Portland, sin frenos pero cuesta arriba
Portland vuelve  conseguir la victoria || Imagen: usatoday.com

El resultado se preveía. Jugaban el líder del oeste contra el colista del este. El trámite es lo que no se esperaba. Philadelphia logró adelantarse en los primeros minutos, aunque la alegría les durara poco, mostraron su capacidad de hacer daño y que pueden mejorar su situación. En parte también porque no les puede ir peor. Portland, en su línea.

Portland, líder de su conferencia, quería finiquitar el partido cuanto antes. Su rival debía ser pan comido. Por ello, mejor abolir cualquier posibilidad de problemas lo antes posible, ya que los equipos pequeños, cuanta más vida se les da, más problemas crean. Philadelphia, por otra parte, salía desesperado por conseguir los tres puntos. Aún no ha ganado ningún partido en la MLS en lo que va de temporada y desean quitarse ese peso de encima cuanto antes para poder coger una buena dinámica. Pelear los 90 minutos, una buena apuesta, pero no solo hace falta corazón, también cabeza y fe. Tendrán que esperar a la próxima jornada.

Las ganas y la intención de no especular con el tiempo y resultado quedaron claras desde que el silbato del árbitro Robert Sibiga retumbara en el PPL Park para iniciar el partido. Ambos contendientes aportaban dureza y velocidad, pues en los primeros instantes ya se vieron faltas y ocasiones. En el minuto ocho, el portero de Portland demostró su calidad y que en su equipo no solo destaca la parcela ofensiva.  Gleeson achicaba con soltura y desbarataba con el pie la oportunidad de un Fabinho que se incorporó muy bien al espacio que había en el costado del área.  Minutos más tarde, otra vez Gleeson era quien evitaba la ventaja de los locales. En esta ocasión con una parada fabulosa con la mano a un disparo de falta potente y ajustado de Medunjanin.

Márquez adelantó al Union en el amrcador (Imagen: usatoday.com)

 

Pero la insistencia tiene sus frutos. Los porteros no siempre pueden con todo. Llegó el gol en el minuto 26 de la mano de un central, de Richie Marquez. El mismo que pateó la falta sacó el corner, otra vez con velocidad y precisión.  El norteamericano se aprovechaba de la gran asistencia de Medunjanin para rematar casi a placer dentro del área pequeña. Gleeson solo pudo mirar cómo el esférico atravesaba la línea y besaba las mallas de la portería.

A partir de ese momento cambió el rumbo del partido. A Portland se le despejó la cabeza y se sacudió de encima el gran arranque de los locales. Unido a la repentina e inesperada desatención de Philadelphia, llegó el empate. Tan solo seis minutos después del 1-0. Nagbe se lo guisó él solito. Cogió el balón, arrancó y chutó desde fuera del área un disparo raso que superó al arquero rival. El partido retomaba el marcador inicial, empate. Sin embargo, 32 minutos disputados, dos goles y una dinámica totalmente distinta. Las ocasiones ahora llegaban de la mano de los Timbers. Alguna vez lograban acercarse los de azul marino, pero sin acarrear ningún peligro de envergadura.

Miller sí que fue una amenaza materializada. Por fin los chicos de Caleb Porter conseguían ventaja en el luminoso. No con un tanto de bella factura, sino con uno pasado por un baño de fortuna: un remate de espaldas que se colaba casi por la escuadra. La suerte se cebaba con los del este y las cabezas mirando al suelo, sin encontrar un lugar en el que esconderse eran la realidad.

Valeri no anotó pero i estuvo muy activo en el ataque (Imagen: usatoday.com)
Valeri no anotó pero i estuvo muy activo en el ataque (Imagen: usatoday.com)

Ya solo había un equipo sobre el terreno de juego. Puede que unos quisieran remontar a toda costa, pero no había ninguna razón de uso, con un ataque caótico. Los otros, con la sensación de liberación después de hacer los deberes, se divertían, aunque manteniendo la concentración del que sabe que aún puede haber un examen sorpresa. Y lo hubo. Para Fanendo Adi. Mattocks, que había salido para sustituir a Blanco, consiguió un penalti tras su mano a mano frente a Blake. Adi se encargó de convertir la pena máxima y, para alegría de los de Portland, acertó.

El partido acabó con 1-3. Los líderes supieron sufrir, remontar el pitido inicial y seguirán con su jerarquía a final de la jornada. Los colistas, en contraposición, se hunden más en el fango después de haber tenido la victoria en sus manos.

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