El Sadar como pista de despegue
Foto: LaLiga

Que fácil resulta todo cuando el viento sopla a tu favor. Eso tuvo que pensar Simeone, que desde el inicio del partido vio como su plantel titular funcionaba como un reloj suizo. Los rojiblancos formaban con su defensa habitual con la excepción de Arias en el lateral diestro. Un centro del campo compuesto por Koke, Saúl, Herrera y Correa. Y en la punta de ataque Joao Félix y Diego Costa. Desde el pitido inicial de colegiado, De Burgos Bengoetxea, los rojillos quedaron relegados por las aspiraciones del Atlético de Madrid. Los colchoneros plantearon un comienzo de partido ofensivo, las ocasiones eran evidentes, la primera fue de Costa, el hispano-brasileño cruzó un balón con su pierna menos buena el cuál se estampó contra el cuerpo de Rubén Martínez. Minutos después un muy buen pase de Koke permitía la internación de Renan Lodi dentro del área, con un pase atrás dejó la pelota a Saúl, este disparó contra la defensa que dejó el balón muerto para que Joao Félix fusilaría a la escuadra

Con el paso de los minutos el Atleti seguía asfixiando a los locales y sin conceder ocasiones atrás. Tras la llegada del descanso y la reanudación en la segunda mitad, el guion d encuentro fue el mismo, buenas triangulaciones en la medular y pases al espacio a los delanteros. Así llegó el segundo, pase de Correa en profundidad para Costa y este habilitaba a Joao Félix para que empujase a placer el 0-2. La perla portuguesa se lucía, y sobre todo generaba juego. Daba la sensación de que cuando Joao tenía la pelota iban a pasar cosas, y así era, el luso se asoció durante todo el partido con Koke, Saúl y Costa de una forma muy cómoda y fluida. 

Los cambios de Simeone no han podido funcionar mejor, entorno al minuto 65, entraron al verde Llorente, Morata y Thomas. Estos suplentes supieron adaptarse bien al juego, moviendo rápido el balón en el medio y corriendo a los espacios que Osasuna dejaba atrás. En el 79, Llorente recibía el balón dentro del área, sorteo a su marca y entre tres jugadores logró sacara un disparo cruzado para batir al guardameta. Gracias a los espacios atrás, Morata se plantó delante de Rubén y definió a la perfección, era el 0-4. Con el partido ya casi acabado, Marcos Llorente de nuevo, asistía a Yannick Carrasco, reciente cambio en las filas de Simeone, para que el belga hiciese el quinto y último gol del partido en el Reino de Navarra. 

Marcos Llorente, decisivo 

Desde que el ex del Real Madrid explotase en la famosa y antológica noche de Anfield, Llorente ha renovado su posición natural por una más ofensiva. Jugando así como segundo punta o de enganche por detrás del atacante referencia. Ya jugó de esta manera en San Mamés y como titular, siendo así uno de los jugadores más destacados del partido. Esta vez como suplente, y posicionado por detrás de Álvaro Morata, el dorsal número 14 ha logrado anotar otro tanto y dar una asistencia de gol, sin nombrar el trabajo de medio campo gracias a su alto despliegue físico.  

Esta nueva posible versatilidad de juego puede hacer que el conjunto de Simeone vuelva a remontar el vuelo para poder lograr su objetivo, quedar en tercer puesto, arrebatándole la plaza al Sevilla FC. De momento, esta noche duerme enPuestos Champions”. 

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