El 'Infierno' y Chivas: una historia de sentimientos encontrados
Foto: Soy Referee

El 'Infierno' y Chivas: una historia de sentimientos encontrados

El Guadalajara visita nuevamente la cancha de los Diablos Rojos del Toluca: el Nemesio Diez, un estadio que se le complica, pero donde los rojiblancos hicieron historia.

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Silvia Hoyos

El Estadio Nemesio Diez, casa de los Diablos del Toluca, literalmente es un 'infierno' para cualquier equipo que lo visita.

Próximo a cumplir 64 años de historia, 'La Bombonera' siempre se ha caracterizado por ser un estadio tranquilo, con tribuna llena, y en el que por lo regular, los locales siempre suman puntos.

¿Habrá 'Ley del Ex'?

En la jornada 3 del Apertura 2018, Chivas visita nuevamente un estadio que se le ha complicado donde varios sentimientos encontrados saldrán a flote el próximo domingo. Por un lado, Cristante, actual entrenador de los Diablos, se reencuentra con el club que le quitó la novena estrella a los choriceros; Isaac Brizuela regresa a la casa que lo vio nacer como futbolista profesional en 2009; un caso parecido es el de Alfredo Talavera, portero hecho en Verde Valle que ahora es escarlata; y qué decir del 'Princípe Guaraní, quien regresa a la cancha donde anotó docenas de goles y que es considerado el máximo ídolo de la afición toluqueña. Ahora la historia es diferente pues José Saturnino Cardozo retorna al Nemesio Diez como estratega rojiblanco.

Un infierno para Chivas

Las últimas diez visitas que ha tenido el Guadalajara al Nemesio Diez no han sido las mejores, pero tampoco las peores. Desde 2011, en cada visita a la casa del Toluca, el rebaño sale sacudido y por mucho rescata un punto, pero sin duda esas derrotas o esos empates que tiene Chivas en dicho estadio no duelen tanto a comparación de la inmensa tristeza que vivieron los Diablos Rojos en el Apertura 2006.

La onceava estrella en patio ajeno

El trayecto para llegar a la final del Apertura 2006 no había sido fácil, en especial para Chivas. Tanto choriceros como rojiblancos habían jugado el repechaje frente a Jaguares y Veracruz, respectivamente.

En el camino, Chivas dejó al Cruz Azul y al acérrimo rival llamado América. Toluca también hizo su parte al derrotar a Monterrey y a Pachuca. Para la final de ida en el Estadio Jalisco el marcador quedó 1-1, y la presión era para el Guadalajara ya que tenía una sequía de casi una década sin ser campeones.

Era el 10 de diciembre del 2006 y el Nemesio Diez lucía un lleno espectacular que estaba bastante dividido. Jugadores como Sinha, Vicente Sánchez, Hernán Cristante y el goleador de aquel torneo, Bruno Marioni, eran las figuras de los Diablos, sin embargo, Chivas no se intimidó ante esos nombres.

El tridente ofensivo que tenía el rebaño conformado por Omar Bravo, Adolfo Bautista y Alberto 'Venado' Medina era un deleite para el aficionado rojiblanco. En una primera parte en la que el Guadalajara se vio nervioso y desorganizado, 'El Infierno' estalló cuando llegó la primera anotación del partido a manos de Bruno Marioni y el Toluca estaba a 45 minutos de tocar la gloria. El Diablo se veía mucho más sólido, más confiado, más firme. Chivas intentó con una chilena de Héctor Reynoso que pasó cerca del poste; también lo hacía 'Bofo' con tiros de larga distancia, pero a José Manuel de la Torre le urgía componer a su equipo en el medio tiempo.

El Rebaño llegó conectado al segundo tiempo y logró una de las remontadas que más he disfrutado como aficionada. Llegadas por los costados y centros al área eran incesantes; la esperanza rojiblanca se mantenía latente con la velocidad al frente del 'Venado' y la creatividad del 'Bofo', sin embargo, fue el 'Maza' Rodríguez que gracias a un gran pase de Ramón Morales (como era su costumbre) y un descuido de Paulo Da Silva en la marca, mandaba el balón a las redes que defendía Hernán Cristante al 51'.

Un balde de agua fría le había caído al Toluca y los fantasmas de dos finales perdidas en el Nemesio Diez se hacían presentes. Los Diablos se desconcertaron y Chivas aprovechó. El Rebaño empujaba cada vez más y al 67' casi lograba el segundo tanto con una gran jugada de Adolfo Bautista que entró por izquierda y centró raso para Alberto Medina que alcanzó a rematar apretujadamente; increíblemente el balón pegó en la mano de Cristante y luego dramáticamente en el poste; el alma se había alejado del cuerpo de los rojiblancos.

Nervios, manos sudadas, mirando al cielo y constantemente el reloj, me encontraba en la sala de mi casa junto con mi papá que estaba igual o peor que José Manuel de la Torre.

No obstante, el alma regresó al cuerpo al minuto 69 cuando uno de los más grandes ídolos del Rebaño Sagrado, 'El Bofo' Bautista, inició la jugada de la onceava estrella en el medio campo cuando abrió para el 'Venado' Medina quien llegó a línea de fondo y tocó una diagonal perfecta que el mismo 'Bofo' prendió como venía. Un gol realmente bello en donde los decibeles de la voz explotaron.

Corriendo con los ojos cerrados y una expresión de no creerlo, el número 100 de Chivas se hincó y comenzó a llorar, dedicando el gol a su madre quien había fallecido en ese año.

Los veinte minutos más largos de mi vida los presencié el 10 de diciembre aproximadamente a las 13:30 hrs. El Diablo no quería volver a caer en su Infierno, pero su casa gritaba "Chivas campeón".

Dignamente los choriceros perdieron y en el silbatazo final, la alegría y las lágrimas no se podían evitar: Chivas conseguía la onceava estrella venciendo al Toluca de Sinha; Chivas se coronaba campeón en su centenario; Chivas superaba al América en títulos de Liga; Chivas hacía historia en un partido donde hubo héroes rojiblancos; Chivas lograba que aquella gesta heroica fuese recordada como el triunfo más especial en el Estadio Nemesio Diez. Y yo, por primera vez como aficionada rojiblanca, veía a mi equipo campeón.

Foto: Chivas Pasión
Foto: Chivas Pasión
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