La derrota de Pittsburgh, más que una decisión polémica
La narrativa Brady pasa a Gronkowski fue constante y los Steelers lo permitieron | Fuente: NFL.com

El resultado del partido entre Pittsburgh y New England ha abierto ciertos debates -qué es una recepción o no- pero en su mayoría la victoria de los Patriots ha cerrado diversas cuestiones. 

Las semana previa al "partido del año" muchos analistas de la NFL escogían a los Steelers como favoritos para ganar. Analizando los datos de los Patriots esta temporada, una de las peores defensas deteniendo la carrera, 183 yardas en Buffalo, 120 yardas en Miami y su debacle ante el mediocre de Jay Cutler, los datos los avalaban. Sin embargo, a veces los datos no determinan nada y otras lo suponen todo. Y es que hay un dato que se mantiene constante: Tom Brady.

Además, más allá de si Jesse James mantuvo el control del balón, durante el partido se vieron otros factores más determinantes que esos. Ya que no fue la decisión arbitral lo que decidió el partido sino una serie de errores por parte de Pittsburgh quien acabó por determinar el resultado.

Muchos recuerdan la Super Bowl LI, y la remontada de 28-3. Lo que pasó ayer fue algo igual de psicológico. Los Steelers ganando con 11 puntos de diferencia a falta de 4 minutos, en su propio estadio, no fueron capaces de mantener la compostura y una serie de errores  acabó costándoles  la victoria.

Aquella noche en Pittsburgh...

El partido de Pittsburgh contra New England siempre será recordado por el touchdown que no consiguió Jesse James. No obstante, lo que mucha gente no recordará es:

La precisión de Brady cuando importa

Su capacidad para actuar al más altísimo nivel cuando todo está en contra y sobre todo con el marcador en contra es única. Eso explica que su victoria ante los Steelers en los últimos dos minutos del partido haya sido su 53ª de estas características.

El último drive fue clásico de Brady: avanzando todo el campo hasta la línea de 23 a falta de 2:06 minutos, y finalmente conseguir el touchdown y la conversión de dos puntos.  77 Yardas en 70 segundos.

Sin respuesta de la defensa de los Steelers

La diferencia entre lo que pudo ser y lo que fue, y en última instancia la defensa de los Patriots y los Steelers, se debe a los ajustes defensivos. Los patriots cuentan con una de las mayores mentes de este deporte, cabe recordar que Belichick empezó como coordinador defensivo en los Giants. Sin embargo, los Steelers no fueron capaces de hacer ningún cambio para detener la marcha Patriots cuando más importaba. Este fue su último drive:

El último drive fue clásico de Brady: avanzar a falta de 2:06 minutos, y finalmente conseguir el touchdown y la conversión de dos puntos.

(2:01) Brady a Gronkowski para 26 yardas

(1:55) Brady a Gronkowski para otras 26 yardas

(1:09) Brady a Gronkowski para 17 yardas

(1:00) Dion Lewis carrera de 8 yardas para TOUCHDOWN 

Brady a Gronkowski para CONVERSIÓN DE 2 PTS

Si hay algo que se repite en ese drive, y que finalmente acabaría dando la victoria a Brady y a los suyos es Gronkowski. Es difícil de entender cómo en un momento tan decisivo, la defensa permite que un solo jugador reciba el balón tantas veces. Muchos dirán que Gronkowski es un jugador imparable (puede que sea muy posible) pero resulta mucho más difícil detener a alguien así si tan solo le defiende una persona.

Los Steelers debieron pedir tiempo muerto e intentar evitar la remontada de los Patriots con algún ajuste defensivo. Algo que sin duda, Belichick había hecho con Antonio Brown para este partido.

La intercepción puso el punto y final a la serie de malas decisiones de los Steelers
La intercepción puso el punto final a una serie de malas decisiones por parte de los Steelers

Aunque los Steelers fueran el mejor equipo en el campo durante todo el partido, lo importante en la NFL es realizar las decisiones correctas en los momentos más decisivos. Algo que los Patriots con Brady y Belichick saben hacer muy bien.

A los Steelers se les atraganta la victoria

El resultado pudo decidirse tras la prórroga si Pittsburgh no hubiera intentado sellar la victoria tan apresuradamente. Con el reloj en contra, a falta de 52 segundos, soñaban con intentar conseguir una buena posición de campo para así empatar el partido 27-27 con la patada de Boswell. 

Pero la defensa de los Patriots, y la buena actuación individual de Ju Ju Smith-Schuster permitió soñar con algo más grande: anotar un touchdown y hacerse con la victoria. 

Faltaban 28 segundos, y el pase anterior al Tight End Jesse James finalmente no acabó en touchdown, sin embargo, Pittsburgh aún estaba en posición de ganar el partido con 2 y 10. Un pase completo a D.Heyward-Bey por 3 yardas le sitúo a 3ª y 7 pero como había sido placado dentro del campo, el reloj seguía consumiéndose. 

Fue en este momento, en 3ª y 7 donde se determinó el sino del partido. Además, cabe recordar que son momentos momentos como este en el que los grandes destacan de los pequeños; lo heroico se diferencia de lo estúpido y la picaresca de lo ingenuo. La gran diferencia es que si sale bien te coronas y te conviertes en un héroe, pero si sale mal te hace sentir como un estúpido. Y eso fue lo que paso aquella noche.

Una mala decisión:

Con el marcador 27-25 y a falta de 7 yardas, y con dos downs todavía por determinarse y con un tiempo muerto en su haber, equipo técnico de los Steelers tenían opciones suficientes al igual que tiempo para planear una táctica para intentar un touchdown, lo que supondría 7 puntos y la victoria o finalmente, acabar anotando un gol de campo (3 puntos) empatar y mandar el partido a que se decidiera en la prórroga.

Con el resultado del partido bajo su poder Pittsburgh escogió el peor de los tres posibles finales: ganar, empatar o perder.

Sin embargo y con todo a favor, decidieron jugársela y hacer una jugada de engaño: el fake spike. La opción de la "no huddle offense", es decir, no contar con el corralito para determinar la jugada marcaba claramente la intención de los Steelers, detener el tiempo a cambio de la pérdida del 3er down, y así mandar al equipo de equipos especiales en escena para anotar el gol de campo y planear la prórroga. Así se lo esperaban los Patriots que al ver que Ben Roethlisberger no marcaba la jugada se alinearon en una defensa poca tradicional en la línea de gol. 

Como jugada de engaño funcionó, a medias, ya que a las únicas personas que engañaron fueron a sus propios jugadores. La ofensiva de los Steelers se esperaba un spike, salvo Eli Rodgers quien segundos anteriores recibía ordenes de Big Ben de que hiciera una jugada (slant). A la hora de empezar la jugada, Roethlisberger amagó el spike (mandando el balón al suelo) alzó la vista y vió a E. Roberts cubierto por  tres jugadores de los Patriots, y se la jugó. El pase acabaría interceptándose y fin del partido.

Al igual que ocurriera con el pase de Russell Wilson en la Super Bowl XLIX, la defensa de los Patriots estaba preparada para cualquier jugada que pudiera significar su derrota. Bill Belichick ya conocía la rutina de los Steelers en intentar esta jugada, ya que les funcionó el año pasado ante los Cowboys y no lo iba a permitir.

https://youtu.be/3wLeBCTH6tQ

Los Steelers ya habían utilizado el recurso del fake spike, por lo que Belichick avisó a su coordinador defensivo, Matt Patricia para que estuvieran atentos por si Pittsburgh decidía volver a recurrir a ella. Tanto es así, que a la hora de realizar la intercepción Duran Harmon ya sabía que debía hacer instantáneamente, hincar la rodilla en el suelo.

Una derrota con consecuencias

Finalmente y con el partido entre las cuerdas, Pittsburgh pudo haber escogido tres posibles finales para su historia: ganar, empatar o perder. Acabó escogiendo la peor de las peores maneras ya que esta decisión no solo les perseguirá si llegan al Campeonato de la AFC, donde es muy probable que se vuelvan a enfrentar a los Patriots, sino que ya empieza a crear cierta tensión entre el equipo: Roethlisberger acusa que no fue su idea que él "tan solo recibía las órdenes", y que le "parecía que era una idea estúpida". En defensa de Tomlin, él pudo haber ordenado que optaran por dicha jugada, pero realizar el pase entre tres jugadores rivales es culpa suya, siempre tuvo la opción de forzar el balón fuera. Habrá que ver cómo esta derrota afecta tanto a la moral del equipo, y como su entrenador, Mike Tomlin, manejan la situación ante la crítica de sus jugadores.

Pero la última de las consecuencias no ha sido sólo eso. Sino que además de la derrota este partido les ha costado a su mejor jugador, Antonio Brown, para el resto de la temporada. El equipo médico prevé que estará disponible para playoffs, ahora bien, es muy probable que tras la lesión AB no esté al 100%.

 

 

 

 

 

 

 

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