Afinando el Taladro
Arboleda siendo clave con atajadas para salvar el arco / Foto: Clarin.com

Afinando el Taladro

Vaso medio vacío, refuerzos que no aparecen, octavos de final de Sudamericana y "Proyecto pibes" más fuerte que nunca.

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Pedro Facio

Página nueva en un libro conocido. Banfield comenzó su temporada 2018/19 con tan solo una parte del vaso positiva, el avance en Copa Sudamericana, lo mejor que demostró el plantel en la cancha.

Pero vamos a lo correlativo, una pretemporada que se vio modificada con la eliminación "sorpresiva" ante Lamadrid en la Copa Argentina. ¿Jugó mal?, sí. ¿Tuvo un rival que defendió bien?, también. Ahora, ¿la diferencia entre clubes estaba en presupuesto anual en contrato, historia, categoría actual? Claramente no, estuvo en la ambición de ganar, algo que el plantel del Taladro no tuvo nunca.

Un mercado de pases que tiró manotazo de ahogado post Copa Argentina. Ya estaban Bertolo y Cecchini, incorporaciones claves, pero caer ante Lamadrid hizo salir a buscar a Falcioni lo que tenía a mano para sumar, ese fue Rodrigo Arciero. Al correr los días, Torres, Calello y Mosquito Silva llegaron para agregar poderío ofensivo.

¿Son refuerzos o acumuló nombres? Los primeros tres son en lugares necesitados, los últimos son una búsqueda de recambio posicional. Es decir, Banfield fue al supermercado en búsqueda de comida para sobrevivir y se trajo algunos electrodomésticos...

Cvitanich, Dátolo, Kalinski, Carranza y Gómez estaban lesionados al día 19 de julio, a seis días del choque de ida ante Boston. Dos fueron a la vista del hincha, ¿y el resto? ¿de que se lesionaron? Nos quedará la duda siempre.

Pasó de fase en Sudamericana con garra, buen fútbol y una pizca de suerte sobre el final. Tuvo al rival contra la lona siempre, falló un penal y demostró coraje para pasar a ganarlo, pero se durmió en el final del encuentro y Boston River tuvo para descontar y llevarse la serie a Montevideo, pero el travesaño y Arboleda lo evitaron y el Taladro debe enfrentarse con Defensa y Justicia en los octavos de final.

Este grupo joven y experimentado de jugadores demuestra día a día que sin Julio Falcioni en el banco no es el mismo, no tiene una clara idea de juego y se desordena fácilmente. ¿Están trabajando a futuro pensando en que Julio no es eterno? ¿Confían en el cuerpo técnico? En los micrófonos y puertas adentro si, en el verde césped por ahora no.

Debe mejorar, encontrar identidad, no descargar presiones sobre los juveniles al tirarlos en campo y mejorar de la cabeza, desde el 3-2 a San Martín de San Juan (2/10/2016) que Banfield no da vuelta un resultado adverso, menos que menos con dos goles de desventaja.

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