Dosis de Sergio Llull para empezar
Dosis de Sergio Llull para empezar | Foto: EUROLIGA

Muchos meses más tarde, los Playoffs de la Euroliga volvían al Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Y este año llegaban de una manera impresionante, y tras una brutal y agotadora Regular Season. El encuentro que tuvo el tremendo honor de inaugurar esta parte de la temporada fue el ‘Game 1’ entre el Darussafaka y el Real Madrid de Baloncesto, o lo que es lo mismo, el octavo y el primero. Dos equipos que ya se conocen y que llegan con un balance de (1-1) en enfrentamientos directos.

Sin embargo, en Playoffs cada batalla es un mundo y de poco sirve lo realizado anteriormente. Pablo Laso ya avisó en rueda de prensa previa al choque que tenían que salir intensos y advirtió de la complejidad del choque. Y con esta consigna salieron los blancos. Idea que rápidamente fue frustrada por el Darussafaka, que salió tremendamente intenso y llevando la batuta del partido. Con un Wanamaker más que inspirado y bien acompañado por Will Clyburn, los visitantes tomaron el testigo del marcador.

Con la llegada del segundo cuarto las tornas no cambiaron excesivamente en el partido. Los turcos aumentaban constantemente la distancia y los de Laso no estaban especialmente atinados (sobre todo en defensa). Para más castigo merengue, el ala-pívot estadounidense, Harangody, tuvo minutos excelentes y con ocho puntos en el segundo periodo hacía impacientar a la grada del WiZInk Center. Como impaciente estaba Luka Doncic que sufrió mucho en el tiro de lejos y estuvo desacertado en el cuidado de balón. Aspectos que produjeron que Pablo Laso le sacase de pista. La buena noticia para los blancos fue que, pese a verse superados por los de David Blatt en la primera mitad, seguían en el partido.

Foto: Diario AS
Foto: Diario AS

Pese a la mala primera parte blanca, el equipo demostró que se sabe recrear de las malas actuaciones. Impulsados por un gran Sergio Llull que revirtió la situación y se echó el equipo a la espalda cuando más lo necesitaban. Dos triples, triplazos, o mandarinas, colocaron a los blancos a un punto con el bocinazo que indicaba el final de la primera parte. Dichos triples cabrearon especialmente a David Blatt que se quedó unos segundos con Harangody indicando cómo debía defender a Sergio Llull en ese tipo de acciones. Como si de algo fácil se tratase.

Los rebotes, siempre los rebotes

Un dicho popular en las canchas de baloncesto dice que: domina el rebote y vencerás. En el otro lado del charco se está viendo, y es que en los Playoffs de la NBA, los Boston Celtics (primeros de la Conferencia Este) y los Chicago Bulls (octavos) están viviendo una situación muy especial. Los Celtics están sufriendo para doblegar a los Bulls. El principal culpable: el rebote. Un rebote que trajo de cabeza a Pablo Laso e hizo que los tucos cogiesen hasta seis ofensivos. Y un con un viejo conocido y ovacionado Marcus Slaughter que capturó cuatro de estos.

Marcus Slaughter volvió a casa

Entrada ya la segunda parte, el Real Madrid de Baloncesto consiguió la primera ventaja del partido a favor gracias a un inmenso Gustavo Ayón. Canasta de dos que fue seguida de un maravilloso triple de Sergio Llull que incendiaba el pabellón. Muy interesante fue la decisión de Laso de meter a Dontaye Draper (+/- 14 en pista) y este se ganó su confianza. Imperial en defensa y en términos de efectividad fue sin duda uno de los mejores del tercer cuarto. Además, su misión fue la de frenar a la mayor arma ofensiva desde el perímetro del Darussafaka, Brad Wanamaker. Un escolta estadounidense que fue el mejor de los verdes. Un dos más uno de Anthony Randolph cerraba el tercer cuarto y ponía la máxima blanca en el marcador.

Los diez últimos minutos emergió un protagonista que fue uno de los principales culpables de la remontada blanca, Anthony Randolph. Un jugador que no sólo aportó en ataque, también estuvo impecable en defensa. A gritos contra el árbitros de “fuera, fuera, fuera”, el Real Madrid intentaba suministrar lo mejor posible la ventaja cosechada a inicios del último gajo de tiempo. Otra vez fue Sergio Llull el encargado de asentar el golpe definitivo al encuentro. Sin hacer demasiado ruido, el español se fue hasta los 23 puntos. Los blancos ya tienen el ‘Game 1’ en el bolsillo y el viernes deberán de consolidar la ventaja de campo. 

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