Garra y corazón

Godoy Cruz sufrió de más pero se quedó con un triunfo vital en su lucha por ganar la Zona Uno. Santiago García marcó el único gol del juego.

Garra y corazón
Merecido. El festejo del elenco mendocino y la desazón de Lavallén. Foto: SantiagoTagua, VAVEL

Godoy Cruz jugó con alma y corazón y con un sufrimiento de más, se quedó con los tres puntos frente a su rival Clásico, San Martín de San Juan. Con un remate providencial del Morro García, el conjunto de Méndez obtuvo tres puntos vitales en su lucha por obtener la punta de la zona uno.

Vértigo. Esa es la palabra clave que describe el desarrollo de la primera mitad de este juego. Una nueva historia de Clásico Cuyano, pero algo más que eso. Un choque de estilos, de juego, de posiciones si se quiere.

Los primeros quince minutos fueron intensos, dominados por el Expreso en una manera prácticamente similar a un monologo del elenco del Gallego Méndez. La clave de ese buen desempeño se halló en el costado derecho del ataque de Godoy Cruz. Allí, Casierra no hacía pie y eso provocaba el eterno desborde de Fernando Zuqui y Pol Fernández, que concluían en buenos centros hacia el corazón del área defendida por Luis Ardente.

Así todo, el elenco local no pudo abrir el marcador. Méndez vio esto y, previa charla con su ayudante de campo Fabio Talarico, corrió a Silva más tirado al medio casi como un falso enganche o diez. Esto generó que Henríquez fuera hacia un costado.

Pero, una serie de variantes físicas y más sumado el viento zonda (leve pero agotador) generaron la merma de parte del juego local. Esto al mismo tiempo que San Martín se avivó y comenzó su trabajo de ingeniería. Marcando y cortando el juego de Zuqui, recostándose sobre Ardente y sin dejar chances a Ayoví y al Morro, empezó a construir su idea de juego.
Basada en la espera de un contraataque, y agazapado en su territorio, los santos tuvieron la más clara del encuentro con  un remate que estrelló Toledo en el travesaño de Rey.  Así se veían las flaquezas del Expreso a la hora de volver.

Sólo quedó tiempo para una clara chance desperdiciada del Morro García, que a un metro de Ardente, perdió la apertura del tanteador. Pompei pitó yal túnel del entretiempo.

El segundo tiempo comenzó y la extrañeza se dio en que todo lo que se habían conocido en la primera mitad, se lo olvidaron.

Ambos elencos comenzaron  a estudiarse nuevamente, lo que generó un juego chato sin rumbos definidos y casi dejando de lado lo bueno alcanzado en la primera mitad. Desde los 20 minutos, el ingreso de Ángel González intentó marcar una vara alta de juego, cambio realizado en la mayoría de los partidos. Méndez mandó a Angelito a la derecha del ataque y a Zuqui al lado izquierdo, para generar mayor peligro.

A esta altura del juego, la impaciencia de la gente jugaba un rol destacado en los jugadores que se traducía en los pocos aciertos de pases y centros al área. Pol Fernández, con un destacado bajo nivel (raro en él) la perdió y se escapó San Martín. Mediante un remate alto que superó a Rey y pegó en el travesaño. Luego, Toledo otra vez (como en el primer tiempo) tuvo la chance de abrir el marcador. Era más el verdinegro.

A los 28 minutos, la expulsión de González en la visita parecía abrir una luz de esperanza en el conjunto de Méndez, quien volvió a despertarse de su letargo. Además, se aproximaba el ingreso de Correa por Pol Fernández, que intentaría buscar la apertura del arco una vez más.

Y si sabrá de videncias Méndez, que le tuvo fe al Morro García. A los 37 minutos, con un derechazo sublime, soberbio y exacto la colgó del ángulo superior izquierdo y ponía a Godoy Cruz, nuevamente en la punta.  Ganaba Godoy Cruz uno a cero y encontraba la luz en tanta oscuridad.

Pero la apertura del arco, avivó también a la visita que llegaba otra vez y generaba peligro, como todas las veces que pisó el área de Rey. A Godoy Cruz sólo le quedaba jugar con el corazón en la boca y así iba a desarrollarse los últimos minutos.

Pero Méndez deberá practicar definición entre semana porque dos veces Godoy Cruz tuvo la chance de aumentar el marcador en sendos mano a mano. Primero Correa, luego Zuqui y finalmente el Mono Silva (figura nuevamente) desviaron sus tiros cuando estaban sólo ellos y Ardente.

Y el triunfo se decretó cuando Juan Pablo Pompei se llevó el silbato a la boca y pitó el final del encuentro y la algarabía de la parcialidad Bodeguera, que se queda con el invicto frente al elenco sanjuanino. Otra vez será, verdinegro. Ahora, festeja el puntero Godoy Cruz.