Achilier, el capitán sólido

El ecuatoriano se ganó la confianza del cuerpo técnico, compañeros y afición para llevar el gafete de capitán dentro de la escuadra purépecha.

Achilier, el capitán sólido
(Foto: Diego Topete | VAVEL México)

Gabriel Achilier llegó a Monarcas Morelia en el Clausura 2017 para reforzar a una escuadra que enfrentaría un torneo complicado jugándose la permanencia en Primera División, siendo su llegada una esperanza para los michoacanos pues los problemas defensivos fueron una constante en los últimos torneos.

Sin embargo, su llegada no fue como se esperaba pues después de un par de semanas de haberse instalados en tierras michoacanas tuvo que regresar a su país ya que su esposa perdió la batalla contra el cáncer que enfrentaba desde tiempo atrás, por lo que el club decidió darle el tiempo que necesitara.

En pocos días el zaguero estuvo de regreso para reportar con la escuadra moreliana mostrando su profesionalismo y compromiso con el club, situación que la afición reconoció con apoyo y solidaridad hacia él desde el primer encuentro.

Poco a poco se consolidó en el cuadro rojiamarillo hasta llegar a portar el gafete de capitán en el terreno de juego pues su entrega y autoridad en el campo fue reconocida partido tras partido.

Después de convertirse en un pilar fundamental dentro del tormentoso torneo que vivió el equipo en el Clausura 2017, Achilier fue reconocido como el mejor defensa central en diversos medios de comunicación pero sobre todo por la afición monarca que se mostró agradecida por las grandes actuaciones que el zaguero realizó durante su primer torneo en México.

Ahora, en el Apertura 2017 continúa en el 11 inicial de Roberto Hernández, siendo su garra y pasión en el terreno de juego las cualidades que lo caracterizan en cada uno de los duelos que enfrenta la Monarquía.

Siendo un líder nato ha colaborado para que la escuadra michoacana llegue a buen puerto y después de ese agónico camino para conservar la categoría pelear en lo alto de la tabla general soñando con llegar y trascender en la fiesta grande del futbol mexicano.