Promesas de La Masía:
Sergi Puig, el guarda paciente
Sergi Puig con el Barça B esta temporada. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Él es de aquellos que trabaja por un propósito, y nunca por un aplauso. Escapando del calor engañoso de los focos, Sergi Puig se eleva con mimo y esmero entre los cimientos de La Masía. Inspirando los aromas de una clase innegable, el talento innato del guardameta reluce con fluidez entre destellos de una índole sublime. La humildad, sólido fundamento de todas las virtudes, emana en las entrañas de Sergi Puig como uno de los principios esenciales de su vida. Paso a paso, sin perder el rumbo, el destino le cobija con fuerza.

Sergi en el Johan Cruyff. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Al sostén de La Masía

Tallado con sigilo, trazando las líneas de un busto singular, el caprichoso azar emplazaba a Sergi Puig hasta la portería. La fortuna, a veces tan bendita, encaminaba el rumbo del catalán hacia los tres palos para convertirlo en un centinela impecable. Bañado en las aguas de la costa del Maresme, Sergi orientaba sus primeros pasos al abrigo del CE Premià de Dalt, club dónde permanecería hasta que la UE Vilassar del Mar lo reclutase en edad infantil. Aderezando unos reflejos brillantes y vistiendo con elegancia la meta ‘rojiblanca’, los ojos del FC Barcelona apenas tardaron en posarse sobre sus manoplas.

El sueño, impensable para Sergi, empezaba a tejer las primeras líneas la temporada 2013/2014 en las filas del FCB Cadete A de Quique Álvarez y Xavi Franquesa. Con apenas 15 años, el guardameta de Premià de Mar se adentraba en el corazón de La Masía por todo lo alto, consumando el título de Liga en la primera campaña como barcelonista y obteniendo de forma meritoria el paso al FCB Juvenil B de García Pimienta el curso 2014/2015.

Sergi en un calentamiento. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Sergi Puig aterrizaba en La Masía la temporada 2013/2014 con 15 años

Adaptándose con destreza a una filosofía que nutre la esencia que desprende, Sergi Puig acumulaba experiencia en sus dos campañas con el FCB Juvenil B. Vital y perfeccionando una técnica depurada, el salto al FCB Juvenil A la temporada 2016/2017 despertaba el instinto de un gladiador colmado de sueños. Dirigido por Gabri García y Albert Jorquera, el cancerbero azulgrana florecía con fulgor en su mejor curso en ‘Can Barça’. Abrazando el brazalete de capitán, Sergi lideraba al escuadrón juvenil hacia la conquista del cetro liguero y las semifinales de la UEFA Youth League. Pese al tropiezo de los barcelonistas frente al RB Salzburgo, el nombre del guardián del juvenil empapaba la pizarra de Gabri adueñándose de la titularidad a base de esfuerzo, sacrificio y la humildad como principal bandera.

Disputando codo a codo la defensa de los tres palos junto con Iñaki Peña, el arquero catalán aventajaba al alicantino en la custodia de la garita del FCB Juvenil A en la prestigiosa competición europea, indiscutible en las eliminatorias ante Borussia Dortmund, FC Oporto y el RB Salzburgo alemán. La dolorosa derrota, no exenta de sufrimiento, apenas mancillaba la trayectoria de Sergi Puig en Europa, convertido con honores como eje indispensable en el rumbo del navío barcelonista lejos de la Ciudad Condal.

Sergi frente al Badalona. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

El arquero lograba disputar como titular seis de los nueve partidos del FCB Juvenil A en la UYL

Perseverancia y fe

Rendirse nunca fue una opción. En busca de minutos para nutrir la naturaleza de un gigante bajo palos, el de Premià de Mar marchaba cedido el curso 2017/2018 al CE Hospitalet, inmerso en Tercera División. Sin perder de vista en el horizonte al club azulgrana, Sergi continuaba entrenando un día a la semana con el filial barcelonista, llegando incluso a ejercitarse a las órdenes de Ernesto Valverde con el primer equipo. Ataviado con el único objetivo de crecer y aprender como principal meta, el portero lograba convertirse en pieza clave en las aspiraciones del CE Hospitalet alcanzando a disputar los ‘play-offs’ de ascenso con los ‘riberencs’.

Excelso y sumando veteranía en el complicado mundo del balompié, Sergi Puig regresaba de nuevo a la entidad azulgrana el curso 2018/2019 para volver a partir cedido a la UB Conquense. El guardameta, que acababa contrato en 2019, ampliaba su vinculación con la entidad barcelonista un año más, asegurándose la proyección de uno de los metas más completos de La Masía. Sin someterse frente a la adversidad y borrando el desistimiento de su vocabulario, Sergi siempre tuvo claro que nunca se era tarde para llegar a ser aquello con lo que uno siempre soñaba. La escasa participación del catalán en el cuadro conquense no desalentaba las aspiraciones de un joven de ambiciones claras. Consciente de sus posibilidades, cercando con elegancia el fuego enemigo, el rumbo en la vida del catalán volvía de nuevo a señalar en dirección a ‘Can Barça’.

Sergi el curso 2017/2018. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Tras dos cesiones consecutivas, Sergi Puig regresaba al Barça B el curso 2019/2020

La vuelta a casa

Íntegro, esculpiendo con trabajo y fe sus anhelos, Sergi Puig se refugiaba esta vez sí en la calidez del filial azulgrana. Encontrándose de nuevo con García Pimienta en la banca, el portero barcelonista se inmiscuía de lleno en su primera temporada con el Barça B. Protagonizando una bonita batalla en la garita con Iñaki Peña y Lazar Carevic como compañeros de batallas por la titularidad, Sergi demostraba aprovechar sus oportunidades a base de fuerza y tesón.

Concluida la primera vuelta de la temporada, el arquero de Premià de Mar acumula un total de cinco titularidades a las órdenes de ‘Pimi’, recibiendo seis goles en contra y dejando hasta en dos ocasiones la portería a cero. De sus cinco participaciones en las filas del Barça B esta temporada, el cuadro barcelonista solamente ha concedido una derrota, demostrando bajo los tres palos una solidez y una técnica al alcance de muy pocos.

Sergi el pasado sábado ante el RCD Espanyol B. Foto: Noelia Déniz, VAVEL

Fogueado en la cantera azulgrana, Sergi Puig llega dispuesto a refrendar que su crecimiento queda lejos de ser una quimera. Ante el RCD Espanyol B, en el partido del filial el pasado sábado en el Johan Cruyff, las virtudes de un portero íntegro brotaban para acabar tiñendo el 'mini derbi' de azulgrana. Ágil, con unos reflejos deslumbrantes, Sergi vuela con ligereza hacia un futuro prometedor. Respetuoso y sin perder de vista los sueños que le acompañan, el Camp Nou atisba como el nuevo camino en su andadura. Sólo 21 años, unas manoplas celestiales y la paciencia ondeando como emblema escoltan como las principales credenciales para triunfar con la elástica azulgrana.

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