Earvin ‘Magic’ Johnson: cuando la magia llegó a la NBA
Magic, la magia personificada en jugador de baloncesto. (Foto: NBA).

Earvin Johnson Jr. nació en Lansing, Michigan el 14 de agosto de 1959 hijo de Earvin Johnson Sr. y Christine Johnson. Su padre trabajaba en General Motors y su madre trabajaba en la cafetería de una escuela. Era el sexto de diez hermanos y formaba parte de una familia muy religiosa.

Desde muy pequeño comenzó a aficionarse al baloncesto; solía sentarse con su padre y sus hermanos frente al televisor a ver los partidos y pronto idolatró a jugadores como Earl Monroe y Marques Haynes. Estos dos jugadores destacaban por su habilidad con el balón en especial para driblar y pasar. Por este motivo, el joven Earvin se levantaba todas las mañanas a las 7:30 para ir a jugar a baloncesto e imitar a sus ídolos y solía ir a todas partes acompañado por un balón al que no dejaba de botar.

Primeros pasos

Johnson acudió al instituto Everett High School de Lansing, uno mucho más modesto que el instituto al que aspiraba jugar. Por motivos administrativos de distribución de alumnos, tuvo que conformarse con el Everett lo que no impidió que se proclamara campeón estatal. Entró a formar parte del equipo de baloncesto rápidamente mostrando unas capacidades baloncestísticas inauditas para un chico tan joven y con aquel cuerpo.

Con 15 años, tras anotar 36 puntos, capturar 18 rebotes y repartir 16 asistencias, un periodista local del Lansing State Journal, Fred Stabley Jr., le apodó por primera vez “Magic” tras ser testigo de aquel recital. El apodo no le gustó demasiado a su madre, puesto que consideraba que la magia no tenía nada que ver con los valores de trabajo y disciplina que ella inculcó a sus hijos.

El equipo terminó la temporada proclamándose campeón estatal en la prórroga con un récord de 25 victorias por una sola derrota. Magic promedió 28.8 puntos y 16.8 rebotes por partido.

Etapa universitaria

Convertido en uno de los jugadores de baloncesto de instituto más importantes del país, Johnson tenía que dar un paso importante en su carrera y escoger universidad. Recibió ofertas de las universidades más importantes de Estados Unidos como Indiana o UCLA. Sin embargo, él quiso jugar cerca de casa y se decidió por la universidad estatal de Michigan, Michigan State, tras hablar con el entrenador Jud Heathcote, quién le dijo que sería su base titular.

En su primer año universitario, en 1978, Johnson compartió vestuario con futuros drafteados NBA como Greg Kelser, Jay Vincent y Mike Brkovich. Tras un récord de 12 victorias y 15 derrotas la temporada anterior, Michigan State dio un vuelco a su situación e impresionó con una gran campaña.

Después de 13 victorias consecutivas y un récord de 25-5, los Spartans ganaron el título de conferencia once años después y volvieron a un torneo NCAA tras 19 años. Sin embargo, sólo pudieron alcanzar la final del Medio Oeste donde cayeron ante el que sería el campeón nacional, los Wildcats de la Universidad de Kentucky. Johnson firmaba su año de freshman con unos promedios asombrosos para un base tan joven: 17 puntos, 7.9 rebotes y 7.4 asistencias. No obstante, Earvin no aspiraba a ser un profesional del baloncesto; él seguía centrado en los estudios ya que su sueño era estudiar Comunicación y ser algún día comentarista deportivo en televisión.

En su segundo año universitario, en la temporada 78-79, lideró a su equipo de nuevo al torneo NCAA hasta alcanzar la Final Four. En aquella fase final, además de los Spartans de Michigan, se clasificaron otros tres equipos: DePaul, Pennsylvania e Indiana State, donde jugaba un tal Larry Bird.

Indiana - Michigan, Johnson - Bird. (Foto: Sports Illustrated).

Michigan no tuvo problemas para vencer a Pennsylvania en semifinales por 34 puntos de diferencia. Sin embargo, los de Indiana sí tuvieron que esforzarse para derrotar a DePaul, liderados por un Bird que terminó aquella semifinal con 35 puntos -16 de 19 en tiros de campo-, 16 rebotes y nueve asistencias. Asombrados por tal actuación, los de Michigan tuvieron que preparar la final a conciencia para frenar a Bird. Para ello, Heathcote, el entrenador, organizó un entrenamiento en el que Johnson simularía ser Larry Bird. Y en aquel entreno lo bordó. Magic salió reforzado de aquella sesión y sus compañeros, preparados como nunca.

En la final, Michigan ganó con facilidad al equipo de Bird por 75-64. Johnson ganó el premio MVP en el partido universitario más visto de la historia, por lo que decidió declararse elegible para el Draft de ese 1979. Aquella final fue el preludio de una rivalidad entre dos jugadores que duraría más de 10 años y que marcaría el destino de la NBA y de los dos equipos más laureados de la historia: Celtics y Lakers.

Salto a la NBA

Con Larry Bird seleccionado por los Celtics en 1978, los Lakers disponían del número 1 del draft 1979. El equipo angelino recibió esa elección tras mandar a Utah a Gail Goodrich a cambio de la primera ronda de los Jazz. Los Lakers necesitaban un gran jugador de perímetro que acompañara a Abdul-Jabbar, muy sólo en aquellos Lakers del 79 que no pasaron de 2ª ronda de Playoffs. El sorteo del draft les favoreció, y aquella ronda de los Jazz se convirtió en el Número 1. Por otra parte, la franquicia californiana se encontraba en pleno proceso de venta. El que había sido dueño del equipo desde 1965, Jack Cook, vendía la franquicia por problemas económicos a un empresario inmobiliario llamado Jerry Buss que cambiaría el futuro del club para siempre.

El nuevo propietario debía elegir entre Magic o la otra estrella de aquel draft, Sidney Moncrief. Y no tuvo ninguna duda. Quería aquel joven base alto, habilidoso con el balón, de juego de contrataque y capaz de dar asistencias inverosímiles. Quería aquel chico tan sonriente y con el apodo tan a tono con lo que Buss quería de su nueva franquicia.

Magic tuvo la suerte que no suelen tener los jugadores elegidos en rondas altas del draft: llegar a un equipo ganador. Pese a algunas críticas por su elección, Buss no tuvo ninguna duda y le ofreció a Johnson un contrato de 600.000 dólares anuales. Todas las voces críticas, fueron callándose al ver de primera mano la calidad de aquel rookie rodeado de mucha atención mediática y al que nunca le faltaba una sonrisa en el rostro.

Jerry West, General Manager de los Lakers, en la presentación de Magic Johnson. (Foto: latimes.com).

Debut como campeón

Los inicios de Johnson en la liga no fueron fáciles; tuvo que lidiar con la atención mediática y con las dudas de aficionados y compañeros. Kareem veía cómo dejaba de ser el protagonista de la fiesta y debía ceder protagonismo con aquel joven. En el primer partido de la temporada los Lakers vencieron en San Diego a los Clippers con sky-hook en el último segundo de Abdul-Jabbar. Magic se abrazó a Kareem y éste le dijo: “Tranquilo, chaval, nos quedan 81 partidos de liga regular”.

El equipo pronto comenzó a jugar al ritmo que marcaba Magic Johnson; su juego de pases eléctricos y de rápidos contraataques recibió el nombre de Showtime –tiempo de espectáculo-.

A mediados de temporada, el entrenador McKinney fue hospitalizado por un accidente de bicicleta y tuvo que dejar el cargo en manos de Westhead, su ayudante. Los Lakers iban logrando victorias y se convirtieron en el mejor equipo de la Conferencia Oeste con un récord de 60-22. Al mismo tiempo, en la otra conferencia, los Celtics de Larry Bird y los Sixers de Erving se postulaban como grandes aspirantes a jugar las finales de la NBA en el este. Magic promedió aquella temporada regular 18 puntos, 7.7 rebotes y 7.3 asistencias. A nivel individual, Bird superó a Johnson y se llevó el premio de Rookie del año. Pero en lo colectivo, no.

En Playoffs, los tres equipos fueron avanzando rondas hasta las finales. Los angelinos llegaron ahí tras vencer por 4-1 a Phoenix y 4-1 a Sonics. Mientras, los Celtics cayeron por 1-4 ante los Sixers en las Finales del este. La final se preveía muy igualada aunque los Lakers tuvieron que hacer frente a varios problemas como la lesión de Kareem, que no pudo disputar el sexto encuentro. Los de oro y púrpura dominaban la final por 3 a 2, pero la baja de su mejor jugador, que promediaba 33 puntos en esas finales, les hacía pensar en lo peor.

Fue entonces, el 16 de mayo de 1980, cuando Magic hizo de Abdul-Jabbar; se sentó en su asiento en el avión y les dijo a sus compañeros que ocuparía su lugar en la cancha. Y así lo hizo: desde participar en el salto inicial hasta desconcertar a los rivales jugando a su antojo por toda la pista. Alternó movimientos de pívot con los habituales de base y no paró de animar y tirar de sus compañeros. Magic terminó aquel encuentro con 42 puntos, 15 rebotes, siete asistencias y tres robos, otorgando el primer título a los californianos desde 1973. Recibió el premio de MVP de las finales, con dedicatoria al lesionado Kareem. Rivales y aficionados se rindieron al genio de Michigan, conscientes de ser testigos de una de las mayores exhibiciones deportivas de la historia.

Una de cal y otra de arena

Tras su impresionante año de rookie en el que se proclamó campeón, nadie podía imaginar que las tres temporadas siguientes fueran tan complicadas para Magic y sus Lakers. Aquella temporada 80-81 llegaba marcada por las incorporaciones mediáticas de los Celtics: Robert Parish y Kevin McHale. Además, Johnson sufrió una lesión de rodilla que le apartó de las pistas durante 40 partidos.

Su retorno precipitado al equipo provocó desajustes en el juego y mal ambiente entre los jugadores. Su juego estuvo marcado por su ansiedad por seguir demostrando quién era y por su vida personal, con una relación sentimental con su novia de la universidad llena de altibajos. Asimismo, fueron padres de un niño con sólo 21 años y Magic tuvo que afrontar su paternidad desde la distancia.

Todos estos problemas se confirmaron en los Playoffs, cuando los Lakers cayeron en primera ronda ante unos Rockets que alcanzarían las finales. Los texanos acabaron perdiendo ante unos Celtics que lograban su decimocuarto anillo, primero con su nuevo quinteto con Larry Bird y compañía.

McHale celebra el anillo de los Celtics en Houston. (Foto: Sports Illustrated).

La temporada 81-82 comenzaba con la renovación de Magic por 25 millones de dólares y 25 años, algo que no gustó a la otra estrella Abdul-Jabbar. Además, el entrenador Westhead intentó cambiar el estilo de juego a un ritmo más pausado, lo que no gustó a Magic. Su enfrentamiento terminó con el despido del entrenador. Su sustituto iba a ser Pat Riley, un joven exjugador de los Lakers que devolvería la gloria a la franquicia. Riley apostó de nuevo por el juego de contraataque, ganándose la confianza de sus jugadores. A pesar de la lesión de Kareem, los Lakers lograron terminar el año con 57 victorias.

El equipo angelino conseguía llegar de nuevo a las Finales tras arrollar a Suns y Spurs con una media de 115 puntos por partido. El rival volvía a ser Philadelphia, que había eliminado previamente a Boston. Los Sixers contaban con el factor campo, pero el anillo volvía a ser para la franquicia de oro y púrpura. Magic lograba su segundo anillo en tres años en la liga. Promedió casi triple doble, 18.6 puntos, 9.6 rebotes y 9.5 asistencias, con una gran actuación de 13 puntos, 13 rebotes y 13 asistencias en el partido definitivo de la final.

La temporada siguiente supuso el fichaje de otro futuro Hall of Fame de los Lakers, James Worthy. El equipo volvió a liderar el Oeste, pero las lesiones del propio Worthy y de Kurt Rambis mermaron a unos Lakers que caían por 4-0 en las finales frente a los Sixers de Erving y el recién fichado Moses Malone.

Lakers - Celtics. Magic - Bird

La llegada al frente de la liga del nuevo comisionado David Stern supuso toda una revolución para la NBA. Además de reglas para igualar la competición como el tope salarial, el nuevo dirigente estipuló reglas para el control de las sustancias prohibidas y dio un impulso a la imagen de la liga gracias a los primeros contratos televisivos, que ayudaron a vender el producto NBA como todo un espectáculo. Las audiencias de los partidos en directo se multiplicaron y los jugadores comenzaron a ser reconocidos e idolatrados por todo el territorio nacional, antesala de la globalización de la liga en los años 90.

En los Lakers de ese año, cabe destacar la llegada de un hombre importante para el futuro de la franquicia, Byron Scott. Además, según se cuenta en el libro "La Fiebre Amarilla", de Vicente Llamas, la relación personal entre Kareem y Magic fue mucho mejor a partir de entonces, algo que fue en beneficio de la química en el vestuario. Los angelinos no llegaron a hacerse con el mejor récord, en posesión de los Celtics, principal candidato al título.

Los dos seguirían su camino victorioso hasta las Finales, en las que los dos históricos equipos volvían a enfrentarse 15 años después. Los Celtics pondrían en práctica cualquier acción que pudiese desestabilizar a los californianos: no dejarles dormir por las noches con caceroladas a las puertas del hotel, o subir la calefacción del Garden en pleno mes de junio hasta límites que no dejaran respirar a los Lakers.

Los californianos escaparon de Boston con una victoria gracias a un gran Worthy. De vuelta a Los Angeles, Magic puso el 2 - 1 batiendo el récord de asistencias en un partido de las Finales con 21. Los Celtics igualaron la serie a base de agresividad para regresar a Boston y poner el 3 - 2. La eliminatoria volvió a Los Ángeles con ‘match ball’ para los del trébol, aunque Kareem evitó otro título céltico en el Forum.

La serie llegó a un séptimo partido que será recordado por la presión del público a los Lakers antes, durante y después del encuentro, y por la dureza defensiva de los Celtics, que acabaron haciéndose con el título, el 15º de su historia.

Había renacido una vieja rivalidad que iba a extenderse durante el resto de los años 80, no solo entre dos equipos, dos ciudades, dos culturas, sino también entre los dos grandes ídolos de la liga, Magic Johnson y Larry Bird. Ninguno de los dos podía dejar de pensar y vivir sin en el otro, así que los Lakers prepararon la siguiente temporada a consciencia.

Regreso a lo más alto

Ya en pretemporada, Riley marcó unas pautas y un trabajo físico y defensivo pensando en otra final contra los Celtics. En el año de la llegada a la liga de un tal Michael Jordan, los Lakers se quedaron por detrás de los de Boston de nuevo en temporada regular, aunque lograron sin problemas el título del oeste. Los Celtics hicieron lo propio con los duros Sixers, por lo que la gran final estaba servida de nuevo.

Los Lakers fueron vapuleados en el primer partido de la serie, aunque Riley demostró ser un gran motivador además de un gran técnico antes del segundo. Ahí los angelinos fueron un equipo totalmente diferente, capaz de ganar de forma contundente en Garden solo tres días después de caer 148 - 114.

La serie se fue a California, donde los Lakers tomaron la delantera para ponerse 3 - 2. Solo un gran Dennis Johnson en el cuarto partido impidió que el título se decidiera en Los Angeles. Los de Pat Riley viajaban de nuevo a Boston, con la eliminatoria a favor pero con las dos últimas Finales perdidas en el recuerdo.

Los angelinos pasaron por encima de los Celtics en el sexto, de tal forma que silenciaron el Garden, vengándose así de décadas de derrotas y humillaciones en territorio verde. Kareem sumaba su cuarto anillo y el primer MVP de unas Finales con los Lakers.

En 1986, los angelinos acusaron las bajas de McAdoo y Jamaal Wilkes. En la Conferencia Este, los Celtics firmaron el mejor récord de su historia, con ganas de vengarse de lo sucedido en la campaña anterior. La final soñada no se repetiría en esta ocasión, ya que los Rockets de Olajuwon y Sampson acabaron con los Lakers antes de tiempo. Los Celtics terminaban ganando su 16º título y Riley tenía una misión, motivar de nuevo a su equipo como en 1984.

Magic, líder indiscutible

Para reconquistar el título en 1987, los Lakers tuvieron que replantearse algunos aspectos. De este modo, Kareem vio reducidos sus minutos e importancia en el equipo en favor de Magic, que asumió los galones con su primer MVP tras promediar casi 24 puntos y 12 asistencias por noche.

Los Rockets se quedaron por el camino y los angelinos llegaban de nuevo a las Finales sin problemas. Por el contrario, los Celtics tenían que sudar sangre para eliminar a los Pistons de Rodman e Isaiah Thomas. Los de Riley afrontaron la eliminatoria con factor cancha por primera vez; ganaron con facilidad los dos primeros encuentros con grandes actuaciones conjuntas de Magic y Worthy.

En Boston, la gran defensa de Cooper sobre Bird y un gancho de Magic sobre la bocina a lo Kareem bastaron para que los Lakers ganasen un partido y volviesen a California con ‘match ball’. En el sexto, los angelinos ganaban el décimo título de la historia de la franquicia y recibían el calificativo de Larry Bird de “mejor equipo contra el que nunca había jugado”.

Riley había logrado de nuevo llevarles a lo más alto, pero su ambición y sus ganas de motivar no tenían fin: en plena celebración, “garantizó” a los fans volver al año siguiente con el título.

‘Back to back'

Los Lakers buscaban ser el primer equipo en repetir título desde los Celtics del 69. Esa iba a ser su gran motivación de una temporada marcada por las lesiones y por la edad de un Kareem que había cumplido los 40. A pesar de todo, los angelinos ganaron 62 partidos y lograron factor cancha para la postemporada.

Solo los Jazz de Malone y Stockton lograrían plantar cara en Playoffs, forzando siete partidos a estos Lakers. En el este, los Celtics acusaban el cansancio y eran arrollados por los Pistons conocidos como los ‘bad boys’. El reto para los de Riley era mayúsculo, ganar de nuevo, ante un rival aún más duro.

Los de Detroit se hicieron con la ventaja de campo tras ganar el primero en el Forum. En Michigan, ante 40.000 espectadores en un estadio de fútbol americano, los Lakers solo serían capaces de ganar uno ante la permisividad arbitral de los colegiados. Los angelinos volvían a casa con el 2 - 3 en contra, y con la eliminatoria muy cuesta arriba.

Isaiah Thomas dijo que sus opciones pasaban por ganar el sexto, ya que el séptimo sería para los Lakers. Pese a sus 45 puntos, los Pistons cayeron y no evitaron un séptimo que como dijo Thomas, iba a ser para los locales. Worthy fue el MVP del título número 11, el segundo que llegaba a Los Angeles de forma consecutiva.

Adiós de Kareem Abdul-Jabbar

Los Lakers anunciaron a principios de temporada que la 88/89 iba a ser la última del máximo anotador de todos los tiempos. Esa decisión marcó al equipo durante todo el año. Los de Riley repitieron mejor récord del oeste, aunque fue peor que el de unos Pistons que iban lanzados. Por el contrario, Bird se perdió casi toda la temporada y los Celtics por poco pudieron pelear.

Los dos equipos se volvieron a citar en las Finales, a pesar de actuaciones individuales de Jordan con los Bulls que casi acaban con el sueño de los de Detroit. Sin embargo, con el factor cancha a favor y con los Lakers mermados físicamente, los Pistons fueron una apisonadora en las Finales. Kareem se despidió sin título tras un duro 0 - 4 que ponía punto y final a una memorable carrera como jugador de baloncesto.

La temporada siguiente comenzó con buenas sensaciones y buenos números. Vlade Divac fue el sustituto del ‘33’ en la plantilla y los Lakers tuvieron un buen récord y Magic se llevó su tercer MVP a pesar de los registros de Larry Bird y Michael Jordan en la Conferencia Este.

Pero la cosa fue de más a menos. Por primera vez, surgieron problemas dentro del vestuario con el hasta ahora indiscutible Pat Riley. A pesar de los 40 puntos por partido de Magic en esa segunda ronda de Playoffs, los Lakers eran eliminados en segunda ronda por los Suns. Los Blazers terminaban ganando el título de conferencia aunque la NBA volvía a ser para los Pistons.

La crisis deportiva y el fin de ciclo de Riley era evidente, por lo que el técnico neoyorquino terminaba siendo destituido aquella temporada.

Mike Dunleavy, nuevo entrenador

Mike Dunleavy dio continuidad al estilo de juego de años anteriores. Magic, Worthy y Scott estaban en plena forma y lideraron a los Lakers a casi 60 victorias que permitían a los angelinos volver a soñar con un título. En el este, ni Celtics ni Pistons eran los mismos, y un joven equipo se postulaba a gran candidato al anillo, los Bulls de Jordan.

Las Finales del 91 serán recordadas por el duelo de dos décadas, dos estrellas y dos estilos de juego: los 80 contra los 90, Magic contra Jordan, ‘showtime’ contra triángulo ofensivo. El ‘23’ jugó a un altísimo nivel contra el que los Lakers no tuvieron nada que hacer. Jordan ganaba su primer título y los Lakers, sin saberlo, veían acabado su ciclo.

La noticia que cambió su vida

Aquel verano de 1991 estuvo marcado por la negociación de Magic por renovar. Buss le puso 25 millones encima para que siguiese y el base de Michigan aceptó, aunque por menos ya que el límite salarial no permitió tal contrato. Además, Magic contrajo por fin matrimonio con su novia de la universidad, lo que muchos interpretaron como símbolo de madurez de la estrella de los Lakers.

Para firmar dicho contrato, Magic se vio obligado a pasar unas pruebas médicas que sacaron extraños resultados. Los Lakers estaban de gira en pretemporada y él volvió a Los Angeles, donde se confirmó la peor noticia: Magic Johnson había contraído el VIH, una enfermedad que por aquel entonces mataba a millones de personas a diario por todo el mundo.

Esas semanas posteriores, franquicia y jugador argumentaron que tenía gripe, por lo cual no podía continuar la preparación con sus compañeros. Magic y los Lakers trazaron una línea a seguir, que pasaba por hacerlo público lo antes posible y dejar el baloncesto para iniciar su tratamiento. El jugador avisó primero a familiares y amigos, antes de comunicarlo al mundo un 7 de noviembre.

Los Lakers y el baloncesto se quedaban huérfanos de una de sus figuras más importantes. La NBA y aficionados en general quedaron consternados con aquella noticia. Todos pensaron que era el final, ya que un elevado porcentaje de portadores del virus no sobrevivían. Larry Bird, su enemigo número 1 en las canchas, declaró “haber llorado” cuando conoció la noticia. Rivales, compañeros, aficionados… todos quedaron abatidos.

Sin embargo, el mundo ganaba una persona que se iba a convertir en referente y modelo a seguir para millones de enfermos de VIH. Su sonrisa y su espíritu luchador demostraron a la enfermedad que no iba a ser sencillo vencerle en aquel partido.

El documental ‘Magic Johnson da la cara’, muestra cómo la leyenda del baloncesto se convirtió en la imagen de la lucha contra esa cruel enfermedad. También encabezó movimientos y grupos que reclamaban una mayor inversión de las instituciones en la lucha contra el SIDA, con mayores campañas de educación sexual. Él mismo creó su fundación y donó miles de dólares para la lucha contra la enfermedad con el apoyo de sus compañeros de la NBA.

Regreso estelar

Con el paso del tiempo, Magic se fue sintiendo mejor y comenzó a valorar la posibilidad de volver a las canchas para poder al menos, despedirse a lo grande para siempre. Con la aprobación de la liga, Magic volvería en un fin de semana de las estrellas que se disputaba en Orlando.

Con Johnson como referente, el oeste se impuso 153 - 113, con Magic como MVP indiscutible de aquel encuentro, tras anotar 25 puntos y repartir nueve asistencias. Quedó para el recuerdo un emotivo final de partido, con unos contra unos de Magic contra Jordan o Isiah Thomas, que finalizó con un triple sobre la bocina del genial base de los Lakers.

Pocos días después, los Lakers le rendían otro sentido homenaje, con la retirada de su número 32 con la presencia en el Forum de grandes estrellas de su tiempo como Bird o Abdul Jabbar. Pero su carrera aún no había terminado.

Barcelona 92, broche de oro a su carrera

Por primera vez en la historia, los profesionales de la NBA podrían jugar unos Juegos Olímpicos. Estados Unidos iba a llevar la mejor selección de la historia; Magic se encontraba bien, estaba sano, se sentía con fuerzas ya que no había dejado de entrenar y quería volver. Tras obtener los permisos necesarios, cumplió su sueño de compartir equipo con Bird y Jordan y otros tantos astros de aquel ‘Dream Team’ del 92.

Aquella selección se paseó por Barcelona y se hizo con el oro ofreciendo el mejor baloncesto jamás visto en la historia. Magic formó parte de aquello y podía despedirse para siempre del mundo del baloncesto con el único título que le faltaba, el oro olímpico.

Último intento y adiós definitivo

Magic Johnson se veía con fuerzas y capacitado para jugar al baloncesto al más alto nivel. Había superado el reto, la enfermedad parecía controlada y además, había demostrado poder jugar en Barcelona y en el All-Star. Recibió el apoyo de compañeros y rivales, salvo algunas excepciones como Karl Malone, que mostró su rechazo a su regreso a pesar de su amistad tras los Juegos.

El desconocimiento de la enfermedad provocaba miedo y dudas entre el resto de jugadores, que temían ser contagiados por simple contacto físico con él. La gota que colmó el vaso fue un partido de pretemporada en Carolina del Norte. Magic sufrió una herida en pleno partido con la que sangró. El histórico médico de los Lakers, Gary Vitty, le asistió sin guantes, lo que le acarreó una sanción de un organismo federal de salud. Además, el propio Magic se dio cuenta que todo el mundo observaba con miedo aquella escena.

Magic vio que su presencia en el equipo solo era una distracción que no iba a beneficiar al rendimiento de aquellos Lakers, por lo que decidió dejar el baloncesto definitivamente.

En los años posteriores, Johnson siguió dedicándose a la lucha contra el virus. Con su sonrisa y su ánimo, sirvió de ejemplo para muchos enfermos que pasaron por lo mismo que él. Muchos creen que Magic se curó, aunque no es así, sigue enfermo y lo que le mantiene con vida son los medicamentos que tanto han avanzado durante los últimos años. En el documental, explica que en el fondo fue “una suerte contraerlo”, ya que destinó millones de dólares y trabaja en la lucha contra el virus.

Magic marcó una época como jugador. A sus títulos y premios individuales, hay que añadirle un estilo de juego que enamoraba. Si la NBA es lo que es hoy en día, es en parte gracias a él, que contribuyó a vender el producto de la liga y del baloncesto por todo el mundo.

Sin embargo, hay jugadores que solo serán recordados por lo que hicieron sobre un parquet de baloncesto. Él en cambio, demostró ser una persona con un corazón enorme que puso su vida y su dinero al servicio de los más necesitados, que estaban pasando por una enfermedad con la que él había sufrido tanto.

Magic Johnson da la cara / The announcement (2012) from arrozman on Vimeo.

Foto 1: blacksdahistory.org

Foto 2: Twitter @MagicSkywalker

Foto 3: yebies.blogspot.com

Foto 4: bleacherreport.com

Foto 5: ccsabathia53.com

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