Merecer más, a veces no es suficiente
El equipo celebrando el gol del empate | Foto: Atlético de Madrid

Lo que empezaba con un increíble recibimiento al equipo colchonero al final acabó con una derrota dolorosa contra el equipo red, que deja a los rojiblancos tocados —pero no hundidos— en la máxima competición europea. 

Los colchoneros y sus grandes noches

La afición sabía que el partido de hoy era importante y así lo demostró desde antes del pitido inicial. El ambiente recordaba a las grandes noches del viejo Vicente Calderón, todo era camisetas y bufandas rojiblancas, además de aficionados con ganas de dejarse la voz por el equipo, pero no fue suficiente para dejar los tres puntos en casa. 

El equipo rojiblanco empezó enérgico después de ese empujón de los colchoneros, pero rápidamente esa energía se convirtió en desajustes y nervios que provocaron dos goles muy tempranos del equipo inglés. El primero, una gran jugada de Salah que acabó con un disparo rebotado imposible para el portero esloveno y el segundo un balón dividido en la frontal del área atlética en el que Keïta fue el más rápido para dejar el balón en el fondo de la red con un gran disparo. Después de los goles, el Atleti quedó totalmente fuera de juego y tuvo que remar contra corriente para poder revertir la situación en la que se habían encontrado en menos de quince minutos.

Caer y levantarse

Cuando el equipo rojiblanco empezó a levantarse de los dos golpes que le había dado el Liverpool, fue cuando el oso empezó a dominar sobre el pájaro. El Atleti por fin empezaba a jugar al fútbol que ellos querían y eso significaba que las ocasiones empezaban a llegar y con las ocasiones, los goles. Griezmann se encontró con un balón en su pie después de que Koke lo golpease desde la frontal, solo tuvo que darle la dirección para poder empezar a crear el camino hacia la remontada atlética. Y fue otra vez Griezmann el que, tras una jugada de fantasía de Joao, acabó por empatar el partido

Parecía que uno venía a sustituir al otro, pero al final la conexión entre Griezmann y Joao Félix está dando muchísimas alegrías al equipo colchonero. Cuando estos dos se buscan, y sobre todo, se encuentran, no hay defensa que pueda parar la magia que surge entre el principito y el menino. 

Con el empate, el Atleti fue increíblemente superior al Liverpool, que solo podía esperar que la tormenta que era el equipo rojiblanco amainase. Tuvo ocasiones para ponerse por delante, pero los porteros están para hacer su trabajo; un Alisson imperial no dejó que los locales se impusiesen gracias a magníficas paradas durante la primera y segunda parte, tanto fue así que al final del partido recibió el premio al mejor jugador del encuentro.

La diosa fortuna no apoyó a los rojiblancos

La segunda parte empezó con el mismo guion con el que acabó la primera, un Atleti dominante que buscaba la victoria y un Liverpool que solo podía esperar el fallo del rival, y el fallo llegó. En el minuto cincuenta y dos, Griezmann vio la roja directa por una disputa peligrosa, decisión cuestionable, ya que el jugador rojiblanco no vio al jugador rival y simplemente fue a la lucha del balón. La expulsión del francés dejó al Atleti aturdido lo cual aprovechó el Liverpool para echarse al ataque, aunque sin demasiado éxito.

El Atleti decidió aguantar el resultado e intentar buscar un gol en un contragolpe, mientras tanto el Liverpool buscaba la forma de atacar la portería rival. El equipo colchonero acusó el cansancio de ser un jugador menos y las molestias de Hermoso y acabó regalando un penalti al equipo red. Salah transformó la pena máxima y volvió a poner a su equipo por delante, dejando a un Atleti con un jugador menos y muy poco tiempo de reacción.

El árbitro volvió a ser protagonista tras pitar un penalti a favor del Atlético de Madrid para posteriormente anularlo. Giménez ayuda a caerse, pero el contacto existe, y, según el reglamento del VAR, si el contacto existe, los árbitros del videoarbitraje no deben intervenir, ya que la jugada se queda a interpretación del árbitro de campo, pero en este caso, si intervinieron y al final acabaron por anular una pena máxima que podría haber igualado el marcador por segunda vez. 

Durante los últimos minutos el Atleti lo intentó a la desesperada, hubo ocasiones para empatar, pero las piernas pesaban mucho y eso se notó a la hora de crear y acabar las jugadas. Al final el equipo colchonero acabó derrotado con una sensación muy amarga tras un buen partido del equipo.

El Atlético de Madrid fue superior al Liverpool en muchos tramos del partido, además de que para este partido la mala fortuna acompañaba a los rojiblancos, por lo que el equipo madrileño mereció más que una derrota, pero el destino es caprichoso y no dejó que los guerreros del Cholo hiciesen la épica esta vez. 

VAVEL Logo