Real Madrid 2013: Iker Casillas
Dani Mullor, VAVEL.COM

Nadie en el mundo de fútbol tiene dudas: 2013 ha sido el año más duro de Iker Casillas como futbolista profesional. El capitán del Real Madrid y de la selección pagó cara su mala relación con José Mourinho. Antes de acabar el 2012, el guardameta quedó relegado al banquillo en el partido de liga ante el Málaga. Lo mismo le sucedió ya en 2013, ante la Real Sociedad. Pero tras ese encuentro recuperó la titularidad hasta el día en que se lesionó. Ese 23 de enero será recordado siempre por Casillas. Desde ese momento, dejó de ser el portero titular del Real Madrid.

La lesión en Valencia marcó el 2013

En Valencia había recuperado la titularidad perdida semanas atrás en Málaga. En una decisión que aún hoy no se entiende, Mourinho alineó a Adán en lugar de Casillas en el partido que el Madrid disputó en La Rosaleda. Ante la Real Sociedad lo volvió a hacer pero la expulsión de Adán en el minuto 5 provocó el retorno de Casillas a la portería. En Mestalla, el 23 de enero, los blancos disputaban la vuelta de los cuartos de final de la Copa del rey y Casillas fue titular. Sin embargo, una patada involuntaria de Arbeloa en su mano izquierda provocó la sustitución de Iker.

Pocos pensaban en ese momento en la gravedad de la lesión. Dos días después, Casillas se operaba de la fractura en la base del primer metacarpiano de la mano izquierda. O lo que es lo mismo, tres meses de baja. El Real Madrid movía ficha y se hacía con los servicios de Diego López, suplente en el Sevilla. Las buenas actuaciones del meta gallego, sumado a la pésima relación entre Casillas y Mourinho, provocó que el guardameta no volviera a disputar un solo minuto durante esa temporada.

La llegada de Ancelotti no cambió el panorama

La llegada de Carlo Ancelotti se presumía positiva para Casillas. Aunque en contra de lo que se habló, Diego López decidió permanecer en el club blanco, pese a las buenas ofertas que tenía. Durante la pretemporada, el técnico italiano alternó la portería entre ambos. Pero en el partido más importante, ante el Chelsea de Mourinho, alineó a Casillas por lo que el madridismo creyó que Iker ya había recuperado su puesto.

Realmente, Diego López había confirmado durante el verano lo que se presumía como una evidencia: la decisión de Ancelotti no iba a ser tan fácil como dar la titularidad al más veterano, al considerado por muchos como mejor portero del mundo. El principal motivo que se esgrimía para justificar la suplencia de Casillas tras su recuperación era la nula relación con el entrenador, José Mourinho. Pero esa teoría cayó cuando empezó la Liga con Ancelotti en el banquillo.

Vuelta a la titularidad, pero sólo en Champions y Copa

Todos apostaban por Iker pero el técnico italiano sorprendió dando la titularidad a Diego López ante el Betis. Unos días más tarde, Ancelotti confirmó que el gallego era su elegido para la Liga y Casillas jugaría la Champions y la Copa. Pocos partidos para el que, en principio, iba a ser el portero titular de España en el Mundial de Brasil. Los rumores sobre su marcha se acentuaron hasta que Casillas los zanjó asegurando que su deseo es seguir en el club blanco.

*(Foto: hiilkubad.com)

La mala suerte del capitán madridista en 2013 se plasmó en su retorno a los terrenos de juego como titular en una competición oficial. Fue ante el Galatasaray, en la primera jornada de la fase de grupos de la Champions League. A los pocos minutos de empezar el encuentro, un choque entre el portero y Sergio Ramos dejó dolorido al primero en las costillas. Tuvo que ser sustituido pero la lesión no pasó a mayores y pudo estar en el siguiente encuentro de Champions.

A día de hoy, Iker Casillas tiene la idea de continuar como portero del Real Madrid durante muchos años. Pero lo cierto es que el 2013 ha marcado su carrera futbolística. La pérdida de la titularidad puede provocar, en un futuro, la marcha de un emblema del club. Habrá que esperar para saber lo que finalmente sucede pero si Casillas vuelve a dominar al completo la portería del Madrid, el 2013 será recordado como un gran bache en una trayectoria impecable.

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