La locura vuelve a La Romareda
Foto: Andrea Royo, VAVEL.com

El Real Zaragoza tenía ante sí una oportunidad de oro para seguir recortando puntos en la clasificación a sus rivales directos. La Segunda División está más apretada que nunca liderada por el Leganés. Tras el empate ante Osasuna, el conjunto blanquillo debía hacer bueno ese punto conseguido. Ante ellos, un rival muy fuerte fuera de casa donde no perdía desde el pasado mes de octubre. Máxima igualdad de dos equipos que necesitaban sumar los tres puntos.

Soporífera primera parte

El Real Zaragoza presentaba el mismo once que la pasada jornada ante Osasuna. Hinestroza ya recuperado, partió desde el banquillo. En su posición volvería a estar Lanzarote tras su buen partido ante Osasuna con gol incluido.

Ambos equipos eran conscientes de que los partidos comienzan a ser auténticas finales, por ello saltaron con la máxima intensidad. Tales eran los nervios que un fallo defensivo estuvo a punto de costarle muy caro al Real Zaragoza donde Guitián sacó de la línea de gol un balón que se quería colar. Unos primeros minutos de nervios y de imprecisiones por parte del conjunto aragonés que quería jugar, pero un Lugo muy ordenado impedía llegar a la meta de José Juan.

La primera llegada con peligro del conjunto blanquillo llegaría de las botas de Ángel Rodríguez tras una contra muy peligrosa donde consigue regatear en el área a la defensa rival, pero su disparo lo detuvo bien el guardameta del Lugo. El Real Zaragoza seguiría intentándolo, pero con falta de profundidad y acierto en el último pase para sorprender al equipo gallego.

Pasaban los minutos y no se generaban ocasiones por parte de ninguno de los dos equipos en un partido aburrido de cara al espectador. De esta forma se llegaba al final de la primera mitad. Muchas cosas debían de cambiar en la segunda mitad si querían sumar los tres puntos.

Reacción, intensidad y locura

Sin cambios comenzó la segunda parte tal y como había terminado. El Real Zaragoza saltó al campo con las ideas más claras y con mucha más intensidad de cara a la portería. Pedro, desaparecido toda la primera parte, tuvo un mayor protagonismo de cara al ataque, pero sin fortuna. Quien sigue haciendo méritos para continuar como titular es Lanzarote. El jugador fue una auténtica pesadilla para la defensa rival en el segundo tiempo donde gran parte de las jugadas peligrosas llegaron por su banda.

Foto: Andrea Royo, VAVEL.
Foto: Andrea Royo, VAVEL.

A pesar de que el equipo mostraba una mejor cara que en la primera parte, seguían sin acierto de cara a la portería. Carreras movía ficha primero e introduciría a Hinestroza como revulsivo para ir a por el partido. El equipo aragonés seguiría intentándolo, pero en una llegada del Lugo Manu Herrera saldría del área para despejar el peligro, y su despeje cayó en las botas de Ferreiro que aprovecharía el error para mandar el balón al fondo de la red.

Jarro de agua fría para el Real Zaragoza que se veía por debajo en el marcador ante un Lugo que no había llegado en toda la segunda parte. La Romareda reaccionaba animando a su equipo más que nunca y el equipo no bajaría los brazos hasta el final. Pocos minutos después Seoane vería la segunda tarjeta amarilla y el conjunto gallego se quedaría con uno menos. El Real Zaragoza se aferraría a la inferioridad numérica para intentar remontar el partido y tras varias llegadas, Ángel mandaría el balón al fondo de la red poniendo el empate. Un resultado que tampoco satisfacía las expectativas, pero todavía quedaba mucho tiempo. 

Tan solo un minuto después del empate, Lanzarote anotaría un auténtico golazo para poner el 2-1. Estallaría la locura en La Romareda y la afición zaragocista llevaría en volandas al equipo hasta el último minuto. Ya en el tiempo de descuento, Dongou anotaría el tercero para poner la tranquilidad en una Romareda que se había venido arriba. Pau Cendrós no acabaría el partido y sería expulsado por roja directa. 

Con el pitido final, llegó la alegría blanquilla tras un partido que se puso muy cuesta arriba en el segundo tiempo, pero que supo darle la vuelta a la situación. Lanzarote ha sido el jugador clave del partido haciendo 90 minutos muy serios y siendo un peligro constante. Su constancia, trabajo y esfuerzo fue vital para que el equipo no bajara los brazos. Una victoria importante que sirve al equipo para ir con una mayor moral en su visita al Alavés, segundo en la clasificación. Sin duda, será una nueva final. 

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