Lituania: un país con las raíces en el baloncesto
Vía FIBA

Lituania es un país donde el baloncesto es una religión. Tan solo hace falta ver los pabellones del país báltico para saber que el ambiente que se respira ahí es único. Miles de aficionados acuden en masa a las canchas para animar a su equipo. Además, Lituania cuenta con dos equipos de alto nivel que disputan competiciones europeas, el Rytas Vilnius, que juega en la Eurocup, y el Zalgiris, en la Euroliga.

El baloncesto es sinónimo de pertenencia en el país. Lituania es un estado bastante reciente, fruto de la ruptura de la Unión Soviética, y el baloncesto se ha identificado siempre con el sentimiento de pertenecer a la nación. Las raíces de un país oprimido por los soviéticos que encontraba la libertad y unidad en el balón naranja. Los últimos años de la URRSS coincidieron con una generación dorada de jugadores lituanos, que más tarde, harían historia para su país.

Los cuatro fantásticos comandando el Zalgiris

Eran los años 80, Europa se encontraba dividida en dos bloques, el occidental y el oriental, países en su mayoría pertenecientes a los soviéticos o de índole comunista. La Guerra Fría se asomaba a su fin, y por tanto lo hacía también la Unión Soviética. En el ámbito baloncestístico, la URRSS tenía una de las selecciones más potentes del mundo. Entre las filas de la selección soviética se encontraban cuatro jugadores de origen lituano: Sabonis, Marciulionis, Chomicius y Kurtinaitis. Pasada la mitad de la década de los 80 adquirían una importancia capital en el equipo internacional.

La liga de baloncesto soviética también se postulaba como una de las que más nivel tenía en el mundo. El CSKA de Moscú era el equipo que solía salir vencedor. Sin embargo, en 1985 un equipo le hizo frente, y no solo eso, sino que además, le consiguió ganar varias veces. Fue el Zalgiris comandado por Sabonis y Marciulionis, quienes estaban bien acompañados de Chomicius y Kurtinaitis. Los lituanos se alzaron con el trofeo tras ganar tres años seguidos al equipo moscovita.

Sabonis frente a Tachenko/vía: @betsafeLKL
Sabonis frente a Tachenko/vía: @betsafeLKL

Estos partidos tenían una repercusión más allá del ámbito deportivo. Los lituanos veían en el Zalgiris el equipo de toda Lituania, por lo que los partidos frente al CSKA eran tomados como una lucha frente a los soviéticos. Las connotaciones políticas superaban a las deportivas, y en Kaunas el pabellón se encontraba a rebosar cada vez que el equipo de Moscú disputaba un encuentro allí.

La selección soviética y los Juegos de Seúl

La URRSS no permitía que sus jugadores pertenecieran a equipos extranjeros. Estaban obligados a jugar en la liga nacional soviética. Fue por ello por lo que, aunque Sabonis y Marciulionis fueron elegidos en el draft de la NBA tardarían años en marcharse a Estados Unidos

La selección soviética era una de las más temidas. Tenían en Sabonis y Tachenko una pareja interior envidiable. En el mundial de 1986 llegaron a la final contra Estados Unidos. Aunque los americanos ganaron, quedó patente que la URRSS era una potencia del baloncesto. La revancha llegaría años más tarde en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Seúl. Estos se vislumbraban como la redención de aquella final.

Sabonis con la selección de la Unión Soviética/Vía: Ken Hackman, U.S. Air Force
Sabonis con la selección de la Unión Soviética/Vía: Ken Hackman, U.S. Air Force

En 1986 Sabonis sufrió una dura lesión en el talón de aquiles. Nunca se supo a ciencia cierta como había sucedido, pero se apuntó a la dura preparación física que había llevado a cabo la Unión Soviética, obligándole a entrenar más de la cuenta. Finalmente, ultimó su recuperación en Portland y consiguió llegar a la cita olímpica en Corea del Sur, donde dominó la pintura a placer. Los soviéticos ganaron a los norteamericanos y en la final se impusieron a la Yugoslavia de Divac y Petrovic.

La independencia de Lituania y Barcelona 92

Lituania logró finalmente su independencia en 1991. Sabonis y Marciulionis ya jugaban por aquel entonces fuera del país, en el Forum Valladolid y en los Warriors respectivamente. Lituania disputaría en 1992, casi 70 años después, unos Juegos Olímpicos. Como el país báltico estarían muchos otros, pues las olimpiadas de Barcelona destacaron por la gran cantidad de nuevos países que participaron.

Kurtinaitis y Marciulionis en la entrega de medallas/Vía: Olympic.org
Kurtinaitis y Marciulionis en la entrega de medallas/Vía: Olympic.org

La selección lituana será recordada, además de por el bronce logrado, por aquellas camisetas tan extravagantes de tonos psicodélicos. Estas prendas fueron diseñadas por un grupo de rock americano, Grateful Dead, que también pagó parte de los gastos de la selección lituana, que carecía de apoyos económicos al ser un país de tan reciente aparición. Un artista neoyorkino creó el logo de la camiseta, un esqueleto haciendo un mate. Esta equipación se convirtió rápidamente en un icono del baloncesto en Lituania.

En los Juegos de Barcelona el baloncesto tuvo un nivel espectacular. Más allá del famoso Dream Team estadounidense se encontraban selecciones de alto nivel como Croacia o la propia Lituania. Precisamente la selección báltica revolucionaría el torneo. Los lituanos ganaron todos los partidos de fase de grupos excepto el que disputaron contra el Equipo Unificado, compuesto por países que quedaban en la URRSS. Llegarían a la semifinal del torneo, pero cayeron derrotados frente a la todopoderosa selección estadounidense. El partido por el bronce sería algo más, ¿el rival a batir?: el Equipo Unificado. El espectáculo estaba servido.

“Estáis jugando por la gente de lituania” decía Vladas Garastas, entrenador de la selección, antes de saltar a la pista. Marciulionis reconocería más tarde que “Lituania estaba parada. Todos estaban viendo este partido”. Los juegos acabaron con final feliz para los bálticos. Los 27 puntos del escolta y los 24 de Sabonis acabaron con el Equipo Unificado, que perdió 82 a 78.

¿Qué fue de las estrellas lituanas?

Mariciulionis continuó en la NBA, donde quedó finalista para el sexto hombre del año hasta en dos ocasiones. Jugó en los Warriors, en los Supersonics y en los Kings. En su carrera en la NBA promedió 12 puntos. Sabonis por su parte jugó en el Real Madrid antes de dar el salto a la NBA, donde disputó seis años con la elástica de los Blazers. Actualmente es el presidente del Zalgiris.

Marciulionis en un partido con los Warriors/Vía: nba.com
Marciulionis en un partido con los Warriors/Vía: nba.com

Kurtinaitis siguió en el Zalgiris y alternó años con otros equipos, llegando a jugar en el Real Madrid en 1994. Actualmente es el entrenador del Khimki. Finalmente, Chomicius también cambió bastante de equipos, destacando el Forum Valladolid, la Fortitudo de Bolonia o el CAI Zaragoza entre otros conjuntos.

En la actualidad Lituania es una de las mejores selecciones de baloncesto. Entre su amplio palmarés destacan tres platas y un oro en los Eurobasket, un bronce en el Mundial de 2010 y tres bronces olímpicos. El baloncesto en Lituania tiene una atmósfera especial, los lituanos lo llevan en sus raíces.

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