Volvió la samba al Bernabéu
Vinicius celebrando su gol ante el Valencia / Imagen: Real Madrid

La rivalidad entre Real Madrid y Valencia es histórica. El enfrentamiento entre chés y madridistas es uno de esos choques donde innegablemente saltan chispas. Y así fue, cada disputa, cada balón dividido, cada roce era una férrea batalla entre los futbolistas vestidos de blanco y los de granate.

Solo era necesario observar los rostros de los jugadores para entender la trascendencia del choque. La sonrisa de Casemiro tendido en el suelo sabiendo que había provocado el penalti que muy posiblemente abriera la lata en el luminoso; y las felicitaciones de sus compañeros por la consecución de la pena máxima.

Así transcurrió la primera mitad

El Valencia planteó un encuentro en el que la posesión recaía casi por completo en el Real Madrid y, el conjunto ché trataría de sorprender a la contra. En los primeros compases, la estrategia valencianista pareció hostigar la meta blanca, pero el paso de los minutos dio el control total al Real Madrid. El conjunto local se mostró serio, compacto y muy vertical, por lo que el gol merengue parecía cuestión de tiempo.

Los jugadores valencianistas rodeando al colegiado intentando negar una obviedad y los susurros de Musah a Karim eran la prueba innegable que este tipo de partidos no solo se juegan con los pies. La psicología y concentración en este tipo de encuentros decantan el resultado final. Pero la cara de Benzema no daba lugar a equívoco, en su cabeza existía la famosa palabra de tres letras (gol) escrita a fuego.

El pitido del árbitro solo dio paso a la ejecución de aquello que se preveía. El galo mandó el esférico al fondo de las mallas con un inapelable disparo al ángulo de la meta defendida por Cillessen (1-0). Y, tras el sonido más satisfactorio en el fútbol, el del balón estremeciéndose en la red, comenzó el júbilo y la celebración blanca. Para el recuerdo queda el gesto de rabia y celebración de Benzema con la estampa de fondo de la ilusión y la alegría de los madridistas.

Foto: Real Madrid
Foto: Real Madrid

Tras el gol del 9 blanco, comenzó el partido de Bordalás. En realidad, el ex del Getafe llevaba realizando su particular show desde el pitido inicial de Hernández Hernández. Pero al avistar un haz de polémica con el penalti blanco, el técnico alicantino interpretó que debía aumentar su puesta en escena. Los gestos y muecas de Bordalás tenían la única finalidad de calentar y polemizar un encuentro en el que su equipo estaba viéndose superado en todos los aspectos.

La apisonadora blanca arrasó en la segunda parte

La segunda parte comenzó con la misma tónica general que finalizó la primera. El Real Madrid dominó a un Valencia que observaba impotente el gran despliegue blanco. Esta superioridad tan solo tardó 10 minutos en verse recompensada.

Fue él, ¿quién si no? Vinicius volvió a poner en pie al Santiago Bernabéu con una gran definición tras una combinación con Karim Benzema. El niño maravilla tenía ganas de volver a bailar con su gente, de volver a besar ese escudo con el que soñaba cuando era un niño. Y, tras batir al meta neerlandés, eso fue exactamente lo que hizo.

Pero Vini no es solo alegría, samba y vértigo; aquel niño que se forjó en el Flamengo es sacrificio, esfuerzo y superación. No es casualidad que aquel chaval, que con la mayoría de edad recién cumplida llegó a Madrid, estuviera casi negado a puerta y ahora convierta todo lo que toca en gol. De hecho, su segundo gol es la mayor prueba de ello, el brasileño se ofreció y, aunque no le diesen el balón, no se dio por vencido. Acompañó la jugada hasta que, finalmente, el balón le cayó a placer para empujarlo y subir el tercero al marcador. Este gol define a un jugador que, a pesar de ser, en estos momentos, el mejor en el panorama mundial, se esfuerza y persiste como uno más.

Además, el Real Madrid demostró una vez más por qué es un líder tan sólido en LaLiga Santander. El conjunto blanco posee una de las delanteras más peligrosas de Europa, uno de los centros del campo que han hecho historia en el fútbol y una gran defensa. Pero obviando todo eso, el Real Madrid tiene el guardameta más en forma del momento. Courtois hizo un paradón a Wass y consiguió detener en primera instancia el penalti a Guedes, aunque posteriormente el portugués marcara a placer.

El partido fue agonizando, pero el club merengue siguió a lo suyo. Vinicius siguió recorriendo la banda izquierda hasta ser sustituido, Benzema volvió a dejar un golpe de magia para sentenciar el partido y los cambios lo dieron todo para reivindicarse sobre el verde.

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