Cómo ganar 0-4 y acabar pidiendo la hora
Foto: RealMadrid.com

El Real Madrid iniciaba el encuentro con mucha ansiedad ofensiva. La urgencia no era tal por riesgo en la clasificación, ya que esta quedó asegurada la jornada anterior con la victoria ante el PSG. Sin embargo, el equipo blanco se presentaba con la imperiosa necesidad de lograr una brillante victoria que le permitiese barrer como un tornado el escandaloso descalabro sufrido ante el FC Barcelona en liga, hace tan sólo cuatro días.

El vertiginoso juego vertical del conjunto blanco permitía a Cristiano acercarse a la meta de Pyatov nada más arrancar el cuentro. El luso culminaba un rápido contragolpe de Kovacic y asistencia de Modric disparando desde la frontal, rozando el larguero del guardameta ucraniano.

Monopolio blanco

Los minutos pasaban en medio de la ansiedad blanca, que contrastaba con la paciencia del cuadro de Lucescu, bien asentado sobre el verde pero con el fusil descargado. Stepanenko tenía la primera ocasión para 'los mineros', con un libre directo desde la frontal que envió a las nubes. Una mala salida de Pyatov permite marcar a Cristiano RonaldoLa respuesta merengue no iba a tardar en llegar; Modric, tras una larga posesión merengue, ponía un pase picado escorado sobre Gareth Bale; Pyatov demostraba sus limitaciones fuera de los tres palos con una salida incomprensible, lo que aprovechaba el galés para poner el centro sobre Cristiano Ronaldo, quien con un exánime remate de cabeza ponía el primer gol del encuentro, sexto en su cuenta particular en la presente edición de Liga de Campeones.

Querer y no poder

El gol del Madrid obligaba al Shakhtar Donetsk a buscar el gol, agarrándose al clavo ardiendo de la remontada para mantenerse vivos en la competición hasta la última jornada. El conjunto de Lucescu se lanzaba al ataque, intensificando la presión y no concediendo al Madrid las largas posesiones de los primeros minutos. Varane tuvo que retirarse lesionado a la media hora Los centros desde las bandas se convertían en el recurso por excelencia de los ucranianos, en busca de una segunda jugada que permitiese la igualada. No tendría nada fácil el equipo de Benítez aguantar el arranque rival, ya superada la media hora de juego se retiraba lesionado Varane. Su lugar era ocupado por Danilo, uno de los grandes señalados en el pasado 'Clásico'.

Comenzaba el asedio del Shakhtar en los últimos minutos de la primera mitad, el cual tocaba en la zona merengue pero era incapaz de plantarse ante Kiko Casilla. Tan sólo a balón parado iba el equipo de Lucescu a incomodar al meta merengue. Pepe sufría los estragos en un despeje de Kiko, quien le golpeaba en la cabeza fortuitamente. Fue el último respiro del equipo merengue en la primera mitad, con el Shaktar buscando a Gladkiy de forma insistente.

Y en la segunda mitad, se creó fútbol

Arrancaba tras el entretiempo el encuentro, en una metáfora de lo que iba a ser el partido hasta el pitido final. Los espectadores no habían retornado a sus localidades cuando Bale intentaba sorprender a Pyatov con un disparo desde la frontal que se marchó desviado. Dos zarpados del Real Madrid en cinco minutos dejan el partido aparentemente sentenciado El Real Madrid saltaba al verde con la premisa de no dejarse sorprender por la escuadra ucraniana y asestar el golpe definitivo rival. Un balón largo de Casemiro sobre Cristiano iba a dejar el encuentro encarrilado para los merengues, quienes no podían pensar en lo que estaba por venir. Controlaba Ronaldo el esférico, como una madre acunando a su bebé, el ser más preciado. El luso enviaba el pase al hueco ante la llegada de Modric, quien fusila a Pyatov al primer palo.

Tan sólo cinco minutos después iba a llegar el tercero, una obra maestra de Carvajal, quien se exhibió desde la banda derecha ante la atenta mirada de su homónimo Danilo, con el que coincidía en esta ocasión en la banda contraria. Recuperaba el lateral el esférico en mediocampo y culminaba la acción tras una bonita pared con Cristiano Ronaldo; el lateral hizo un 'caño' a Azevedo y la puso con la pierna menos buena en la escuadra contraria, donde Pyatov solo pudo ejercer de espectador privilegiado. El Madrid recuperaba la temible pegada de la que tantas veces presume.

Reaccionaba el Shakhtar al empuje del público del Arena Lvyv, llevando todo el peligro desde la banda. Azevedo ponía el pase desde la izquierda tras una buena jugada de Bernard para que rematase un desacertado Gladkiy. El conjunto de Concha Espina seguía a lo suyo, intentando hacer cada vez más abultada la derrota para lamer sus heridas tras el varapalo ante el Barcelona. Kovacic, acertado en la conducción pero tímido a la hora de disparar, asistía a Isco tras un contragolpe. El malagueño prolongaba el pase, asistiendo a Cristiano para que dispare duro abajo, midiendo los reflejos y habilidades de Pyatov.

Dos partidos en uno

Lucescu introducía cambios retirando a Azevedo para dar entrada a Dentinho. Maniobra casi kamikaze del técnico ucraniano, pensando más con el corazón que con la cabeza. El Shakhtar Donetsk se volcaba en ataque, en pos del gol que diese esperanzas a una heroica remontada y calentase el gélido ambiente de Lvyv. Sin embargo, iba a ser nuevamente el Real Madrid, por mediación de Bale, quien volviese a ganar el envite. El expreso de Cardiff, hoy en la banda izquierda, hurgaba en la herida del conjunto ucraniano en uno de sus mejores encuentros en mucho tiempo con la elástica blanca. El galés es letal a campo abierto y lo demostraba asistiendo a Cristiano para marcar el 0-4. El 'crack' portugués erraba en primera instancia ante Pyatov para finalmente introducir el cuero a regañadientes.

Vuelven los fantasmas en defensa

¿Relajación, cansancio o falta de actitud? Es la pregunta que se iban a hacer muchos aficionados blancos en la última media hora. Con el encuentro resuelto, Benítez introducía cambios en el esquema, repartiendo minutos entre los que jugaron contra el Barça. Modric dejaba el terreno de juego tras una gran exhibición cediendo su puesto a Toni Kroos. Lo mismo iba a suceder con Bale, quien iba a ceder su puesto a Karim Benzema. La devacle merengue había comenzado.

Cinco minutos tardaba el Shakhtar en recortar distancias. Los jugadores blancos, sabedores de la victoria segura, se dejaban llevar como otras tantas veces, matando el partido y aburriendo al respetable con largas posesiones y ningún disparo a puerta. La presión sobre el rival dejaba de ser asfixiante para tildarse de 'pachanguera'.  Casemiro cometía penalti, discutido a la par que inocente, sobre Taison cuando el brasileño del Shakhtar hacía un 'caño' a su compatriota blanco. Teixeira era el encargado de transformar una pena máxima a la que a punto estuvo de llegar Kiko Casilla, quien acertó el lado pero no alcanzó a tocar el cuero.

Tres goles en quince minutos sacan los colores a la defensa blanca

Lejos de convertirse en una anécdota sin importancia en un encuentro sentenciado, el gol de Teixieria iba a espolear al conjunto de Lucescu, buscando una hazaña imposible que a punto estuvo de materializarse, ya que tan sólo cinco minutos después era Dentinho quien anotaba un nuevo tanto para los locales ante la inoperante actividad de la defensa madridista, empujando con el pecho en el segundo palo un saque de esquina de Fred que se había paseado por el área. Quedaban diez minutos del encuentro y el Real Madrid estaba echando por la borda el trabajo de todo el encuentro. La cosa se iba a poner aún peor, ya que al filo del tiempo reglamentario iba a ser Teixeira quien anotase el definitivo 3-4. La defensa blanca, recordando a la que se enfrentó al Barcelona, con ningún asomo de intensidad, permitía al mediapunta controlar, apuntar y disparar dentro del área sin que nadie saliese a tapar el disparo.

El marcador no se iba a mover más a pesar de los incontables esfuerzos de los ucranianos. El Real Madrid se llevaba una avergonzante victoria con una segunda mitad que resume lo que es este equipo hoy en día: calidad y eficacia ofensiva pero un coladero en defensa, rompiendo la que había sido su seña de identidad hasta el momento con 7 goles en contra en 2 partidos.

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