La fórmula. Uno más para el club de los selectos
La Fórmula. Uno más para el club de los selectos | FOTO: ZIMBIO

Pocos campeones sobreviven a la resistencia frontal contra el poderío del 'hammer time'. Como tampoco se concibe adversario capaz de escupir al absoluto dominio de Mercedes, de atajar con elegancia sus golpes. Lewis Hamilton vuela hasta el ansiado cetro del 'club de los selectos', de aquellos que han teñido de oro la historia del Gran Circo, que han descrito las líneas maestras de sus glorias y sus anécdotas.

Nombres como los de Michael Schumacher, como los de Ayrton Senna. Nombres como los de aquellos que con el paso de las décadas se han definido a sí mismos como leyendas, y a los ojos de los aficionados, y asimismo de los propios pilotos en sucesión, como "ídolos". En Suzuka Lewis Hamilton ha puesto su nombre a la altura de aquéllos. Lo ha hecho con la perspicacia, y al mismo tiempo la suficiencia del verdadero campeón. Con la pericia de un ganador nato.

De un principio a otra parte, parecía que lo que quedó impedido en Singapur, seguiría el mismo trazo en Suzuka. Se entreveía otro paso en falso para redondear su antología. Con el percance que para él supone apearse de la 'pole-position' en la jornada de sábado, hasta el momento la dilación de la gloria del inglés se preveía tal en Japón. Ni la noche de Singapur, ni el sol naciente del gigante asiático dispersaban flores de rosa en el camino del británico. Y decimos "parecía". Parecía hasta la primera curva.

Dientes apretados, pie a tabla. El deleite competitivo del británico duraba lo que su compañero Nico Rosberg tardaba en perder el mano a mano con el llamado a ser futuro tricampeón del mundo. A la salida, las flechas de plata rodaban rueda con rueda, pero un error del alemán le alejaba de las aspiraciones. Y al mismo tiempo, iniciaba el camino triunfal de Lewis Hamilton, que no corrió ningún riesgo hasta llevar su monoplaza hasta la bandera a cuadros. Y ya van ocho esta temporada.

La Fórmula. Uno más para el club de los selectos | FOTO: ZIMBIO

Solo el tiempo dirá si Lewis Hamilton se ha convertido, al igualar la estadística de victorias de Ayrton Senna, en uno de pocos mitos para dar color de oro a la excelsa historia del circo del motor. No obstante, lo que sí parece seguro es que el salón de la fama de la Fórmula 1 ya le ha brindado un pequeño rincón en el extenso como distinguido libro de su historia.

Esta temporada ha sumado en Suzuka su octava victoria. Un enésimo primer escalón que lo hace cada vez más invencible a la luz del campeonato. Abanderando con mano de hierro el implacable dominio de la Fórmula Uno moderna, y acompañado de los melódicos y enfervorizados vítores de su equipo, recibiendo al tiempo los loores exhalados desde las tribunas niponas, Lewis Hamilton ha marcado una gesta que le permite zambullirse en el rincón de los 'campeonísimos'. Y por fin, de lleno en el club de los pilotos extraordinarios.

La Fórmula. Uno más para el club de los selectos | FOTO: ZIMBIO

Un elenco al que pertenecen figuras del calibre de Juan Manuel Fangio, de la talla de Ayrton Senna, Schumacher, Alain Prost o Sebastian Vettel. Un círculo de oro formado por aquellos hombres que un día encerraron sus nombres en el florido salón de este circo. Que escribieron en las anécdotas sus laureles y más célebres triunfos. Un club del que ya forma parte otro de los genios capaces de escalar a sus cotas, y capaz también de ponerse a tiro del tricampeonato mundial. A un paso menos de la flor y nata de un nuevo mundial.

Un club formado por un puñado de elegidos, que por excelencia en Japón también contó con la audiencia de un presidente de honor. Allí estaba con él Jules Bianchi para regalar a Hamilton la llave de acceso al salón del eterno prestigio. El piloto inglés ya es uno más dentro del llamado club de los selectos.

La Fórmula. Uno más para el club de los selectos | FOTO: ZIMBIO
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