Atlético de Madrid y Almería se enfrentaban con motivo de la jornada número 26 de LaLiga EA Sports.

Como local figuraba el Almería, con el objetivo de conseguir ante el Atleti su primera victoria tras siete meses de temporada y apenas 8 puntos sumados. Como bien afirma su entrenador, Garitano, en rueda de prensa, el Almería es un colista atípico, ya que plantan cara a cualquier rival pero nunca consiguen alzarse con la victoria.

En el lado colchonero, afrontaban una semana más un partido como visitante, un escenario en el que no consiguen los tres puntos desde hace ya más de un mes en Granada; una situación impensable para un equipo que comenzó luchando por el título liguero, que acumula la mejor racha como local en primera división con una imbatibilidad de más de un año y que aspira a coronar en Copa del Rey y Champions.

  • Vulnerabilidad y errores

El partido comenzó a placer de los colchoneros, y es que en el primer minuto de partido, tras una cabalgada de 30 metros, Reinildo puso a Correa un balón a placer que acabó en el fondo de la portería de Maximiano. Los planes de Simeone parecían ser ejecutados a la perfección, y es que la defensa andaluza parecía bailar al ritmo de los rojiblancos; pocos minutos después, Barrios recibía un balón que de ser controlado con éxito podría haber supuesto el segundo en el marcador.

Aquella ocasión desperdiciada supuso una dosis de oxigeno para los almerienses, que lejos de tirar la toalla decidieron dar un paso adelante y acercarse a la portería de Oblak. Luka Romero, el joven e ilusionante argentino cedido por parte del Milan en el mercado de invierno, parecía el mayor peligro del Almería, y vaya si lo fue, en su primer intento, para dentro, se inventó un tiro escorado desde la frontal que sobrepasó a una pasiva defensa atlética y sorprendió a Oblak.

Luka Romero en la celebración del primer gol // @LaLiga
Luka Romero en la celebración del primer gol // @LaLiga

La segunda parte fue un calco perfecto de la primera,  motivados por las palabras de Simeone en el vestuario durante el descanso, los jugadores atléticos parecían ser conscientes de sus errores y se abalanzaron sobre el área del Almería. En el minuto 57, el argentino De Paul se plantaba en área local y tras verse sin apoyos buscó un tiro poco ortodoxo que con mucha fortuna acabó entrando  y suponía el 1-2 en el marcador. Demasiado premio, quizás, para un Atleti que lucía lejos de su mejor versión.

Ninguno estaba haciendo méritos para llevarse la victoria, y la imprecisión se imponía en ambos conjuntos. Fruto de la imprecisión y la falta de entendimiento defensiva, con los mismos protagonistas que hace apenas 4 días en Milán, Reinildo y De Paul; Luka Romero perforaba el área con un desmarque vertical que culminó con un remate por la escuadra de Oblak que supuso el 2-2.

La entrada de Morata en el minuto 70, era la única esperanza de un desesperado e impotente Simeone. El delantero madrileño se vio beneficiado de varios errores clamorosos de la defensa rival, y que para sorpresa de los presentes no consiguió si quiera, dirigir a portería y finalmente el resultado fue de 2-2.

Gabriel Paulista y Lozano en un duelo del partido // @Atleti
Gabriel Paulista y Lozano en un duelo del partido // @Atleti
  • Mediocridad como visitante

Desde hace ya varios meses, la realidad atlética es muy distinta como local y como visitante, y es que si como local se coloca como el mejor de la temporada con un total de 12 victorias, como visitante iguala sus números con equipos de mitad de tabla con apenas 4 victorias en 13 partidos.

Osasuna, Rayo, Granada y Celta, son los únicos equipos que han sido derrotados por el Atleti en su casa, una cifra que si convertimos en puntos y sumamos los empates, se traduce en 15 puntos de 39 posibles, un total muy bajo a la altura de mitad de tabla; unos números ridículos para un equipo que a día de hoy se encuentra en semifinales de Copa del Rey y octavos de final de Champions League.

Simeone ha sido autocrítico en la rueda de prensa al ser preguntado por este problema como visitante: "Son muchos los puntos perdidos como visitante, la culpa es mía por no saber preparar los partidos, no hay otra explicación". 

La siguiente cita como visitante no se hace esperar, ya que el próximo jueves en Bilbao, el Atlético de Madrid afronta el partido más importante de la temporada hasta el momento, la vuelta de las semifinales de Copa del Rey, donde tiene que remontar un 0-1 en contra en el segundo estadio más difícil de España, San Mamés.

Koke y Lino en el partido de la primera vuelta entre Athletic y Atlético // @AthleticClub
Koke y Lino en el partido de la primera vuelta entre Athletic y Atlético // @AthleticClub
  • Falta de contundencia

Otro de los problemas que parecen haber dominado los partidos rojiblancos y que juegan en contra a la hora de lograr la victoria es la baja cantidad de goles marcados en relación con las ocasiones generadas. 

Las estadísticas no mienten, pero si que pueden tener distintas interpretaciones, ya que para algunos hablar de falta de contundencia después de haber logrado 5 goles en la jornada anterior, o incluso ayer, pese al empate, haber marcado 2, puede parecer una atrocidad, pero si pasamos al análisis es algo evidente.

A día de hoy la relación tiros totales, tiros a puerta y goles marcados es muy diferencial, y es que de una media total de 13 tiros por partido, sólo van a puerta 5.3, es decir menos de la mitad de los remates, y la media de goles anotados por encuentro es de 2, también menos de la mitad. Si a parte de el análisis de la relación tiros y goles, tenemos en cuenta que en las 3 últimas derrotas, el dominio atlético fue evidente y no consiguió marcar en ninguno, se ve aún más acentuado el problema.

Simeone en la rueda de prensa post partido fue preguntado por el problema del gol y su respuesta fue clara y concisa: "Tuvimos gran cantidad de ocasiones, la de Riquelme y las dos de Morata, falta contundencia, pero acabarán entrando".

Simeone pensando en un encuentro de esta temporada // @Atleti
Simeone pensando durante un encuentro de esta temporada // @Atleti
  • El trabajo no se negocia

Gran parte de la afición rojiblanca coincide en la falta de intensidad con la que los rojiblancos afrontan los partidos, y es que a diferencia del inicio de la temporada donde era la plantilla atlética quien sometía a sus rivales con un fuerte medio del campo, posesiones largas y constantes intentonas; ahora se pierden duelos, el rival hace mucho daño sin necesidad de hacer demasiado, y la solidez defensiva deja mucho que desear.

La diferencia de resultados en el Metropolitano y fuera de casa parece haber resuelto una duda que parecía impregnada en los seguidores colchoneros desde que las derrotas comenzaron a cobrar importancia, ¿falta de calidad o falta de intensidad?, la falta de intensidad parece ser la protagonista, y pese a ser un problema de actitud, Simeone parece no dar con la clave del cambio de mentalidad.