bajo control, pero le fue imposible. El líder estaba tocado y comenzó a recibir golpe tras golpe sin apenas poder devolver un jab. Las internadas del Granada eran incesantes y la tranquilidad de la primera mitad desapareció por completo del cuerpo de los vikingos para dar paso a unos nervios de acero que pusieron a prueba el corazón de más de un madridista, aunque para su fortuna, la portería estaba defendida por Thibaut Courtois. El gigante belga, salvando a los suyos del empate repetidas veces, volvió a demostrar que es uno de los mejores guardametas del mundo. Sin embargo, hubo ocasiones en las que ni siquiera sus esfuerzos fueron suficientes para evitar el gol, pero por suerte para los líderes, Sergio Ramos despejó un balón sobre la línea de meta mientras los futbolistas del Granada se quedaban helados cuando estaban a punto de gritar el gol.

Fuente: realmadrid.com
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Los de Zidane, por fin escucharon el ansiado pitido que ponía final a una segunda parte en la que tocó sufrir, pero también a un partido cuyo marcador se quedó en 1-2, lo cual significa que si el Real Madrid consigue los 3 puntos contra el Villarreal, tendrá en sus manos su trigésimocuarto título de liga.

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