Sun Yang silencia a sus críticos
Sun se separó de su entrenador en mitad de la temporada, decisión muy criticada en China (Foto: zimbio.com).

Después de un turbulento año Sun Yang ha demostrado que sigue siendo el nadador que asombró al mundo en los Juegos Olímpicos. Hoy, desde el inicio, ha arrollado a sus rivales en la final de los 400m libres, la primera que se ha disputado en este Mundial en la disciplina de natación en piscina.

Ni tan siquiera unos meses entrenando en solitario han conseguido rebajarle a un estado de forma mediocre. Sun Yang es un portento y puede con todo. Se separó de su entrenador por discrepancias extradeportivas, ha aguantado las críticas de sus compatriotas por su cacareada vida sentimental con su novia y, a mitad de temporada, se ha mudado a Hong Kong para entrenar con un nuevo técnico.

Lo que para cualquier otro nadador hubiera supuesto una perturbación insalvable –el propio Agnel sólo nadará relevos y el 200 libres por su mudanza a Estados Unidos- para Sun Yang es todo un reto. Ha aterrizado en Barcelona dispuesto a desacreditar a todos sus críticos, y no ha esperado mucho, ha aprovechado su primera oportunidad. Una vez fuera del agua ha hecho el gesto de mandar a callar a alguien, a su ex entrenador, que le dijo que debería dejar a su novia para seguir nadando. Rabiosa final de Sun.

Más de tres segundos le ha metido a Kosuke Hagino, que ha sido plata, los mismos que ha Connor Jaeger, que se quedó con el bronce. Salió como un tiro el chino, cómodo en el agua, con un nado muy estético, como siempre. Sólo a falta de cien metros ha sacado las piernas, aunque sin necesidad de forzar. Podría haber ido a por el récord del mundo, por debajo de cuya frontera nadó durante 200 metros.

La lucha por las demás medallas se decidió en los últimos metros. Connor Jaeger se lleva su primera medalla en un Mundial y culmina una magnífica temporada, aunque aún tendrá que nadar los 800 y 1.500, donde se volverá a enfrentar a casi todos los que han estado hoy en la final.  

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