¡Qué manera de subir y bajar de las nubes!
El equipo celebrando el gol de la remontada en San Siro | Foto: Atlético de Madrid

Se notaba en el ambiente que la de hoy no iba a ser una noche de Champions común. Después de la derrota contra el Alavés en liga y en vista del calendario que tiene próximamente el equipo madrileño, la victoria en San Siro era obligatoria y así iba a ser, aunque estaba claro que no iba a ser fácil.

El vuelo que no salió de Madrid

La primera parte comenzó muy en la dinámica del equipo de las últimas jornadas, una plantilla que ni está ni se la espera, y en frente una apisonadora italiana que no tenía nada que perder y, menos aún, jugando frente su afición, la cual llevaba sin escuchar el himno de la Champions League desde el 19 de febrero del 2014 —precisamente contra el Atleti—.

Los rossoneri presionaron todos los balones del Atleti, no dejaron respirar a los rojiblancos y así se vio reflejado en el juego. Solo hubo un equipo en el campo durante la primera parte y fue el Milan. El único acercamiento al área que tuvo el equipo madrileño acabó en una mano dentro del área, que después de la revisión del VAR acabó por no pitarse, decisión discutible según a quién preguntes.

Se obró un milagro en San Siro después de que Oblak ganase un mano a mano en el minuto 19, que incluso recordó al de Casillas contra Robben en Johannesburgo para proclamar campeona del mundo a la selección española, pero por desgracia no sirvió para nada. La parsimonia de la defensa atlética en la siguiente jugada provocó que el Milan se adelantase en el marcador y al Atleti le tocase remar en contra otra vez. 

Ni con diez fueron mejores

Nueve minutos después del gol, el árbitro enseñó el camino a los vestuarios a Kessié tras mostrarle la segunda amarilla por una falta a destiempo en el mediocampo, pero eso tampoco sirvió para que el Atlético empezase a ganar espacio, todo lo contrario, a ratos parecía que el expulsado había sido un jugador rojiblanco.

El Atleti tiene un problema que hacía muchísimo tiempo que no tenía, una defensa totalmente insegura. Cada balón que pasaba el mediocampo atlético era señal de peligro, y eso se ha notado en que, exceptuando Elche, Oporto y Athletic, todos han anotado al menos un gol en nueve partidos que llevan de temporada. Si el Atleti quiere volver a ser el equipo campeón que fue la temporada pasada debe de solucionar su problema defensivo cuanto antes porque como se suele decir: "Un buen ataque es una buena defensa".

Trippier salió con molestias del campo en el minuto 40 por Joao Félix, que actuó como se espera de la perla portuguesa, Carrasco no tuvo su día y fue cambiado en el descanso y Hermoso tampoco tuvo suerte en la primera parte por lo que también fue mandado al banco en el descanso.

Que tendrá el Cholo...

Está claro que el que dijo que las segundas partes nunca son buenas no conocía al Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone. Una vez más los "cholocambios" y la "cholocharla" en el tiempo de descanso cambió totalmente la cara al equipo. En los segundos cuarenta y cinco minutos el juego perteneció totalmente al equipo rojiblanco, al igual que los primeros pertenecieron al equipo italiano, todos los balones divididos acababan en las manos de los visitantes, por fin empezaron a acercarse a la portería rival y lo más importante, el juego del Atlético empezó a aparecer por primera vez en San Siro. El punto más alto del equipo llegó cuando Lemar y Griezmann saltaron al campo, los dos franceses cambiaron totalmente el rumbo del partido y fueron sin duda los mejores jugadores del partido de hoy

Parecía que el lavado de cara no era suficiente, ya que no había ni goles, ni mucho menos peligro en la portería rival, por mucho que intentó el Atleti —el equipo acabó con diecisiete tiros solo en la segunda parte—, pero al final, por pura insistencia, acabó llegando el gol, para un equipo necesitado de un jugador necesitado. Un increíble pase entrelíneas de Lemar a Lodi y un gran pase de cabeza posterior del brasileño dejó habilitado a Griezmann para que dejase el balón en lo más profundo de la red de San Siro. Antoine ha conseguido romper las cadenas que arrastraba desde que llegó y además de anotar un gol, ha logrado un partido de un altísimo nivel, como así demuestra su trofeo de MVP, dejando de lado los fantasmas que le perseguían y subiendo un escalón más para conseguir el perdón de la afición, que como el mismo ha dicho: "Lo único que quiero darles es alegrías".

Y se obró el milagro

Tras el gol, el Milan empezó a impacientarse, mientras que el Atleti sabía perfectamente el plan que tenían que seguir para llevarse la victoria a Madrid. En el minuto 94, probablemente fruto de los nervios y la tensión, en un balón dividido un defensor rossonero golpeó el balón con la mano y así lo sancionó el árbitro turco. El Atleti consiguió un penalti prácticamente al borde del final, que Suárez no dudo en agenciarse ni un segundo. En ese momento no había dudas, ni malas rachas, ni malos partidos, solo estaban el balón y el uruguayo, y todo el mundo sabe cuando se juntan estos dos nunca acaba bien para el que está en frente. Suárez lo intentó golpear "a lo Panenka" pero las pisadas que habían dejado los jugadores en el punto de penalti provocaron que no le pudiese golpear al balón como le habría gustado, aun así el balón acabó dentro y el Atleti, por primera vez en la competición, por delante. 

Lemar ha vuelto y como se le echaba de menos, Joao ha jugado a lo que se le espera y ojalá que mantenga este nivel y Griezmann ya ha llegado y esperemos que para quedarse. Si el Atleti mantiene el nivel que ha mostrado en la segunda parte no tiene nada que envidiar a ningún equipo de Europa.

Está claro que queda mucho por mejorar y queda mucho por trabajar, pero, que importante era ganar hoy y sobre todo viendo los próximos partidos que tiene el equipo en los que se juega tantísimo. Una vez más, dejen paso al campeón, que con garra, ganas e insistencia ha demostrado de lo que puede llegar a ser capaz. 

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