El misterio Domínguez
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El misterio Domínguez

Cerca de cumplirse dos años desde que Eduardo Domínguez asumió como técnico de Colón, aún cuesta encontrarle la identidad al equipo.

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Pedro J. Arévalo

Hace falta remontarse al año 2016, más precisamente a diciembre de ese año para traer a recuerdo al hincha Sabalero, al ex jugador de la Juventus de Italia y capitán de la selección de Uruguay, Paolo Montero. Éste había llegado a mediados de 2016 y para diciembre del mismo año, daría un portazo para firmar con Rosario Central, lo cual generó polémica y posteriores acciones judiciales.

En medio de todo esto, la dirigencia Rojinegra salió rápidamente al mercado a buscar un nuevo DT. El perfil buscado era claro: joven, serio, comprometido para afrontar un proyecto a largo plazo que le traiga buenos réditos al club. Bajo éste panorama recaló en el club Eduardo Domínguez, un técnico que demostraba todo lo anterior pero que existía la incertidumbre acerca de su trayectoria. Cabe destacar que venía de tener tan sólo una experiencia previa en la dirección técnica en Huracán, fue tras su retiro como futbolista que pasó de usar los cortos dentro de la cancha, a ocupar un lugar en el banco de suplentes, pero no como jugador, sino como DT.  

El romance entre el novato director técnico, la dirigencia y la parcialidad Rojinegra fue instantáneo. En lo que fue su primera temporada, la 2016-2017, logró lo que ningún otro en el club. Tiene en su palmarés el récord de siete victorias consecutivas en torneos oficiales que comenzaron nada más y nada menos que contra el clásico rival, Unión de Santa Fe (0-2), a éste lo siguieron Lanús (1-0), Belgrano (0-1), Godoy Cruz (1-0), Quilmes (0-1), Tigre (2-1) y por último Sarmiento de Junín (0-4). Terminó la temporada en la posición 11° con 49 puntos producto de 14 partidos ganados, 9 perdidos y 7 empates. Esto le valió el ingreso a la Copa Sudamericana 2018.

El equipo demostraba una identidad un tanto mezquina, que se defendía bien con y sin la pelota pero que no llevaba mucho peligro al área rival. No era de esos equipos que como se suele decir en el ambiente futbolístico, “acorralan contra su arco al equipo contrario”. Era más bien un conjunto que juntaba bien sus líneas siendo difícil convertirle goles y que aprovechaba al máximo las jugadas de pelota parada y con uno o dos ataques liquidaba el partido. Prueba fiel de esto son sus números, 19 goles a favor y 12 goles en contra en 16 fechas disputadas.

La segunda temporada (2017-2018) al frente del equipo sería totalmente diferente, por empezar disputaría las 27 fechas que comprenden al torneo. A diferencia del primer certamen que sólo tuvo la posibilidad de disputar la segunda mitad del mismo. Yendo directamente a los números, finalizó en el puesto 11° de la tabla general, con 41 puntos producto de 11 partidos ganados, 8 empates y 8 derrotas. Su equipo convirtió 32 goles y recibió 22. Paradójica o milagrosamente, según desde dónde se lo mire, consiguió nuevamente ingresar a la Copa Sudamericana 2019 pero muy por debajo del objetivo que se había planteado la dirigencia conjuntamente con la dirección técnica y jugadores.

Tal es así que antes del encuentro por la última fecha de la temporada, frente a Racing en condición de visitante, se hablaba de la “no renovación” del contrato ya que, estaba quedando fuera de toda competición internacional. Inesperado fue el resultado abultado (1-3) conseguido en esa última fecha frente a un grande que se jugaba el ingreso a la próxima Copa Libertadores con jugadores de alto nivel como Lautaro Martínez, Ricardo Centurión, Lisandro López, entre otros.

En ese partido, el equipo demostró algo que no había hecho durante toda la temporada: buen juego, posesión de balón, proyecciones rápidas y una contundencia importante en ataque. Esto, más allá de que nunca fue reconocido por los dirigentes, torció el destino del DT Sabalero y se le dio una oportunidad más para que demuestre que sus equipos podían pararse de igual a igual frente a cualquier otro.

Comenzada la actual temporada, lejos estuvo de verse esa misma versión del equipo en los partidos disputados hasta el momento. Podría decirse que Colón se amolda a los demás equipos, sin ninguna identidad que lo caracterice.

Yendo del rival más fuerte, podría tomarse como referencia a Sao Paulo, al rival más débil, sin entrar en desmerecimientos podría ser Morón, sólo por ser de una categoría menor; a Colón le cuesta ponerse el traje de protagonista de los partidos. Siempre corre por detrás de lo que propone el contrario. Siguiendo la temática cinematográfica, es el actor de reparto de todos los encuentros disputados hasta el momento.

En el último encuentro, disputado por Copa Argentina frente a San Lorenzo, dio cátedra acerca de esto. Quizá los flashes por ser el actor principal le pesaron más de lo que uno hubiera imaginado, quien sigue a menudo al conjunto de Barrio Centenario sabe que el DT suele tomarse bastante tiempo para hacer cambios, aún yendo en desventaja en el marcador. En esta ocasión, a los 13 minutos del segundo parcial, sacó a Mariano González y en su lugar dispuso el ingreso de Leonardo Heredia.

Pero más muestras de esto dio cuando al convertir el segundo gol del partido, mandó al campo de juego a Christian Bernardi en lugar de Tomás Chancalay, un jugador que estaba siendo claramente desequilibrante y que estaba llevando serios problemas a la defensa Blaugrana.

Esto trae a memoria una declaración del propio Domínguez post-partido de vuelta frente a Sao Paulo; cuando se le consultó acerca de por qué había realizado tan sólo un cambio de los tres permitidos, dijo que fue porque los que estaban dentro del campo ya tenían el ritmo del partido asimilado, y era un riesgo hacer ingresar a otros que no estén en la misma sintonía.

Quizá podría aplicarse la misma teoría frente a San Lorenzo. Con el diario del lunes y con la eliminación ya consumada, se pudo ver que ni Heredia ni Bernardi entraron de la mejor manera al partido. No han sido desequilibrantes en ataque ni han colaborado efectivamente en la defensa. Sin ir más lejos, el primer gol llega tras un centro lanzado desde la zona derecha de la defensa Sabalera, con un espectador de lujo, Christian Bernardi.

Si bien el resultado final del partido es debido a un accidente futbolístico ya que, el tanto del empate llega tras una mala salida del arquero Leonardo Burián, quien luego se reivindicó tras tapar el penal que hubiera sido el 3-2 a favor del conjunto de Boedo. Colón cayó frente a un muy buen equipo siendo protagonista, pero al final de la película, quien ganó no fue este sino el villano y el protagonista quedará en la retina del espectador tan sólo por haber brindado una muy buena actuación.  

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