La noche comenzaba con un ambiente espectacular. Y es lo que se esperaba. El partido grande de la jornada, y además en un estadio como el Signal Iduna Park. A pesar de la presencia de asientos en el Muro Amarillo, se respiraba a noche mágica europea, y los aficionados alemanes, como siempre, alentaron a su equipo hasta el final. 

  • Primera parte 

La característica de local del Dortmund y la necesidad extrema de victoria, provocaron una salida más agresiva que la de su rival italiano, pero sin perder la cabeza. La posesión estuvo muy repartida en los primeros 45 minutos, siendo los bávaros un poco más dominantes. Se dieron también varias ocasiones de gol por  parte de los de Terzic. Jugadores como Bensebaini, Brandt, Reus y Malen tuvieron la oportunidad de abrir el marcador. Este último, Malen, demostró su gran nivel, siendo un gran creador de juego y además con una de las ocasiones más claras del partido.  El Milan tuvo también sus oportunidades. Thiaw, Giroud, Leão, provocando miedo cada vez que tocaba el balón.

En los últimos minutos se rompió el partido, dándose buenas oportunidades por parte de ambos equipos.

  • Segunda parte. "Perro ladrador, poco mordedor"

Por como acabó la primera mitad, parecía que ambos equipos irían a por la victoria. Pero no dio esa sensación al espectador.

La posesión y el mandato del partido se quedaron para el Dortmund. Muchas ocasiones, pero ningún gol. Por parte de Schlotterbeck, de Can, de Gittens, de Mnecha… Estos últimos fueron sustitutos, entrando por Malen y por Reus, respectivamente. Otro cambio de Terzic fue Moukoko, que entró por Fullkrüg, pero desgraciadamente para los alemanes, ninguno de los delanteros tuvo su día. Adeyemi, brillante la temporada pasada entró por el que fue de los más participativos en la primer temporada, Julian Brandt.

Los italianos se mostraron, tal vez, más agresivos que en la primera parte. Pioli también realizo varios cambios. Okafor  entró por Giroud, Florenzi por Calabria, y Chukwueze por Pulisic.

Desgraciadamente para los aficionados, los cambios no sirvieron para adelantar a ningún equipo en el marcador.

En los últimos minutos, como era de esperar, el partido se rompió, transformándose en un ida y vuelta. El Dortmund tuvo muchas oportunidades, y nos encontramos con un incisivo Gittens, que generó grandes oportunidades.

La afición alemana se va con un mal sabor de boca, ya que tuvieron muchísimas oportunidades para conseguir los tres puntos.

Hay que destacar el gran partido defensivo que hicieron ambos equipos, ya que a pesar de las oportunidades y los grandes talentos que había en el terreno de juego, no hubo goles. A destacar el partido de Hummels, que a pesar de ser amonestado en el minuto 80, hizo un partido magnífico.

 

  • Un arbitraje excepcional.

Afortunadamente, solo hablaremos de futbol, y no del arbitraje. Era de esperar, por algo Marciniak, el colegiado del partido, fue el encargado de arbitrar la final del Mundial. Repartió cinco tarjetas amarillas, cuatro para el Dortmund y una para el Milan. Curioso, porque los alemanes jugaron todo el partido con sus dos defensas y un lateral amonestados.

En el minuto 90, se dio un posible penalti a favor del Milan, pero finalmente no tuvo que ser revisado por el VAR. Se añadieron tres minutos de descuento, pero debido al penalti, fueron cuatro.

  • Y ahora, ¿qué?

Con este resultado de empate a cero,  y la inesperada victoria por cuatro a uno del Newcastle sobre el PSG, el Grupo F, el grupo de la muerte de esta edición de la liga de campeones, queda de la siguiente manera: Newcastle primero, Paris Saint-Germain segundo, Milan tercero y Dortmund tercero.

El Dortmund se queda último, por ahora. Muchas veces el fútbol no es justo. Aunque ¿qué es la justicia en el mundo del balompié? Se suele decir que la victoria se la merece el que juega mejor, o el que más oportunidades tiene, pero, ¿acaso no es el justo ganador el que más goles mete? O el que mejor luche por sus intereses, como puede que haya hecho el Milan, que no necesitaba la victoria tanto como el equipo bávaro. Al fin y al cabo, el fútbol es como la vida misma, las cosas no suelen ser “justas”, aunque muchas veces no conozcamos el verdadero significado de la justicia.

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