Washington se pone por delante ante unos intermitentes Pacers
Brian Spurlock | USA TODAY Sports

Dos de las mayores sorpresas de la Primera Ronda de los playoffs se enfrentaron esta noche en el Bankers Life Fieldhouse de Indiana. Por una parte están los Pacers, primeros de la Conferencia Este, que venían de decepcionar ante Atlanta a pesar de conseguir ganar en un buen séptimo partido que hizo recordar buenos momentos. Por otra llega Washington, equipo al que todos daban por eliminado ante unos aguerridos y sólidos Bulls. Nada más lejos de la realidad, el equipo de la capital de Estados Unidos dio buena cuenta de Chicago, sin darles una sola oportunidad de ofrecer batalla.

Lo que a principio de temporada podía parecer una ejecución, a día de hoy se presentaba como un enfrentamiento en el que todo era posible. Las opciones de Indiana pasaban por mantener el nivel de juego demostrado en el séptimo partido ante Atlanta, donde recordaron al equipo que impuso su ley en la NBA hasta el mes de febrero. Mientras, Washington debía seguir compitiendo como contra Chicago, ya que las debilidades de Indiana son similares. Si Nene pasó por encima de Noah, Hibbert debería tener motivos para tener miedo. John Wall también podría aprovechar las carencias defensivas en el puesto de base, que Jeff Teague ya había expuesto en la anterior serie.

Ambos equipos se mostraban confiados antes del encuentro, coincidiendo en señalar que Atlanta era un equipo similar a Wizards, por lo que las claves seguirían siendo las mismas.

Frank Vogel habló del encuentro contra los Hawks como una preparación para lo que estaba a punto de llegar: "Creo que Teague nos ayudó a prepararnos para John Wall. Creo que Paul Millsap nos ayudó a prepararnos para Nene. Y creo que Kyle Korver nos ayudó a prepararnos para Bradley Beal. Son un equipo diferente, pero si, ante todo, estamos alerta, podemos llevarnos esta serie".

El bagaje de sus enfrentamientos en temporada regular es 2-1 a favor de Indiana

El propio Bradley Beal, por su parte, comparó también a su equipo con los ya elimados Hawks, pero se mostró más optimista con respecto a las posibilidades de sus Wizards: "(Atlanta) Juega de una forma parecida a la nuestra, e Indiana no es más que un equipo grande y físico. Pueden jugar rápido, pero también adaptarse a un juego más lento; además, son un gran equipo defensivo. Vamos a estar muy ocupados".

Con estas perspectivas comenzaba el encuentro en el Bankers Life Fieldhouse, con un saque inicial que se llevaría Marcin Gortat. Quedaba inaugurada la primera Semifinal de la Conferencia Este.

Comenzar bien no es poco

El arranque de los Wizards no pudo ser mejor, dominando absolutamente todos los aspectos del juego. Para burlar la defensa de Indiana atacaron de la forma que más problemas les causa: al contraataque. Las cinco pérdidas de los locales ayudaron a subir este ritmo de juego, dando alas a la veloz ofensiva de Washington. Por si fuera poco, Trevor Ariza fue providencial desde la línea de tres, anotando los tres triples que intentó y un tiro de dos lejano, sumando un total de 11 puntos.

John wall terminó el primer cuarto con 6 puntos, 4 asistencias y 2 tapones

Más allá de la puntería de Ariza, que en algún momento tendría que desaparecer, Indiana tenía más motivos para preocuparse. John Wall hizo suya la cancha, moviéndose a placer ante la incapacidad de George Hill para defenderle. El base de los visitantes terminó el primer cuarto con 6 puntos, 4 asistencias y 2 tapones. Absolutamente intratable.

En las filas de los Pacers se empezaban a percibir los síntomas que el equipo venía manifestando a lo largo de la serie contra Atlanta. Imprecisión en ataque (21.7% en tiros de campo), falta de juego colectivo, mal cuidado del balón (cinco pérdidas)... También es cierto que estos números estaban propiciados por una providencial defensa de Washington, pero los pupilos de Randy Wittman no fueron los únicos culpables.

Indiana hace acto de presencia... por poco tiempo

Esta situación pareció revertirse por completo en cuanto se reanudó el juego: Indiana comenzó el segundo cuarto con un arrollador parcial de 9-0, forzando un tiempo muerto de Washington. Con West y Stephenson como abanderados, los locales se acercaron en el marcador, dejando la diferencia en tan solo cuatro puntos (24-28).

Lejos de arreglar la situación, el tiempo muerto de los Wizards no fue suficiente para volver al partido, ya que Indiana amplió su parcial a 11-0 antes de que Nene recordase que seguía ahí con un furioso mate. Un triple de CJ Watson y dos tiros libres de Evan Turner más tarde, Indiana se ponía por delante en el marcador. John Wall, Nene y Bradley Beal recuperaron la ventaja (33-39), pero algo había cambiado entre los Pacers. Ya no eran la banda del primer cuarto, se habían convertido en un equipo más aguerrido.

Otro tiempo muerto mediante, el partido parecía volver al ritmo inicial: tras un par de espejismos de Paul George y un dominador Scola, Washington volvió a abrir una brecha, gracias de nuevo a un triple de Ariza y el poderío de Nene. El marcador señalaba un 39-46 a falta de cuatro minutos para el descanso. George siguió con su juego, luchando por el partido, pero después de un tiro de dos puntos de la estrella local Trevor Ariza volvió a echar un jarro de agua fría sobre el Bankers Life Fieldhouse, triple mediante. El quinto, sin ningún error, para sumar 17 puntos.

El propio alero de los Wizards asistió a Nene en la siguiente jugada, seguida de un mate de Mahinmi. Posteriormente, Beal recordaría que Ariza no es el único capaz de anotar triples. De este modo, la diferencia entre los dos equipos era de once puntos: 43-54. Drew Gooden se sumaría a la fiesta, consiguiendo los dos primeros puntos desde el banquillo para Washington y dejando la diferencia en trece al descanso (43-56), tras un par de intentos fallidos de anotar por parte de ambos contendientes.

Los Pacers vuelven al partido

A la vuelta del descanso, un desaparecido en combate Roy Hibbert siguió dejando evidencias de su mal estado de forma (más allá del oasis del séptimo partido ante Atlanta). Nada más empezar le señalaron su cuarta falta personal, por lo que Frank Vogel volvió a enviarlo al banquillo. 

Transcurrida la mitad del tercer cuarto, la situación no hacía más que complicarse para Indiana. Los errores se seguían sucediendo entre los Pacers, sobre todo en la pintura: Marcin Gortat y Drew Gooden no encontraron oposición debajo de la canasta. A falta de seis minutos, la diferencia era de quince puntos. Entre medias nos encontramos con la consecución de un doble-doble por parte de Gortat (11 puntos y 11 rebotes) y el sexto triple sin error para Ariza. Todo hacía indicar que, a falta de un milagro, el partido ya tenía dueño.

Y ese milagro pareciºó empezar a fraguarse: tras dos tiros libres de Ariza, que falló uno de los dos, Indiana tomó inercia positiva para los locales. Scola, West y George reducirían la diferencia hasta los once puntos. Sin embargo, la preocupación llegó a Washington desde otras manos: las de Lance Stephenson. Un triple del escolta de los Pacers dejaba en tan solo ocho puntos la ventaja local, lo que obligó a Randy Wittman a pedir un tiempo muerto a falta de 2:42 minutos para el final del cuarto.

Indiana terminó el cuarto a tan solo siete puntos de Washington

El efecto no fue el deseado, ya que los siguientes minutos de los Wizards fueron de sequía absoluta. Por fortuna para ellos, Indiana no estuvo mucho mejor, consiguiendo tan solo una canasta antes de dar paso a los últimos 12 minutos de juego. Por su parte, Washington sólo anotó un punto, tiro libre de Ariza mediante, dejando la diferencia en siete puntos: 62-69.

Beal echa el cierre

En una situación tan complicada, la labor de salir a flote recae en los veteranos de la plantilla. En este caso, Drew Gooden y Andre Miller devolvieron la esperanza a los Wizards, con cinco puntos entre ambos que dejaba la diferencia por encima de los diez puntos. Indiana respondió pero, tras un intercambio de canastas con Beal y Nene, la ventaja se situó en nueve puntos (71-80), a falta de otros tantos minutos.

En los siguientes minutos Bradley Beal siguió intratable, tirando de su equipo a pesar de percances como un 2+1 de Paul George después de una pérdida de los Wizards. Con la ayuda de Drew Gooden, el escolta de segundo año consiguió poner tierra de por medio con Indiana: 78-90 a seis minutos del final. Indiana volvía a estar contra las cuerdas.

Acto seguido, Gooden volvió a la carga: atrapó su séptimo rebote ofensivo y anotó una vez más, aunque George Hill contrarrestó su canasta rápidamente con dos tiros libres. La diferencia se mantenía y el reloj jugaba en contra de los locales. Mientras, Hibbert seguía haciendo méritos para ser el peor jugador del partido, logrando una quinta falta para su cuenta particular.

Intercambiando errores, pérdidas y tiros libres llegamos al último minuto de partido con una diferencia de diez puntos, aparentemente insalvable. Chris Copeland logró un triple que acercaba a Indiana en el marcador, pero Nene no falló los dos tiros libres de los que dispuso posteriormente. La remontada parecía lejana, pero George Hill avivó la llama de la esperanza para los Pacers, con tres triples entre los que John Wall anotó los cuatro tiros libres de los que dispuso. El reloj seguía corriendo y, ante la precisión de los Wizards a la hora de cobrar las faltas, el partido terminó con victoria local.

¿Qué esperar de esta serie?

Este primer partido le quitará el sueño a Frank Vogel. El teórico mejor equipo de la Conferencia Este ha perdido la ventaja de campo ante Washington, una franquicia con la que nadie contaba más allá de la Primera Ronda. ¿Las claves? Ante todo, el rebote. Es inadmisible que un equipo con el físico y el poderío interior de Indiana permita a su rival atrapar nada más y nada menos que 17 rebotes ofensivos.

Si falta asegurar los rebotes, los ojos deben dirigirse al juego interior, y ahí se encuentra la mayor lacra para estos Pacers: Roy Hibbert. Aunque la buena actuación de la segunda unidad (33) disimuló su ausencia, lo cierto es que el pívot jamaicano jugo un partido vergonzoso. En casi 18 minutos en pista no anotó ningún punto ni atrapó rebote alguno. Sí se prodigó con las faltas, con un total de cinco, factor decisivo a la hora de limitar sus minutos. Lo único salvable de su noche fueron dos tapones y una asistencia. Su impacto en el juego fue bochornoso, con un +/- de -17 para Indiana con él en pista.

Hibbert: 0 puntos, 0 rebotes y 5 faltas en 18 minutos

Si Hibbert recupera el nivel que lo había convertido en candidato a ser Mejor Jugador Defensivo del Año, Indiana puede tener posibilidades de dar la vuelta a esta eliminatoria. Es más que probable que, sin Nene, Gortat y Gooden campando a sus anchas por la pintura y esa monstruosa cantidad de rebotes, Washington hubiese perdido el partido.

Otro punto clave a tener en cuenta en la eliminatoria será la defensa exterior. La dificultad de George Hill para defender a John Wall ha quedado clara. Para poder detener al base de los Wizards, Indiana recurrió en muchas ocasiones a las ayudas defensivas, ayudas que dejaban a dos hombres peligrosísimos sin marca: Trevor Ariza y Bradley Beal, que sumaron un total de 47 puntos. Aunque la anotación de Wall sí se vio reducida, el jugador repartió 9 asistencias y dirigió a la perfección al equipo. Si a estas amenazas añadimos la de Drew Gooden, que jugó su mejor partido desde que llegó a Washington, detener a los Wizards parece difícil.

Indiana tiene poco positivo que llevarse a la boca tras este encuentro. Quizás lo mejor haya sido la actuación de la segunda unidad, con los ya mencionados 33 puntos. Luis Scola tuvo una gran importancia para el equipo, con 12 puntos y 5 rebotes. David West hizo lo que pudo en la pintura, con 15 puntos y 12 rebotes, pero es complicado cerrar el rebote si el pívot titular ha dejado de ser un cero a la izquierda para pasar a restar.

Washington empieza con buen pie, mientras que Indiana se hunde más en su pozo tras el espejismo que fue el séptimo partido ante Atlanta. Si no recuperan ese espíritu y ese nivel de juego, los Pacers pueden despedirse de las Finales de Conferencia. Los Wizards no han llegado aquí por casualidad: son un equipo sólido, con una combinación explosiva de juventud, talento y saber hacer. Puede que arrastrarse por la cancha le bastase a Indiana para apear a los Hawks, pero ante ellos se encuentra un rival que exigirá el máximo a los campeones de la Conferencia Este.

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