Tipos de afición
(Foto: Cinthya Castillo l VAVEL)

Difícilmente un equipo levanta tanta pasión en México como el Club América. El partido de este miércoles demuestra que la polémica, las opiniones, si festeja algo o nada más por molestar, es material suficiente para hacer todo tipo de burlas hacia su situación.

Es el único equipo que si gana es con ayuda del árbitro y si pierde fue a pesar de tener al árbitro a su favor.

Argumentos hay muchos, desde sus más recientes slogans hasta la duda en la totalidad de sus campeonatos. Siempre se encuentra a una persona que “le va a todos, menos al América”, y nada más por ello se une a bullear al americanista en cuestión o ni se mete cuando los azulcremas salen con el triunfo. Y se acentúa más con las redes sociales.

Ahora es muy fácil que una persona cualquiera encuentre una imagen de años pasados en internet, ponga frases burlescas en franjas superior e inferior y con ello generar un sin fin de rabia y risas, dependiendo del bando en el que estés.

Del lado ganador todo es paz y felicidad, tienes el derecho de molestar al de enfrente y más si has mostrado una hegemonía en un tiempo determinado. Muy pocos tienen la caballerosidad de no echarle más fuego a lumbre del caído. Muy pocos entienden que han estado de ese lado y que es más doloroso para el perdedor cuando todos vienen encima sin medir en las palabras ni contemplar la situación del por qué de las derrotas. Cuando el aficionado común entiende eso, se convierte en un conocedor de su sentimiento y los límites de la pasión.

Por el otro lado, el del perdedor, el que siente un deseo inherente de no escuchar las razones del fracaso. Quien se cree perfecto y que si estuviera en el rectángulo verde, hubiera resuelto mejor el pase, con mayor visión de campo (el que le da el televisor o la tribuna), pegado de mejor forma a gol o el cambio que el entrenador hizo pero que nadie entiende por el momento del partido. El perdedor es el que más vulnerable está a la situación y el que menos noción de las cosas tiene. No obstante, también está el perdedor supremo, ese que sabe que perdió bien o que si el árbitro se equivocó en su contra, también lo ha hecho en su favor en ocasiones anteriores. Ecuánime ante el drama y sobrio ante la injusticia. Cruzazulinos, les dicen.

A parte están los villamelones. Esos que de plano gritan por gritar, le van al que no pierda y se aprovecha de las derrotas de los demás siendo invulnerables a la propia, ya que ningún equipo les arranca la pasión pero sí les gusta estar en el partido de moda. Pocos tienen palabras de aliento al derrotado y los más hacen escarnio de ellos. Son los peores y los más dañinos cuando las pasiones se encienden.

Botepronto: Ricardo Peláez ya no tiene créditoO gana la Liga MX con todo y el bigotón La Volpe, o que prepare sus maletas. No existe tolerancia a su fracaso una vez más.

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