El último grito continental 
Boca celebrando el gol de Riquelme. Foto:  Boca Juniors Web Oficial

Fue una final totalmente desigual. No solo por la impotencia de Gremio, sino por el superlativo nivel que mostró durante toda la competición aquel equipo repleto de figuras comandado por Miguel Ángel Russo. Con un juego exquisito y un Riquelme abanderado durante toda la copa, Boca lo pasó por arriba tanto en el partido de ida en la Bombonera, como en Porto Alegre con una actuación de Román que quedó en la historia grande del fútbol sudamericano.

En Buenos Aires, Boca había conseguido una holgada victoria por 3 a 0 que lo posicionó como claro favorito para el concluir la historia en Brasil. No obstante, el partido de vuelta comenzó con algunas dudas debido a la gran presión del público carioca y la desesperación de Gremio por tener alguna posibilidad de igualar la llave.

Con el paso de los minutos los de Russo se adueñaron del partido y la figura del 10 se hacía notar cada vez más. El dominio de Boca Juniors comenzó a inclinar la cancha y, ya en el segundo tiempo, se daría uno de los mejores goles de Riquelme durante su carrera.

A los 68 minutos de juego, con los locales acorralados en su campo, a través de un gran juego combinativo, Hugo Ibarra descargaría para Román sobre el lado derecho a tres cuartos de cancha, para que este con un terrible derechazo, ubique la pelota en el segundo palo, inalcanzable para Sebastián Saja.

Boca ya saboreaba el triunfo, pero todavía quedaba más. A falta de diez minutos para el final, tras una llegada del equipo brasileño al área de Mauricio Caranta, el xeneize saldría a la contra con la rápida velocidad de Rodrigo Palacio que, tras tomar ventaja por el lado derecho, remató, y el disparo atajado por Saja salió despedido hacia el medio, donde aparecería nuevamente Román, que venía acompañando la jugada junto a Palermo, para empujarla al fondo de la red.

Faltando cinco minutos para el complemento, el Titán tendría la oportunidad de ampliar aún más el marcador desde los doce pasos, pero no fue la ocasión. Evidentemente, debido al amplio margen en el resultado global, el penal errado por el nueve no tuvo gran trascendencia.

Boca terminó el partido dominando el juego de la misma manera que comenzó aquella Copa Libertadores. No cabe duda de que gracias a la idea por Miguel Ángel Russo y practicada por aquel grupo espléndido de futbolistas, aquel Boca siempre será recordado como uno de los mejores equipos que haya disputado la máxima competición sudamericana. Un conjunto increíblemente armado estructuralmente, dirigido por el mayor ídolo del club, el último 10.

RESUMEN: Gremio 0 (0) Boca 2 (5)

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