Phoenix Suns o cómo destrozar una reconstrucción
Earl Watson y Eric Bledsoe, las últimas dos salidas de los Suns | Foto: nba.com/suns.

Desde hace años las cosas no marchan como deberían en Phoenix. El final de la dupla Nash-Stoudemire supuso la reconstrucción de una franquicia que, en los últimos años, parece obcecada en ir para atrás en vez de dar pasos hacia delante.

La catástrofe más reciente ha sido la salida de Eric Bledsoe. El base, uno de los referentes del equipo, comunicó su deseo de ser traspasado prácticamente al mismo tiempo que se conocía el cese de Earl Watson, que fue relevado de su cargo como entrenador tras tres partidos en la presente campaña.

Pero más allá del mal ambiente, lo peor ha sido la resolución. De nuevo, los Suns han firmado un traspaso pésimo. A cambio de un activo de gran valor solo han conseguido a Greg Monroe. Un pívot en último año de contrato y al que los Bucks llevaban tiempo intentando colocar. De hecho, en Arizona se rumorea que ya están negociando el buyout con el jugador.

Jay Triano, actual entrenador, junto a Steve Nash | Foto: nba.com/suns
Jay Triano, actual entrenador, junto a Steve Nash | Foto: nba.com/suns

Un desastre. Así se define la situación de una franquicia que parece tener un buen proyecto de futuro pero que, otra vez, se empeña en destrozarlo. Su última presencia en los playoffs fue en la temporada 2009/10, donde cayeron eliminados en las Finales de la Conferencia Oeste.

Desde entonces, y a raíz del bajón y adiós de Steve Nash, vagan por el desierto de la eterna reconstrucción. En la 2013/14 parecía que levantaban cabeza con un récord de 48-34, pero la dura competencia les dejó fuera de la postemporada por muy poco. Puede que algo injusto teniendo en cuenta el buen balance del equipo.

Con el dúo formado por Goran Dragic y Eric Bledsoe (que estuvo buena parte del año lesionado) sorprendieron a todos. Además, habían dado en el clavo con Jeff Hornacek, que se estrenaba como técnico tras tres años de asistente en Utah.

Con Goran Dragic hubo ilusión | Foto: nba.com/suns
Con Goran Dragic hubo ilusión | Foto: nba.com/suns

La situación del equipo era inspiradora, permitía soñar. Habían relanzado la carrera de Gerald Green y, desde Ucrania, llegaba su gigante del futuro: Alex Len. Había una base muy sólida y, para rematar, en 2014 drafteaban a TJ Warren y se hacían con Isaiah Thomas a cambio de los derechos de Alex Oriakhi. Un atraco en toda regla.

Habían logrado juntar a tres bases de buen nivel: Dragic, Bledsoe y Thomas. Aparte, contaban con talento joven por explotar en Len, Warren y los hermanos Morris. El futuro podía ser suyo si lograban juntar las piezas de un equipo que, tras sorprender en el curso anterior, buscaba dar un paso más y confirmarse como un candidato a los playoffs.

Pero llegados a este punto y quitando alguna excepción, fue cuando vinieron las malas decisiones. Todo empezó por malvender a Isaiah Thomas y Goran Dragic en un fatídico 19 de febrero de 2015, en pleno trade deadline, donde fueron protagonistas siendo parte de tres traspasos a tres bandas.

Dejaron escapar el talento de Isaiah Thomas | Foto: nba.com/suns
Dejaron escapar el talento de Isaiah Thomas | Foto: nba.com/suns

Vieron que el experimento de los tres bases no funcionaba y decidieron quedarse con Eric Bledsoe y Brandon Knight, que llegó ese mismo día desde Milwaukee. Esta llegada estaba más que bien puesto que en los Bucks había despuntado, pero por contra habían perdido mucho.

Ahora mismo Isaiah Thomas es una superestrella y Goran Dragic un muy buen base, uno de los jugadores más infravalorados de la liga. De hecho, el esloveno había crecido en Phoenix bajo la tutela de Steve Nash, pero decidieron apostar por un jugador que se acaba de ir a cambio de nada y otro que está continuamente lesionado.

Pero el colmo no es ese, puesto que predecir el futuro es complicado. El mayor error está en lo que sacaron a cambio por dos salidas importantes: John Salmons, Danny Granger, Marcus Thornton y una primera ronda de Draft 2016 que acabaría en los Kings (Skal Labissiere). Tres jugadores con poco que ofrecer y que duraron todavía menos en los Suns.

¿Qué hacemos con Tyson Chandler y su contrato? | Foto: nba.com/suns
¿Qué hacer con Tyson Chandler y su contrato? | Foto: nba.com/suns

Y esperad porque esto no es todo. Durante el verano de 2015 no tuvieron mejor idea que firmar un contratazo a Tyson Chandler. Otra mala decisión de la que ahora, cuando restan dos temporadas y 26 millones de dólares, se están arrepintiendo.

Fue un gran pívot en su día, parte importante de los Mavericks campeones en 2011, pero en estos momentos no está para más de 15 minutos. Y lo peor es que Len está siendo incapaz de ofrecer lo que promete, por lo que de cara al Draft 2018 ya están pensando en un center.

Esto desembocó en un año desastroso (23 victorias) que se llevó por delante a Jeff Hornacek, a quien sustituiría Earl Watson, su asistente. Este no ha tenido mejor suerte: solo 33 triunfos en 118 partidos. ¿Eran ellos el problema o hay algo más?

Devin Booker, la última esperanza de futuro | Foto: nba.com/suns
Devin Booker, la última esperanza de futuro | Foto: nba.com/suns

Desde la directiva, las únicas buenas decisiones que han tomado recientemente han sido draftear a Devin Booker y a Marquese Chriss. Por lo demás, Josh Jackson todavía es una incógnita y, de momento, Dragan Bender está lejos de rendir como un pick 4.

Siguen siendo un proyecto de futuro, aunque ahora algo menos tras el nefasto adiós de Bledsoe. Tienen mimbres para destacar en el día de mañana y han mejorado un poco tras un season opener en el que dieron vergüenza ajena: 76-124 vs Portland.

Sin embargo, es imposible fiarse de esta franquicia. De un modo u otro consiguen sepultar cualquier buena decisión con un traspaso lamentable. Tienen un núcleo de jugadores muy joven y con varios años de contrato en vigor, pero son capaces de tirarlo todo por tierra.

De momento llevan ese camino, el camino de vagar bajo el sofocante sol del desierto de Arizona en forma de reconstrucción. Una eternidad para estos Phoenix Suns, que todavía añoran los tiempos de bonanza junto a Steve Nash.

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