La historia que viste la identidad del Fútbol Sala 
La  Selección Argentina de fútbol sala levantando un título | Foto: efe.com

Si bien existe un sentir muy particular de parte de aquellos que han sido y son parte de este deporte en alguna función determinada que cumplen (jugadores, entrenadores, directivos, u otros), a través del cual se pone en manifiesto un sentido de pertenencia muy fuerte e identidad propia muy marcada; del otro lado de la moneda, también existe un sentir y una idea muy arraigada, de parte de aquellos apasionados por el fútbol convencional, atrapados por el deporte “monstruo” que devora la pasión de millones alrededor del mundo. Lo cual no es una crítica ni mucho menos, sino el poner todas las cosas sobre la mesa para aclarar cosas que deben ser aclaradas.

No caben dudas de que obviamente el futsal como tal, es un deporte que deriva del fútbol, pero se resalta, NO ES FÚTBOL; por lo que confundirlos genera en las personas vinculadas al primero, esa necesidad de aclaración, que a veces puede llegar a ofuscarlos de manera momentánea, ocasionando un fenómeno que crece aún más cuando de personas con mucha influencia mediática, por ejemplo, de la magnitud del ex jugador y entrenador argentino Diego Armando Maradona, se refieren al futsal como “fútbol chiquito”. Alimentando ese sentir que se reproduce en los millones de seguidores del fútbol, fieles creyentes de que el futsal es un subproducto del mismo, cayendo también en el gran error que comúnmente se aprecia, que por creer que por ver rodar un balón y ser jugado “con los pies” se trata de lo mismo.

Esto da el pie para echar un vistazo a una breve reseña histórica que a posteriori permite definir que el futsal tiene su identidad propia.

El futsal fue un deporte creado de forma independiente en Uruguay por el profesor nacido en aquel país, Juan Carlos Ceriani, a inicios de la década del ’30, en el que se puede ver la fusión en su esencia del básquetbol, balonmano y el vóley también.

Se creó en Brasil, a inicios de la década del ’70, la FIFUSA (Federación Internacional de Fútbol de Salón), la cual se encargó de la difusión al resto del continente y a nivel mundial de este deporte, llegando este ente a celebrar su primer mundial en el año 1982.

En 1985, es creada la palabra Futsal en un congreso de FIFUSA celebrado en Madrid, España; a raíz de las presiones de la FIFA para que no se utilizara la palabra fútbol. Lo cual marcó una distancia y una diferenciación muy marcada entre los dos entes.

En 1989, en un nuevo congreso de FIFUSA, Brasil y Estados Unidos votaron a favor de unificar el futsal en FIFA, pese a que los demás países votaron en contra y se opusieron a la fusión.

Ya en 1990, la LNFS de España ya competía bajo el ala de la UEFA y FIFA, siguiendo el ejemplo de Brasil.

En el año 2000, durante el Mundial de Futsal FIFA celebrado en Guatemala, ambos entes (FIFUSA Y FIFA) acordaron una unificación que finalmente nunca llegó (ni al parecer llegará) a concretarse.

Dos años más tarde, en el 2002, FIFUSA fue reemplazada por los países de la PANAFUTSAL (Confederación Panamericana de Futsal), quienes crearon la AMF (Asociación Mundial de Futsal).

Hoy en día continúan sus competiciones, ambos entes (AMF Y FIFA), en forma paralela, con el dato a destacar de que en Sudamérica, AMF mantiene la fortaleza federativa de los tiempos de FIFUSA, con Paraguay, Colombia, Venezuela, Uruguay y Argentina como principales potencial salonistas.

Ahora bien, esto más allá de ser una recopilación de datos empíricos e información que nos ayuda a ver un poco más en detalle algunos aspectos propios del futsal, nos permite observar el motivo de desunión más grande que aún tiene este deporte, y que causa fricciones entre federaciones y miembros de las mismas, como también el impedimento de un mayor crecimiento que el que ha alcanzado a nivel mundial hasta ahora este deporte; y que tiene que ver con la rivalidad entre AMF y FIFA por el futsal.  

Esa guerra de intereses egoístas de todo tipo, que lo único que genera es malestar de aquellos que están de uno u otro lado, con sus fuertes argumentos o razones; y limitaciones mezquinas.

Entrar en detalles de lo que unos y otros piensan y creen, sería ahondar en algo que no proveería una solución a lo planteado anteriormente, y al parecer, la unión de ambos entes pese a aquel diálogo en el año 2000 en Guatemala, se vislumbra imposible.

Cabe resaltar que en esa función multifacética, la FIFA, al parecer tarde o temprano, puede llegar a absorber al futsal, tanto así que hoy propone e impulsa (aún con ayuda económica para hacerlo) a cada federación que la compone, el desarrollo junto al fútbol femenino y el fútbol playa, del futsal en cada una de las mismas. Ganando poco a poco terreno en el desarrollo de este deporte.

Tristes disputas ya mencionadas, intereses mezquinos y egoístas de directivos que se benefician (y mucho) del deporte en cuestión, han hecho que en muchos lugares y por muchas personas, aún del ámbito deportivo, que el futsal sea considerado como una vez lo dijo el ex jugador y entrenador argentino de esta disciplina, Martín Walter Bonvehi en su blog personal, “fútbol de juguete”, negando él que esto sea así.

Se cierra este artículo con la fuerte premisa de que el futsal sigue creciendo. Dejando a un lado los impedimentos ya citados, para colocarse a la vanguardia del deporte a nivel mundial, con ligas y jugadores profesionales, clubes de gran envergadura en distintos países, y cada vez más personas que siguen el futsal en cada rincón del planeta. Indicador que nos da una muestra más de aquello dicho por el ahora entrenador argentino, el "Futsal no es Fútbol de juguete"; logrando captar muchos, esa identidad única que posee este deporte, y aprendiendo la filosofía que éste transmite.

 

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