Los cachirules: el escándalo que ensució la historia del Tricolor
Foto: ESPN

El desempeño de México en el fútbol no ha sido brillante, ni mucho menos exitoso. Los máximos logros aztecas en el deporte más popular del mundo llegaron de la mano de selecciones menores, la Sub 17 se coronó Campeona del Mundo de la categoría en 2005 y 2011. Además, la Sub 23 consiguió la medalla de oro en Londres 2012.

Pero precisamente fueron los jóvenes, bueno, ni tan jóvenes, quienes tienen la mancha más recordada en el balompié azteca: ‘el cachirulazo’.

Corría el año 1988, el Tri encaraba la eliminatoria para el Mundial Juvenil Sub 20, el cual se llevaría a cabo en Arabia Saudita. México viajó a Guatemala para encarar la eliminatoria, donde enfrentó a los chapines, a quienes venció 2-1 y 3-0, y a Guyana, rival al que doblegó por 9-0 y 2-0.

Sin embargo, una persona no estaba del todo convencida de que los muchachos que habían ganado en Guatemala tenían realmente la edad permisiva para disputar el certamen.

La bomba explotó cuando el periodista Antonio Moreno descubrió las irregularidades cometidas en un anuario publicado por la propia Federación Mexicana de Fútbol, y respaldado por José Ramón Fernández, destapó las edades de Gerardo Jiménez (22 años, Monterrey), José de la Fuente (22 años, Monterrey), José Luis Mata (24 años, Atlas) y Aurelio Rivera (27 años, Puebla), quienes superaban la edad permitida por FIFA para disputar la eliminatoria y el Mundial Juvenil.

En aquel entonces, Rafael del Catillo presidía la Federación Mexicana de Fútbol, el directivo negó todo de inmediato, pero no sabía que las consecuencias por tal infamia y uno de los peores momentos del deporte en nuestro país, estaban por llegar.

El 5 de mayo de 1988, la Federación de Fútbol de Guatemala obtuvo las actas de los jugadores mexicanos y emitió una queja a la Concacaf para que a México se le removiera del Mundial Juvenil. La queja llegó más allá de lo pensado y Joaquín Soria Terrazas, en aquel entonces presidente de la Concacaf, retiró a los aztecas del torneo y a sus dirigentes los suspendió de por vida. Inexplicablemente, el único que quedó libre de pecado fue el técnico de la Sub 20, Francisco Avilán.

La bronca no paró ahí y se hizo más grande cuando el máximo organismo del balompié intervino: la FIFA, quien señaló que el castigo impuesto por Soria Terrazas a los directivos, sólo sería para puestos de Concacaf, lo que significaba que podrían tomar algún cargo en otra confederación.

Pero la sanción más dura estaba por llegar. La FIFA sancionó a todos los representativos de México por dos años, este veto concluyó el 29 de junio de 1990. Por ende, los aztecas no pudieron participar en los Juegos Olímpicos de Seúl 88, el Mundial juvenil de Arabia Saudita 89 y las eliminatorias para la Copa del Mundo de Italia 90. Sin duda, el golpe de mayor intensidad al deporte más laureado de nuestro país.

Los ecos del escandalo están ahí. Según palabras de Aurelio ‘Coreano’ Rivera, uno de los cuatro señalados en el cachirulazo, sólo Marco Antonio ‘Chima’ Ruíz y José Antonio ‘Tato’ Noriega daban la edad para jugar la eliminatoria juvenil.

Además, el Tricolor siempre vivirá con la inquietud de qué hubiera pasado en el Mundial con jugadores de experiencia y una de las mejores generaciones, la cual tenía nombres como Javier Aguirre, Luis Flores, Hugo Sánchez, Manuel Negrete y Francisco Javier ‘Abuelo’ Cruz.

Finalmente, las carreras de Gerardo Jiménez, José de la Fuente, José Luis Mata y Aurelio Rivera no volvieron a ser las mismas.

José Luis Mata fue entrenador del Atlas en el Clausura 2010, dirigió por seis jornadas a los rojinegros y desde ese momento no ha regresado a dirigir a Primera División.

Gerardo Jiménez tuvo mejor suerte, empezó a dirigir en las inferiores del Monterrey, posteriormente sería interino del primer equipo de los Rayados. Además, Jiménez fue asistente técnico de Joaquín del Olmo, junto a él consiguió el ascenso de Xolos al máximo circuito y lo acompañó a la aventura que el ‘Jaibo’ tuvo en Pumas.

Aurelio Rivera tuvo una vida difícil tras dejar las canchas. Pisó la cárcel durante año y medio después de que una persona perdiera la vida después de un accidente automovilístico en la vía Atlixcayotl. Hoy, el ‘Coreano’ es entrenador de un equipo de veteranos en Atlixco, Puebla.

De José de la Fuente no se sabe mucho, de hecho prácticamente no hay ningún registro sobre él.

Así fue como el sueño de estos jugadores y de toda una generación por representar a su país en distintas competiciones, sobre todo en el Mundial de Italia 1990, quedó sólo en eso… en un sueño.

Carlos Albert, periodista mexicano que vivió desde adentro todo el caso de los cachirules, nos brindó su opinión.

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