Takefusa Kubo, un único objetivo
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No fue un duelo igual que el resto para Takefusa Kubo el de la jornada 28, el Mallorca recibía a un Real Madrid pletórico tras su clasificación ante el PSG, que buscaba sumar y distanciarse de sus perseguidores por el campeonato liguero, mientras que los bermellones, aunque todavía fuera del descenso, necesitaban algún punto para seguir cogiendo aire y no traspasar la línea roja.

Todas las miradas estaban puestas en los visitantes, sobre todo en los héroes de la Champions, nombres como Karim Benzema, Vinícius Júnior o Fede Valverde, pero los hinchas del Real Madrid también centraron su vista en uno de los jugadores vestidos de rojo, que en esta ocasión ocupaba la banda izquierda, y que desde antes del pitido inicial ya tenía ganas de reivindicarse. En el Bernabéu le guardan cariño, y se lo hicieron saber cuando el nipón, junto con su equipo, visitó la capital allá por septiembre.

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No fue un gran partido para él, y es que el Mallorca apenas pudo proponer ofensivamente, viéndose engullidos por el huracán que era el Real Madrid, que aunque tardó en marcar, lo terminaría haciendo hasta en tres ocasiones. No pudo hacer gran cosa Kubo, que apenas apareció donde más le gusta, a pesar de la modificación táctica de Luis García Plaza, ubicándole en la izquierda para que tratara de superar a Lucas Vázquez.

Plaza de extracomunitario

Para pensar en una posible adaptación de Kubo al Real Madrid la temporada que viene hay varios factores clave, pero el más importante se encuentra en el mercado veraniego y en las posibles incorporaciones que realice el conjunto blanco, pues sumando la posible llegada de Mbappé, los porcentajes para el nipón disminuirían considerablemente.

Sin embargo, otro asunto que pueda echar para atrás al equipo del que forma parte es su plaza de extracomunitario, donde solo se permiten tres por equipo, plazas que actualmente ocupan Vinícius, Militão y Rodrygo, que han empezado los procesos para conseguir la nacionalidad, además de un Reinier que tampoco parece encontrar su hueco. Este hecho pesa como una losa para el joven delantero, incapaz de superar en importancia a ninguno de los otros tres y relegado a no poder llegar a gozar de una ficha con el Real Madrid, más allá de los minutos que pudiera disputar.

Más allá de todo esto está el rendimiento del pobre jugador, donde lo cierto es que Take Kubo no se ha asentado de pleno en la Primera División. Es cierto que con el Mallorca está cuajando una buena temporada, pero no termina de ser ese jugador diferencial que sí que fuera en su primera etapa en la isla, donde deslumbró a propios y a extraños, brillando con una luz propia que le aseguraba un futuro brillante.

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Esta temporada ha anotado un gol en 19 partidos, teniendo un pequeño parón por culpa de una desafortunada lesión, y aunque ha dejado algunos picos altos, la regularidad no ha parecido llegar del todo a su puerta, tal y como pasara la temporada pasada, que la pasó en blanco en el Villarreal, donde Emery no supo acoplarle a la dinámica del equipo, y donde el atacante no parecía tener el nivel suficiente.

Ya en Getafe, con Bordalás a los mandos, pudo gozar de más minutos, y aunque ilusionó en su primer partido, donde disputó una media hora de muchísima intensidad y calidad, tampoco terminó de demostrar ese nivel que le hará falta para jugar en el Real Madrid e imponerse a algunos nombres como Asensio o Rodrygo, a pesar de la irregularidad de ambos.

Takefusa Kubo todavía tiene 20 años, y su futuro se augura brillante. El atacante nipón seguirá entrenando y esforzándose para llamar la atención de un Real Madrid, que le considera bastante valioso, de ahí no haberlo vendido, pero que no le ve preparado para un salto que le puede quedar bastante grande. No parece que la temporada que viene vaya a ser la que tenga su primera gran oportunidad, pero sí que puede ser en la que salga cedido a un equipo a un equipo que juegue Europa, consiga el rodaje necesario y pueda demostrar que sí está listo. Se trata de un delantero muy polivalente, que puede jugar en ambas bandas y que promedia 1.5 pases claves por partido, por lo que no le costará convencer a los dirigentes de algunos de estos clubes. De momento la respuesta del Madrid es negativa, pero no es un “no”, es un “hasta la próxima”, sabiendo que si el jugador se lo propone, tarde o temprano tendrá su gran oportunidad.

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