Iñigo Cordoba, espejismo o realidad
Iñigo Cordoba en el partido de su debut goleador. | Foto: Web Athletic Club

Iñigo Cordoba, espejismo o realidad

Iñigo Córdoba se estrenó como goleador el pasado lunes ante el Villarreal tras una temporada debut sorprendente en la que ha llegado a jugar 23 partidos de Liga. Sin duda, es una de las mejores noticias para el Athletic esta temporada y por eso es hora de analizar a fondo a este jugador.

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Markel Cuena

La primera temporada de Iñigo Córdoba en el Athletic está siendo todo un éxito, de eso no hay duda. Entro con buen pie en el primer equipo, con actuaciones memorables como su partido frente al Valencia y jugando nada más y nada menos que en 23 de los 31 partidos de La Liga con un total de 1116 minutos. Sin duda unos números fabulosos para un debutante. Sin embargo, no fue hasta el último partido frente al Villarreal que consiguiera su estreno goleador, algo que sumado a que no ha repartido ninguna asistencia aún, se convierte en un dato bastante preocupante.

Iñigo Córdoba es un extremo zurdo, que juega a pie natural muy pegado a la cal y con buen regate. Es capaz de salir del regate hacia ambos lados aunque suele sentirse más cómodo regateando hacia fuera para poder centrar. No es un jugador que suela descolgarse de la banda para asociarse por dentro ni suele cargar el área. Su futbol suele limitarse a la banda aunque a veces se atreve con regates hacia dentro y disparos de media distancia.

Dadas las características del jugador no extraña que su cifra de goles no sea muy alta. Sin embargo, si lo comparan con Iñaki Williams, su compañero en la otra banda y que también juega a pie natural, no solo palidece en la comparación de los goles marcados, en la que Williams lleva cuatro goles jugando como extremo derecha, si no que vemos que Iñaki dispara más del triple que Córdoba por partido (1,9 Iñaki Williams y 0,6 Iñigo Córdoba). Además de estos disparos el 52% de los que realiza Iñaki Williams van a portería, mientras que solo el 22% de los realizados por Córdoba terminan entre los tres palos. Por eso no es extraño que Córdoba haya tardado más de 1000 minutos en marcar gol pese a dejar grandes actuaciones.

Iñigo Cordoba en el partido de ida frente al Valencia CF. | Foto: Web Athletic Club
Iñigo Cordoba en el partido de ida frente al Valencia CF. | Foto: Web Athletic Club

Cierto es, que en el caso de Iñigo Córdoba, por su estilo de futbol y al ser un extremo natural, no como Iñaki que es un delantero que juega fuera de posición, lo que más debemos tener en cuenta son sus asistencias y sus centros. Precisamente en este apartado nos encontramos con los datos más sorprendentes. Iñigo Córdoba aún no ha realizado ninguna asistencia, y si miramos las estadísticas entenderemos que esto es algo bastante normal. 

Pese a que en el imaginario colectivo tenemos a un Córdoba regateando y centrando constantemente, al mirar las estadísticas nos damos cuenta que apenas promedia 2,4 centros por partido, casi la mitad que Susaeta que promedia 4,5. Además, de estos 2,4 centros por partido solo el 0,4 resultan ser exitosos mientras que Susaeta promedia 1,5 centros exitosos por partido. Es decir, Iñigo Córdoba centra poco y con tan solo un 16,5% de éxito, la mitad que Susaeta que consigue que la tercera parte de sus centros sean buenos. Incluso Iñaki Williams, tiene mejores registros que el con 2,6 centros por partido de los cuales 0,7 son exitosos con un 27%. Si miramos el número total, Iñigo Córdoba ha conseguido nueve centros exitosos en toda la temporada por los 44 de Markel Susaeta

Pero aún nos queda la que a simple vista parece su gran virtud, el regate. Lo cierto es que en este apartado sus números no están nada mal. Iñigo completa 1,7 regates por partido con un 52% de éxito. Números semejantes a los de Markel Susaeta o Iñaki Williams. Sin embargo se queda lejos de los mejores regateadores del conjunto, como Iker Muniain que promedia 2,2 regates completados cada 90 minutos o Iñigo Lekue que tiene un 60% de éxito en el regate. Es decir, en esta parcela no se queda atrás respecto a sus competidores pero tampoco le hace destacar por encima de ellos.

Sin embargo, Iñigo Córdoba tiene algo en lo que sí que es muy superior a sus competidores y de lo que poca gente habla. Iñigo, para la posición que desempeña, es un jugador que aporta muchísimo trabajo defensivo. Córdoba promedia 1,4 entradas por partido, el doble que Iñaki Williams y 1,3 intercepciones por partido, más del triple que Iñaki. Esto sumado a las siete recuperaciones por partido que promedia Córdoba frente a las 3,7 que promedia Williams es su gran baza para haberse hecho un hueco en el 11. Sin duda alguna a trabajo no le gana nadie.

Iñigo Cordoba luchando un balón. | Foto: Web Athletic Club
Iñigo Cordoba luchando un balón. | Foto: Web Athletic Club

Una vez expuestos todos los datos, se puede hacer una lectura de lo que es el jugador y de sus carencias, tiene dos muy importantes. Por un lado Iñigo es un jugador limitado técnicamente. No es que sea torpe ni mucho menos, pero no es Muniain o Lekue. Esto hace que le sea difícil jugar por dentro o a banda cambiada. Sin embargo para jugar a banda natural tiene otra carencia muy importante que es que le falta algo de velocidad. No es que sea un jugador lento, pero si el regate le sale le falta ese puntito de velocidad extra para generar peligro real tras la ventaja creada. A esto debemos sumarle que sus centros no son de primera clase como los de Susaeta por ejemplo y que aún tácticamente está verde por lo que se limita a una zona de acción muy pequeña. 

Iñigo Cordoba controlando un balón. | Foto: Web Athletic Club
Iñigo Cordoba controlando un balón. | Foto: Web Athletic Club

Sin embargo, Iñigo aún tiene 21 años, ya ha dado un primer paso en primera división y ya ha marcado su primer gol. Aún es pronto para saber si Córdoba aprenderá a interpretar la táctica y se despegará de la banda. Si mejorará sus centros convirtiéndose en un jugador más peligroso o si terminará jugando a pie cambiado para aprovechar su potente disparo. Si conseguirá hacerse un hueco en la historia del Athletic o si no logrará hacer carrera en primera división. De la suerte, las lesiones, su aprendizaje y su sinergia con Muniain y Williams dependerán las respuestas.

Lo que sí se sabe es que va sobrado de descaro y de actitud. Que lo intentará siempre y que no se esconderá nunca ya que tiene el carácter de los grandes jugador. Pero sobre todo lo que se puede afirmar es que a Iñigo Córdoba en trabajo no le va a ganar nadie.

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