Lo positivo y lo negativo del debut de España
Willy Hernangómez haciendo un mate / feb.es

España debutó con victoria y con superioridad ante Lituania. Esto reivindica en cierta medida las buenas sensaciones de la semana de entrenamiento. No es nada fácil regresar de vacaciones y, con tan solo cuatro días de entrenamiento, plantarse en el primer partido. Scariolo incidió el jueves en que era una situación atípica y evidentemente esa falta de rodaje se reflejó en el primer partido.

La conclusión positiva es que una España a medio gas fue capaz de vencer sin un ápice de sufrimiento a Lituania. Es cierto que Lituania contaba con bajas importantes como las de Sabonis y Valanciunas, pero España contaba con las que posiblemente sean sus dos bazas más fuertes, Rudy y Marc. Los referentes en el equipo tanto dentro como fuera de la cancha, uno con sus triples desde la lejanía más absoluta y el otro con su fortaleza en el poste bajo.

Ricky, Willy y la sorpresa de Diop

Estos tres nombres son los que brillaron en el Navarra Arena. Únicamente tres jugadores y es necesario que se hable más del equipo que de actuaciones individuales concretas. Pero fueron los responsables de que España tuviese el partido controlado durante muchos minutos.

El base de Masnou marcó los galones desde el principio con un 7-2 inicial. Ejerciendo de director de orquesta pues es el único base puro del que goza la Selección. Asistiendo y anotando (21 puntos) dejó claro que no le va a pesar la responsabilidad de echarse el equipo a la espalda. 

El pívot madrileño finalizó como máximo anotador del choque (23 puntos) Más fuerte ofensiva que defensivamente, pero ejerciendo autoridad desde el comienzo. Willy fue un tanque infranqueable para la defensa lituana. El juego interior se demacró como el principal foco de trabajo y de ataque de la Selección.

La sorpresa positiva fue la actuación de uno de sus compañeros en la posición de pívot, Ilimane Diop. No jugó demasiado, pero en el segundo cuarto fue capaz de echarse el equipo a la espalda y de superar a toda la defensa lituana. Hasta siete rebotes capturó en el mismo y finalizó con ocho puntos. Parece uno de los descartados, pero llamó a la puerta de Scariolo. Igual consigue que el seleccionador tire el guión a la basura.

Fiasco en el tiro exterior y poco juego abierto

De los más de 30 triples que lanzaron los jugadores españoles, el porcentaje de acierto no llegó ni al 30%. La principal asignatura pendiente a mejorar. El hecho de que Lituania estuviese aún peor maquilló los errores. ¿A qué se debe esa cantidad de errores? Principalmente, España no consiguió mover rápidamente y con fluidez el balón y eso generó escasas opciones de tiros abiertos.

El talento no siempre florece y los triples no pueden depender del mismo sino del ritmo de juego. Curiosamente, los escasos lanzamientos que entraron resultaron fruto de la creación de jugadas liberadas. El denominado baloncesto moderno. Ante equipos como EE.UU cuya seña de identidad es el juego exterior, el sufrimiento puede ser mayúsculo. Cuando regrese Rudy Fernández (ausente por el fallecimiento de su abuelo) el porcentaje debería subir. Es pronto todavía, hay tiempo para corregir y seguramente se vea una mejor versión en Málaga, pero el equipo ya tiene tarea cuando regrese a los entrenamientos.

La unidad 'b' debe dar un paso adelante

Scariolo alabó la actitud de los veteranos al finalizar la semana de entrenamientos. Ricky fue el mejor, uno de los jugadores con más partidos a sus espaldas. Es positivo que los expertos mantengan esas ganas de comerse el mundo para transmitir esa inspiración a los jóvenes destinados a tomar el relevo más pronto que tarde.

Pero es necesario que los sucesores no se mantengan timoratos. Hay ganas de ver caras nuevas y de asegurarse que la Selección tiene futuro. Por ello, no es motivo de fiesta que los viejos rockeros sigan siendo infinitamente mejores que los novatos. Muy discretas las actuaciones de Oriola, Rabaseda, Sastre o Jaime Fernández. El jugador del Barça estuvo desaparecido, el del Granca estuvo condicionado por las faltas personales, el del Valencia no jugó hasta el tercer cuarto y apenas intervino y el del Unicaja tuvo atrevimiento y movilidad, pero no anotó.

Llull y Colom también son jugadores de los que se espera mucho más. Ante Lituania no intervinieron demasiado, pero es necesario que también den ese salto de calidad para hacer crecer al equipo. Muchas cosas que mejorar, pero las buenas sensaciones las traen el hecho de que España ganó a una de las mejores selecciones de Europa yendo a trompicones. A partir de ahora, toca subir la marcha y despegar.

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