Los “Impossible Games” de Oslo se coronaron de récords bajo
el silencio de un estadio vacío
El público inusual de los "Impossible Games" // Fuente: Twitter Diamond_League

La llegada de la pandemia al atletismo provocó que la Diamond League aplazara su temporada. Está previsto que para el próximo 14 de agosto se pueda retomar, para no dejar a los atletas huérfanos de competición tras la cancelación del europeo de París y el aplazamiento de los Juegos Olímpicos de Tokio. Y como la espera iba a hacerse demasiado eterna, la liga más importante de la élite atlética decidió empezar a calentar motores creando los “Impossible Games”.

En el día en el que estaba previsto el meeting de Oslo en el calendario se celebraron los “Impossible Games”, una forma diferente de vivir la Diamond League y de presentar las competiciones atléticas adaptadas a las nuevas circunstancias sanitarias y a las condiciones geográficas de cada atleta. Fue por ello por lo que, los “Impossible Games”, además de coronarse en récords, estuvieron plagados de estampas atípicas y curiosas.

Dos vecinos del estadio de Oslo disfrutando del evento desde el balcón de su casa | Foto: Twitter Diamond_League
Dos vecinos del estadio de Oslo disfrutando del evento desde el balcón de su casa | Foto: Twitter Diamond_League
 
 
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El evento daba comienzo a las 19.30h noruegas con el salto con pértiga. Al estadio de los Bislett Games llegaban tan sólo dos atletas a la competición: el campeón Junior europeo Pål Haugen Lillefosse, de diecinueve años, y el actual campeón europeo, medalla de plata en el Mundial de Doha y récord mundial de pértiga, Mondo Duplantis, de veinte. Noruego y sueco-americano respectivamente iban a batirse en un duelo tremendamente inusual: ellos dos desde Oslo contra el cinco veces campeón de Europa y siete veces ganador de la Liga de Diamante, Renaud Lavillenie, que saltaba desde su casa en Francia y en diferido.

Mondo Duplantis y Pal Haugen Lillefosse en el estadio de Oslo | Foto: Twitter Diamond_League
Mondo Duplantis y Pal Haugen Lillefosse en el estadio de Oslo | Foto: Eirik Førde / Bislett Alliance
 
 
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Las nuevas reglas para los “Impossible Games” habían decidido que el francés, por cuestiones de imposibilidad de movimiento fuera de su país por las medidas adoptadas por el gobierno, se grabara días antes su parte de la competición para luego proyectarla en el evento y poder jugar así contra Lillefosse y Duplantis. El sueco se mostraba confuso y emocionado por el nuevo formato el día de antes en la rueda de prensa: “Bueno, va a ser extraño”, calificó entre risas después de la explicación del presentador de cómo iba a ser la prueba. Y, en gran parte, lo fue.

El concurso transcurrió con la mayor normalidad posible en cuanto a resultados: Duplantis ganó en 5.91m y en bronceado al noruego Lillefosse, que se quedaba en 5.61m, y luego superó al “en diferido” Lavillenie que se quedaba en el 5.86m tras tres fallos. Sin embargo, era extraño no escuchar al público aplaudir las carreras de los participantes y que la pértiga al flexionarse fuera el único sonido de la pista. “Quise saltar un poco más alto pero no estoy en el mejor momento en forma de mi vida. Sé que estoy oxidado”, valoraba Mondo Duplantis posteriormente a la prensa. Se notaba que el confinamiento había pasado factura al salto con pértiga masculina.

Mientras la pértiga estaba teniendo lugar en la tarde del 11 de junio, en el estadio de Oslo se preparaba la primera competición que buscaba batir récord: Filip Ingebrigtsen, el mediano del trío familiar noruego, batió el récord nacional en una carrera en solitario de 1000 metros, dejando la marca en 2:16.48. “Esto confirma que todo lo que he estado trabajando en el último año ha valido la pena”, valoraba Filip de su intervención.

Curiosa era la estampa de algunos aficionados noruegos que se habían subido en grúas para ver desde fuera del escenario al noruego batir la marca nacional.

El público noruego subido en grúas | Foto: Twitter Diamond_League
El público noruego subido en grúas | Foto: Eirik Førde / Bislett Alliance
 
 
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Más curiosa y enternecedora fue aún la estampa que un vecino de Oslo dejó preparada en su balcón para la siguiente prueba. Karsten Warlhom, el rey de las vallas, buscaba batir el récord de los 300 metros vallas en los “Impossible Games”, y en una casa de alrededor, una aficionado colgó un cártel de ánimo: “We still love you Warlhom”.

Y es que, con tanto cariño, el ganador del Mundial de Doha no tuvo ningún problema en batir el récord mundial, que ha dejado fijado en 33.78. “Estoy acostumbrado a competir contra mí mismo. Es mejor competir sólo que no competir en absoluto”, valoraba Warlhom posteriormente con la prensa al haber tenido que hacerlo sin compañeros en la pista.

Y la tercera prueba más esperada de la tarde se saldó con otro récord, el europeo. El equipo Ingebrigtsen, compuesto por los tres hermanos noruegos, Henrik, Filip y Jakob, se hizo con la victoria frente a la carrera en diferido del equipo Cheruiyot de Kenia en los 2000 metros.

Para mayor emoción, Jakob Ingebrigtsen, a sus diecinueve años, batió el récord europeo en esta modalidad dejándolo en 4:50.01. “Cheruiyot era nuestro principal competidor. No es fácil ganar a un campeón mundial, pero lo conseguimos”, valoraba el pequeño de los Ingebrigtsen sobre la prueba.

Jakob Ingebrigtsen | Foto: Eirik Førde / Bislett Alliance
Jakob Ingebrigtsen | Foto: Eirik Førde / Bislett Alliance

Los “Impossible Games” de la Diamond League se coronaron de récords en una competición atípica e inusual con estampas curiosas y extrañas. Las pruebas eran distintas, con menos atletas sobre la pista y con el silencio de un público ausente reinando en el estadio. La pandemia no permitió que se celebrara el meeting de Oslo como todos los años, pero no por ello, el atletismo iba a ser algo imposible.

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