Fiesta en América

"Ignacio Ambriz es la mejor decisión. Es responsabilidad mía encontrar resultados y con Ignacio Ambríz me siento seguro de que lo vamos a lograr". Lo anterior fue declarado por Ricardo Peláez el pasado 26 de mayo, fecha cuando presentó oficialmente a Ignacio Ambríz como director técnico de América. Recuerdo a un Presidente Deportivo de las Águilas envanecido, alardeando sus aciertos como fue nombrar a un trivial Miguel Herrera como estratega del equipo hace cuatro años y, posteriormente, el fichaje de Rubens Sambueza en 2012, a quien rescataron de jugar en el Ascenso MX. Para aderezar su discurso, cómo dejar de lado que se haya levantado un trofeo con todos los entrenadores que ocuparon la silla técnica durante su gestión. Con todo esto, ¿Quién se atreverá a cuestionar la decisión de Peláez? ¿Existirá algún inconsciente que vaya en contra del dirigente que ostenta tres campeonatos en menos de cuatro años de administración? Peláez Linares no falla y "que con su pan se lo coman", quiso dar a entender.

Beneficio de la duda, el encargo de Peláez

"Lo que mal empieza, mal acaba", cita un divulgado refrán y así fue como inició y concluyó el semestre de Nacho Ambríz en América. Primer encuentro oficial en la Era Ambríz y se perdió una copa; posible indicio de lo que podía venir en un futuro. El trofeo de Campeón de Campeones fue colocado en las vitrinas de Santos Laguna. Primer revés y descontento de la afición azulcrema, puesto que, a pesar de no ser un laurel relevante, la historia, trascendencia y abolengo del club emplumado te recuerda que América tiene la exigencia de ganar toda competencia que dispute. Sin excepciones.

Los resultados y el accionar del cuadro americanista durante el Apertura 2015 fueron sumamente irregulares. Inestabilidad y bipolaridad tremenda en los 21 partidos que sostuvo la escuadra crema en el torneo liguero. Once triunfos, un empate y nueve caídas en el certamen doméstico te habla de un desequilibrio absoluto. Las Águilas registraron siete derrotas en las 17 jornadas, una cifra que no se veía desde aquel Apertura 2011, temporada en la que contabilizaron ocho descalabros. Se cosecharon 10 puntos jugando en el Estadio Azteca; de nueva cuenta, no se veía una suma tan raquítica como local desde el Apertura 2011, donde se puntuaron nueve unidades. Se culminó el torneo regular en el peldaño número seis. Qué creen... Sí... Adivinaron. La última ocasión que la agrupación emplumada terminó en un lugar menos provechoso ocurrió en el Apertura 2011, competición donde finalizaron en penúltimo sitio. 

Manual de cómo tirar a la basura una eliminatoria. Gran aportación del Sr. Ignacio Ambríz, compendio que siguió al pie de la letra en dos oportunidades. El táctico americanista aprovechó la fase regular del torneo para ir haciendo las correcciones necesarias hasta perfeccionar y consolidar su obra ante Pumas y Guangzhou Evergrande. El seguidor azulcrema todavía no logra comprender cómo fue que en la Semifinal de Ida contra los unamitas su director técnico intentó ser ofensivo pese a tener inferioridad numérica y restando un segundo emparejamiento. ¿Por qué no trató de cerrarse y buscar ir a Ciudad Universitaria con una desventaja de sólo un gol? ¿Por qué Darío Benedetto, el delantero que encaminó al equipo a dicha instancia y alivianó un panorama que empezaba a nublarse frente a León apareció en la banca de suplentes? Quizá no tengamos respuestas y, en caso de haberlas, dudo que las compartamos.

Lo sucedido el pasado domingo en el Estadio Nagai, en Osaka, Japón, comprobó que Ambríz no aprendió de sus errores. Una vez más, Ignacio se reservó los cambios hasta que sintió que el agua ya había llegado a su cuello. Por increíble que parezca, en un momento de adversidad y, asimismo, con la necesidad de ir hacia el ataque en busca de retomar la ventaja, prescindió de su elemento más dinámico y con mayores facultades en ataque: Darío Benedetto. Su propuesta y conducta luego del gol anotado por Zheng Log, junto con una nublada versión en la portería de Moisés Muñoz, las principales causas para que se firmara el fracaso águila en el Mundial de Clubes.

"Espero que le den el beneficio de la duda", también formuló Peláez en aquella rueda de prensa. El beneficio se le concedió, no obstante, Nacho dejó un mar de dudas y esto debería ser suficiente para que fuese alistando sus maletas para marcharse del Nido, sobre todo porque al estratega que lideró al equipo a conseguir la duodécima no se le renovó contrato y, por su parte, al timonel que convirtió a las Águilas en el mejor club de la Concacaf se le fragmentó su contrato. 

Humildad e indisciplina, las insignias de América

Emilio Azcárraga Milmo dijo: "Voy a comprar al equipo y lo convertiré en el lobo feroz, porque en este país ya existe el hada madrina", refiriéndose al Guadalajara como el hada madrina y al América como el lobo feroz. La institución crema adoptó el mote de Millonetas a finales de los 50's. Las Águilas pueden jactarse de haber tenido a uno de los tres mejores extranjeros que llegaron al fútbol mexicano en su plantilla: Carlos Reinoso. Si las Chivas juegan con puros mexicanos, América debe tener una cuadrilla de extranjeros de calidad, que marquen diferencia. El americanismo es una fanaticada fiel pero muy exigente, en todos los aspectos, demanda resultados positivos, títulos y futbolistas de renombre. Hoy, los altos mandos y el director técnico salen con un discurso pregonando la humildad como bandera, cuando este club siempre ha ponderado la soberbia, arrogancia y el poder económico. 

Iván Zamorano y Claudio Piojo López fueron los últimos bombazos del conjunto amarillo, jugadores con los que se bordaron la novena y décima estrella. Últimamente se apuesta por fichar a futbolistas 'probados' de la liga local y desembolsar una fuerte cantidad de dinero, refuerzos que en la mayoría de los casos no terminan por remunerar. Sin embargo, lo peor se concentra en esos 'refuerzos' que llegan a Coapa debido a la intercesión de Hernández Lash. Luis Ángel Mendoza, Moisés Velásco, Adrián Marín, Guamerucito García y, recientemente Jesús Moreno, son algunos de los casos. El "Ódiame Más" es un escudo con el que se blinda el simpatizante azulcrema ante las demás aficiones. En los últimos meses, Ricardo Peláez, Pepe Romano y Hernández Lash han ido quitándole sus propiedades al ADN del equipo. El Presidente Deportivo sabe que el americanismo es una afición solidaria, lo ha recaldado varias veces, no obstante, también debe tomar en cuenta que no perdona.

Otro punto es la indisciplina, situación que ha sido permitida por Ignacio Ambríz. Inadmisible que al mandamás de un equipo no le inquiete y, además, felicite a un par de jugadores que mantuvieron un pleito que afortunadamente no llegó a más durante un entrenamiento. Existe anarquía al interior del grupo y se refleja en que América fue la escuadra con el peor fair-play de la temporada, cuatro expulsiones en el cruce de Semifinales frente a Pumas en una eliminatoria decisiva y un par de conflictos, siendo la hecatombe la escena que protagonizaron Rubens Sambueza (capitán) y Darwin Quintero en el partido de los Cuartos de Final del Mundial de Clubes, acto que fue visto por millones de personas alrededor del mundo. Por si faltaba más, el tercer americanista que registra más expulsiones en torneos cortos y único elemento en ver tres ocasiones el cartón rojo en un mismo campeonato, es quien porta la cinta de capitán. 

Pero insisto, la indisciplina es uno de los estandartes actuales en Coapa, puesto que hace apenas unas horas, Pelaéz descartó sanciones para los rijosos. 

Peláez, América is yours

El ridículo americanista frente al Guangzhou Evergrande hacía pensar -al menos a un servidor- que se tomarían cartas en el asunto, sobre todo porque El Patrón viajó miles de kilómetros para observar a su club medirse contra el Barcelona y lo único que le entregaron sus trabajadores fue un papelón que quedó marcado en los anales, no solamente del club, sino también del fútbol mexicano. Sin embargo, previo al encuentro por un irracional quinto lugar de una competencia de siete equipos, Peláez y Ambríz fueron ratificados. Es evidente que la gestión de Peláez Linares ha sido provechosa -más si la comparamos con los números de Michael Bauer-, no obstante, en este 2015 se han tolerado varias cuestiones como la indisciplina, contrataciones sombrías y pereza de ciertos futbolistas.

En duelos importantes, jugadores con desorden mental han terminado afectando al equipo, elementos que les es muy complejo tener aplomo en situaciones difíciles como Paolo Goltz, Miguel Samudio y Rubens Sambueza. Un triunfo contundente sobre Mazembe no hubiese borrado el grotesco acontecimiento del pasado domingo pero América debió encarar dicho emparejamiento con seriedad y responsabilidad. Fue aberrante que luego de ir 2-0 arriba en el tanteador, la oncena comandada por Ignacio Ambríz empezara a cancherear y los últimos minutos del juego se finalizaran en propio campo y con la escuadra africana cerca del empate. Es indignante por donde quiera que se le aprecie, tipos como Paul Aguilar, José Daniel Guerrero y Andrés Andrade fueron los únicos que tomaron dicho compromiso con formalidad. Este América dejó en Japón una mala imagen ante el mundo; este grupo de jugadores, cuerpo técnico y directiva mancharon la camiseta y el escudo de la institución más ganadora y popular del balompié azteca.

Esa estampa de Emilio Azcárraga saliendo del estadio con enfado tras la anotación de Paulinho quedó ahí, fue simplemente eso, una representación del dueño americanista disgustado e irritado, porque a toda esta corporación la veremos en el 2016, sí, aún cuando lo único rescatable del semestre fue avanzar a la siguiente ronda de la Concachampions. "Finalmente el máximo responsable soy yo, porque soy quien quita y pone técnicos", mencionó también Ricardo. Me parece que la única voz cantante en Coapa es la del Presidente Deportivo, quien se morirá otra vez con la suya y, me temo, para desgracia de todo el americanismo, que esta vez no le funcionará.

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