Vladimir Morozov, el nadador que surgió del frío
Vladimir Morozov | Foto: ryanseacrest.com

Llegado de Novosibirsk (Siberia) a Estados Unidos con solo 15 años, Vladimir Morozov terminó en la piscina tras probar varios deportes, como el baile o el boxeo, prohibidos por su médico debido a la miopía aguda que sufre. Tras varios años compitiendo a nivel local y regional en Rusia, Morozov y su familia decidieron dar el salto a Estados Unidos como forma de lanzar la prometedora carrera del joven.

Localización de Novosibirsk en Rusia

Morozov ya empezó a deslumbrar en la primera etapa que todo deportista que compita en EEUU debe cubrir: el instituto. En él, Morozov no tuvo problema en aplastar varios records del estado de California, de la Unión y hacerse así con varios galardones, como el Mejor Deportista Colegial de 2010. Torrance fue su escuela y en su nombre fue uno de los primeros nadadores junior en bajar de los 20 segundos en las 50 yardas libres. En varias competiciones a nivel nacional llamó la atención de los ojeadores, que no tardarían en contactar con él para hacerle ofrecimientos en metálico.

Morozov eligió California por considerarla su "hogar" en EEUU

Previo paso por la secundaria, Morozov dio el paso que todos los analistas esperaban: fichar por una universidad, a poder ser por una de su estado adoptivo, California. Contra todo pronóstico no lo hizo por la más puntera de todas, la California University, donde ya destacaba Nathan Adrian, y se decantó por la Southern California University en cuyo equipo, los Trojans, militaban Dimitri Colupaev y Katinka Hosszu. Otra universidad que le tentó fue Stanford, aunque según él “no mostraron el suficiente interés”.

Su primer año como universitario sirvió como toma de contacto, ya que no ganó ninguna de las finales de los campeonatos de la NCAA. Pese a ello, sí que consiguió muy buenas marcas, llegando a batir los récords de las 50 y 100 yardas libres en un total de doce ocasiones. Morozov ya comenzaba a hacerse un nombre en Estados Unidos y a liderar un equipo puntero a nivel nacional como los Trojans.

Sin duda 2012 fue su año, el año en que terminó de explotar ante la atenta mirada de todo el mundo. Tampoco consiguió ganar ninguna de las tres finales disputadas -50, 100 y 200 yardas libres- en los Campeonatos de la NCAA, aunque sus buenas actuaciones le sirvieron para que desde Rusia se acordaran de él, incluyéndole en el equipo de los 4x100 libres de Londres, equipo que ganaría el bronce por detrás de Francia y EEUU. De ahí al estrellato.

Meses más tarde Morozov volvería a dar la campanada con su selección, en este caso en el Campeonato de Europa de piscina corta de Chartres, en el que ganaría siete medallas, entre ellas dos oros. Los oros corresponden al 100m libres y 100m estilos. En el resto caería toda una ristra de platas y bronces, merecida sin duda para un nadador con una proyección increíble, “el heredero de Popov”, como pasaron a llamarle algunos.

Vladimir consiguió medallas en el Europeo de piscina corta

Un mes más tarde, en diciembre y en Estambul, en el Mundial de piscina corta, Morozov continuaría confirmando todas las expectativas creadas en torno a él. Conseguiría dos victorias y un récord del campeonato, el de los 100m libres en piscina de 25 metros. 45.52 que le valieron para ganar la final. Su otra victoria sería en otra de sus pruebas favoritas, los 50m libres. Sonriendo de oreja a oreja salió de la piscina, consciente de haber roto los esquemas triunfadores de algunos de los mejores velocistas del mundo, de haberse convertido en el rival a batir, él, nacido en una ciudad siberiana de nombre casi impronunciable.

Después de su periplo triunfador por Europa, Morozov volvió a EEUU para terminar de machacar en la NCAA, por última vez. Después de una temporada regular triunfal con los Trojans, llegó la hora de la verdad, las finales nacionales. En ellas conseguiría varias victorias, pero sobre todo destacan sus tiempos: 17.86 segundos en la posta final de las 4x50 yardas estilos, un récord que asombró a nadadores como Ricky Berens, Katie Ledecky o Frederick Bousquet. Otro récord fue el de las 50 yardas libres, 18.63, récord absoluto de la NCAA, robándoselo al todopoderoso Nathan Adrian. Por último consiguió la mejor marca histórica en las 100 yardas libres: 40.76, pulverizando el récord universitario de César Cielo. Funcionó lo de escuchar a Eminem antes de nadar, lo que según él le motiva bastante.

Pero después de todo, Morozov seguía siendo universitario, y eso implica conformarse con la beca de estudios concedida por su universidad, teniendo que renunciar a lucrativos contratos con otras empresas. Este fue uno de los motivos por los que Michael Phelps nunca compitió en la NCAA, y es que el de Baltimore ya tenía contratos en vigor con marcas como Speedo o Mastercard cuando ingresó en la Universidad de Michigan. Pese a no competir a nivel universitario, Michael Phelps entrenó con los Michigan Wolverines durante gran parte de su carrera. Morozov se encontró en una encrucijada: seguir nadando con su equipo o recoger el merecido premio económico, y finalmente ha optado por la segunda opción.

Morozov, a la edad de 20 años, anunció la pasada madrugada a través de su perfil de twitter la decisión de convertirse en profesional, lo que le impedirá volver a competir en la NCAA. La natación universitaria pierde un activo importante, pero esto tenía que ocurrir. Al fin y al cabo casi todos los grandes nadadores que han pasado por EEUU han competido en la NCAA en algún momento, dejándola luego para profesionalizarse. A Morozov le ha llegado el momento, ha dado un paso adelante y en Barcelona ya competirá como profesional. Se lo merece.

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