El Real Madrid durante la Guerra Civil
Foto: Miguel Balderas | VAVEL.

El Real Madrid durante la Guerra Civil

La historia del Real Madrid es bastante interesante en cuando a contenido y distinción de la misma. Hablamos de un equipo de los más laureados de todos los tiempos. Hablar del Real Madrid es hablar de grandeza, aunque hay pasajes de su historia donde no todo ha sido color de rosa. Te presentamos la historia del equipo durante la Guerra Civil.

MiguelBalderas
Miguel Ángel Balderas

El Real Madrid, como la gran mayoría de equipos de fútbol sufrió los estragos que dejó la Guerra Civil en España entre 1936 y 1939. Al tener sede en la capital del país, obviamente los daños materiales fueron más notables, por lo que se realizó una campaña días después acabada la guerra para darle vida de nuevo al club.

En 1936, el Real Madrid ya era potencia en el fútbol español. Había conseguido 2 Ligas, 6 Copas, además de 18 campeonatos de Madrid, 4 Trofeos Mancomunados y 2 Copa Federación. Y casi un mes antes de que se diera el golpe de estado que desató la guerra civil, se enfrentaba al Barcelona en la gran final de la Copa Presidente de la República (ahora Copa del Rey).

Por su parte, el Barcelona ya tenía en su palmarés una Liga, 8 Copas y 21 Campeonatos de Cataluña; por lo que también era considerado un grande de España. Habían dejado en el camino al Sporting con global de 4-0, al Espanyol con global de 4-2 y a Osasuna a quien derrotaron 4-1 en semifinales. El Real Madrid le hizo los honores al Arenas de Getxo con global de 2-2 y un partido de desempate que ganaron 6-1, posteriormente derrotó al Athletic 3-1 y al Hércules lo humilló en las semifinales con global de 8-2.

El Madrid FC (llamado así debido a la llegada de la República en 1931; se eliminó la corona del escudo y el título de 'Real' en el nombre) y el FC Barcelona disputaron, a partido único, la gran final en el Estadio de Mestalla en Valencia un 21 de julio de 1936.

El partido tenía un toque extra especial, Ricardo Zamora había anunciado que sería su último partido como jugador profesional. ‘El Divino’ había decidido retirarse de los campos de juego en aquella final.

El partido

El parado de los equipos es claramente muy diferente a lo que se ve en el fútbol actual. El Real Madrid salió con lo mejor que tenía disponible: Zamora; Ciriaco, Quincoces, P. Regueiro, Bonet, Sauto, Eugenio, L. Regueiro, Sañudo, Lecue y Emilín; el Barcelona tenía la baja de su defensa estrella, Zabalo, quien fue sustituido por Bayo: Iborra; Areso, Bayo, Argemí, Franco, Balmanya, Ventolrá, Raich, Escolá, Fernández y Munlloch. Era la primera ocasión que se daba el clásico en una final de Copa.

Los goles fueron tempraneros, Eugenio puso el 1-0 para el Madrid al minuto 5, mientras que Simón Lecue anotó el segundo en la causa madridista al 12’. Cuando todo parecía favorable para los blancos, el joven figura culé, Escolá, marcó el descuento al 25'.

El partido continuó con el resultado hasta que se presentó la jugada clave del partido. El mismo Escolá chutó desde fuera del área ante un Zamora, quien pese a no ver el balón porque le tapaban sus compañeros, utilizó su vasta experiencia, intuición y reflejos para sacar, con una gran estirada, el tiro que iba muy esquinado; esto según relatos de la época.

  

La gente incluso pensó que el balón había entrado, puesto que la tierra levantada por Zamora al agarrar el balón, nubló la visibilidad por unos segundos.

A los pocos minutos, Ostalé, colegiado de la final, pitó el final del encuentro. ‘El Divino’ Zamora fue llevado en hombros de sus compañeros por todo el campo, dando así el adiós al mítico guardameta de 35 años. De igual forma, el Real Madrid conseguía su título número 7 de Copa.

Guerra Civil y destino de los jugadores

El 13 de julio, con el asesinato de José Calvo Sotelo, el general Emilio Mola aceleró el compromiso de sublevación y el día 17 comenzó el Golpe de Estado. Al no lograr acentuarse en las grandes ciudades españolas, pero sí en algunas, la guerra se alargó hasta por 3 largos años en los que el deporte se vio afectado, sobre todo el fútbol, el cual había cogido gran popularidad y ya era el más reconocido en España.

La mayoría delos jugadores del Real Madrid partieron rumbo a sus ciudades natales. Sañudo, por ejemplo, regresó a su Torrelavega natal aconsejado por su padre ya que tenían algunos negocios de zapatos. Ciriaco, uno de los mejores defensores de la época, se recluyó en su natal Eibar.

Los extranjeros Alberty, Bizassy y Kellemen (hungaros) y Giudicelli (brasileño) regresaron a sus países natales tan pronto iniciada la disputa. También está el caso de Antonio López Herranz. Él partió con destino a México, para jugar en el Club América durante los años de la guerra civil; regresó al Real Madrid cuando finalizó la guerra, pasó por el Hércules, donde se retiró. Después regresó a México para quedarse ahí toda su vida. Incluso, como entrenador, ganó con el Club León los títulos de Liga en 1951/52 y dirigió a la Selección Mexicana en los mundiales de 1954 y 1958.

La leyenda madridista, Don Santiago Bernabéu, también hizo servicio militar. En ese tiempo se desempeñaba como miembro de la junta directiva, pero su nombre ya era conocido en España. Incluso se le pudo captar uniformado en más de una vez con el uniforme de soldado. Sin embargo, Don Santiago nunca estuvo presente en ningún tiroteo.

Algunos jugadores protagonizaron escenas donde la muerte de sus cercanos o de ellos mismos estuvo cerca. Según cuenta Fernando Berlín en su libro "Héroes de los dos bandos", Hilario Marrero, suplente de aquel Madrid de la 36/37, salvó la vida de Paco Trigo, portero que recién había fichado por el Santander. Unos falangistas detuvieron al guardameta y le dijeron que los tenía que acompañar; todo esto dentro de un cabaret en La Coruña. Fue de repente cuando llegó Hilario, al cual lo falangistas reconocieron. Él se acercó a Paco Trigo y conversó un poco con él. Los falangistas fueron a pedir autógrafos a Hilario, a lo cual él respondió con una presentación a  Trigo como "el famoso portero del Santander". Posteriormente preguntó que a donde le llevarían. Los falangistas, apenados, hicieron marcha atrás a sus planes y acabaron pidiendo la firma del portero también.

Los jugadores más activos durante la guerra sin duda pueden ser Emilín, Pedro y Luis Regueiro, José Ramón Sauto y el ‘Divino’ Zamora. Los primeros tres participaron activamente, mediante el fútbol, como propaganda del gobierno Vasco. Los otros dos, presenciaron la guerra muy de cerca.

Emilín y los hermanos Regueiro

Como era de esperarse, la guerra paró el progreso del fútbol en general. De igual forma, frenó la progresión de varios futbolistas que ya eran muy famosos y de los mejores del mundo. El caso más notable, es el de Jacinto Quincoces (junto a Ciriaco y Zamora habían hecho la mejor tripleta defensiva del mundo). Él deslumbró a los aficionados del fútbol en el Mundial de Italia 1934 y fue nombrado por expertos como el mejor defensa del mundo tras ese mundial. Debido a los conflictos, regresó a su Barakaldo natal y aunque regresó al Real Madrid en 1940 para jugar otros dos años, ya no fue igual.

Otros casos son los de los hermanos Pedro y Luis Regueiro y de Emilín. Los Regueiro llegaron al Madrid FC proveniente del Real Unión, uno en 1931 y el otro en el '32. Emilín llegó en 1933 proveniente del Arenas de Getxo.

Los tres habían sido ya internacionales con España, su carrera iba creciendo; además, se habían ganado la titularidad indiscutible en cada temporada que habían jugado con el Real Madrid. Algo bastante difícil en aquella época.

Pedro y Luis eran republicanos, por lo que al inicio de la guerra, pese a no ir al frente de batalla, participaron en actos de propaganda a favor de la República y del gobierno vasco. Tiempo después, se llegó a decir en la capital española que Luis Regueiro había muerto en un hospital en Madrid por una bala después de estar en el frente de guerra. Esto era claramente falso, fue solamente una estrategia de los nacionalistas para bajar los ánimos del bando enemigo.

Los Regueiro junto a Emilín, pasaron los tiempos de guerra jugando partidos benéficos para los huérfanos, las brigadas y los hospitales de sangre, por mencionar algunas de las causas a las que querían ayudar.

Los tres, al ser vascos de nacimiento, fueron llamados por el gobierno de Euskadi en 1937 para realizar una gira de partidos por Europa y la Unión Soviética. Todo con el fin de conseguir recursos para los militares vascos, quienes luchaban a capa y espada contra el ejército nacional en el norte del país.

Viajaron a Francia en abril de ese año y el equipo estaba compuesto con algunos de los mejores jugadores vascos del momento. Algunos como Quincoces y Ciriacos eran nacionalistas, por lo que no viajaron. Simón Lecue declinó la invitación, así como Eugenio; todos ellos jugadores del Madrid FC. Tras el primer partido, recibieron la noticia del bombardeo a Guernica, por lo que el equipo se vino moralmente abajo. Luis tomó el papel de líder del equipo y junto al entrenador, Manuel López, lograron subir el ánimo de sus compañeros para continuar con su aventura.

Tras medio mes jugando por París, se fueron a Polonia, donde solamente jugaron un partido y después de ello, viajaron a la URSS. Se cuenta que Luis Regueiro tuvo que dar numerosos discursos ante autoridades soviéticas sobre los valores republicanos y la lucha contra el fascismo.

Todo cambió aún más con la noticia que recibieron estando en la Unión Soviética: Bilbao había caído. Entonces, los jugadores no podían regresar a casa, por lo que siguieron teniendo partidos a lo largo de Europa. Llegaron hasta Dinamarca, para luego regresar a París. Algunos, estando en Francia, se pensaron las cosas. Incluso, un jugador del Athletic, Gorostiza, quiso regresar a España para cambiar de bando y pelear en la guerra. A los Regueiro, el Racing de París le ofrecieron entrenar con ellos para mantenerse en forma; ellos aceptaron.

Sin embargo, en diciembre del '37, partieron con rumbo a América. Llegaron a México, donde jugaron más de 15 partidos, todos con una gran acogida de los mexicanos. Pasaron también por Cuba y llegaron apenas con fondos a Argentina. En la primavera de 1938, la FIFA obligó a los vascos a cancelar todos sus partidos. Ellos, también obligaron al equipo a quedarse dos meses en Argentina. Sobrevivieron en Buenos Aires gracias a la ayuda de la comunidad española que vivía allá. Tras ello, regresaron a Cuba.

En verano del mismo año, lograron convencer a la Federación Mexicana de Fútbol para participar en la Liga oficial, esto bajo el nombre de Club Deportivo Euskadi. Fueron campeones de la 1938/39, después de eso, la selección se disolvió. Algunos jugadores se quedaron en México, otros más regresaron a España.

En el caso de los Regueiro, ello fundaron el Club de Fútbol Asturias en México, junto a otros asturianos que habían llegado a suelo mexicano debido a la guerra. Llevaron a toda su familia a México y se quedaron ahí. Por su parte, Emilín se fue a jugar al fútbol argentino con el San Lorenzo. Pese a que se encontró con varios vascos ahí, cuando ellos regresaron a España, Emilio Alonso declinó la invitación y se fue a vivir a México, donde se quedó todo el resto de su vida.

Ricardo Zamora, la fuga que terminó en Francia

Recién retirado como profesional tras ganar la Copa, Ricardo Zamora se quedó en Madrid para pasar las vacaciones y tras el levantamiento armado y el asalto al cuartel de la montaña, 'El divino' era uno de los nombres que más sonaban para ser detenido. Todo esto por trabajar en un diario católico de la ciudad; pocos saben que Zamora compaginaba su carrera periodisitca con la de futbolista.

Buscó refugió con algunos de sus amigos y tras la campaña que se dio contra él en los primeros días donde fue muy buscado, finalmente fue detenido y enviado a la cárcel Modelo.

El exportero estuvo dentro de La Modelo durante la masacre de Paracuellos, la cual pudo evadir. Hay una anécdota contada por su hijo en la que dice que Zamora estuvo a punto de ser fusilado: "Él nos contaba que una vez iba a ser sacado de la cárcel con un grupo de presos, seguramente para ser fusilado, cuando fue reconocido por un miliciano que le salvó la vida. Le dijo que se fuera con él y consiguió que abandonara la cárcel y el camión que le hubiera llevado a una muerte segura”, esto según declaraciones recogidas del portal Guerra en Madrid.

Se dice que el salvador de Zamora fue Luis Gálvez. Vio al 'divino' en la fila de reclusos y alzó la voz para decir que él era su amigo y que muchas veces le había dado de comer. Agregó que el que estuviera ahí era una injusticia, entonces le abrazó y lo besó; esto según el escritor Ramón Gómez de la Serna en una crónica a un periódico argentino.

El apoyo a Zamora por parte del gremio futbolístico era incondicional. Todos sabían quién era y lo que significaba para España. En un amistoso que disputaron Valencia y Cataluña, los capitanes de ambos bandos, Iturraspe y Vantolrá, respectivamente subieron a saludar a la Generalitad Lluís Companys, esto para rogarle, literalmente,, que se interesara por Ricardo Zamora, agregando que les constaba que "no es fascista y es uno de los deportistas que más alto ha puesto el fútbol nacional con su esfuerzo".

Para noviembre del año 1936, el guardameta fue puesto en libertad y se refugió junto a su esposa e hijo en la embajada argentina. La comida escaseaba y solamente había 4 'habitaciones', fue hasta las últimas huidas controladas de 1937 cuando pudo salir de Madrid. Su destino fue Alicante y posteriormente, Francia. Los rumores apuntaban a que Zamora ya había muerto, pues muy pocas personas conocían su paradero.

Posteriormente, la España franquista localizó su paradero en Niza y el enojo fue mayor cuando se enteraron que jugó partidos amistosos vistiendo la casaca del Niza.

Zamora hizo distintas entrevistas mientras estaba en Francia, la más significativa fue una que publicó la Correspondencia de Valencia, donde el guardameta dijo: "Decid en España que no soy un fascista y que mi único deseo es regresar allí, trabajar para mi patria con toda seguridad".

Otras de las principales anécdotas se da el 8 de diciembre de 1938, cuando la guerra estaba en sus últimos suspiros y  el catalán ya había regresado a España. Ese día, la mejor tripleta defensiva del mundo se reencontró en un amisotso a beneficio entre la Real Sociedad y jugadores del bando nacionalista; Quincoces, Ciriaco y Zamora jugaron juntos de nuevo.

Sauto, el mexicano que hacía su servicio militar

El mexicano José Ramón Sauto, quien además fue el primero de esa nacionalidad en jugar para el Madrid, se encontraba compaginando su carrera como futbolista y el servicio militar en el Cuartel de la Montaña en aquel verano del 36'. Gracias a que era un futbolista reconocido podía tener privilegios que no cualquier poseía, aunque sus guardias en el cuartel los teníoa que realizar con normalidad.

Para suerte del mexicano, el día que atacaron el cuartel de la Montaña, él no se encontraba ahí. Las Fuerzas de Asalto, así como la Guardia Civil se hicieron con el poder cuartel. Dejando a muchos de los compañeros del jugador detenidos o muertos.

Sauto estuvo vagando por algunas casas de Madrid, pero un día la guarnición de La Montala lo encontró y lo detuvo.  Lo mandaron a la checa de la Plaza de Santa Barbara y estuvo algunas horas, aunque finalmente fue puesto en libertad.

No dudó en buscar refugio en la embajada mexicana en Madrid. Después de más de dos meses encerrados, se organizó una huida a Valencia, para de ahí, irse en barco a Francia. A finales de febrero de 1937, unas 400 personas, incluidas Sauto y los demás mexicanos, partieron rumbo a Francia. Estando allá, él tomó la decisión de regresar.

Rápidamente llegó a Pamplona, territorio nacionalista y se enroló en al Batallón de Camilo Alonso Vega como enlace motorizado. Sauto era el encargado de transmitir las órdenes de su superior a todos los frentes en acción. Un trabajo bastante peligroso. Se sabe que participó en la famosa Batalla de Brunete.

Sauto era descrito como un jugador indisciplinado en cuanto que no le gustaba entrenar, tras la guerra, siguió en el Real Madrid por unos años. Él llevaba buena relación con Santiago Bernabéu y este le pidió que regresara al equipo; accedió pero con la condición de no tener que ir a entrenar.

En lo futbolístico, la final jugada contra el Barcelona fue uno de sus mejores y a la vez más amargos recuerdos, ya que se retiró lesionado. Se retiró jugando para el Madrid en 1943 y le despidieron con un partido homenaje contra el Sevilla.

Monchín Triana, el que no pudo contra el destino

Uno de los jugadores favoritos de Don Santiago Bernabéu, quien decía: "Si quieren divertirse, vayan a ver a Monchín". Se le consideraba como un gran regateador y una gran promesa del fútbol español, lo comparaban posteriormente con Kopa. Llegó al Real Madrid en 1928 y estuvo por dos años en el equipo e incluso llegó a representar a España.

Era católico y monárquico, su familia era rica y vivían en el centro de Madrid. En tiempos de guerra, Ramón, junto a sus hermanos  y su padre fueron buscados por los republicanos, sin éxito hasta que amenazaron con matar a su hermana y a su madre.

La familia se reunió y acordaron esconder a su padre y que los tres hermanos, que eran jugadores conocidos, se entregaran. Pensando que por ser futbolistas, iban a recibir el perdón. Monchín, Enrique e Ignacio se entregaron y no hubo piedad, se dictó condena de muerte de inmediato. Los trasladaron a la cárcel Modelo. Antes de ser ejecutados, se organizaron algunos partidos de fútbol donde Monchín Triana y Ricardo Zamora participaron. El 7 de noviembre en la madrugada, un camión de presos partió rumbo a su destino fina, ser fusilado en la masacre de Paracuellos.

Posguerra

19 de abril de 1939, ya terminada la guerra civil, Pedro Parages, uno de los jugadores pioneros del Madrid, que además fue entrenador y presidente, convocó a una asamblea para recuperar la sociedad. La guerra deshizo el Estadio Chamartín, alejó a la gran mayoría de los jugadores y muchos de los socios estaban dispersos por toda España. El destino del Real Madrid peligraba.

Parages, con ayuda de algunos otros, logró juntar a casi todos y a finales de noviembre 1939, con el Estadio Chamartín ya arreglado y una plantilla un tanto renovada en la que siguieron jugadores como que estaban antes de la guerra como Quincoces, Leoncito, Lecue, Sauto, López Herranz Méndez-Vigo, el Real Madrid regresó a las andadas. El 3 de diciembre de 1939, el equipo volvió a jugar un partido oficial. El resto es historia…

Fuentes consultadas: Real Madrid y Guerra en Madrid.

Foto 1. Parados de ambos equipos. | Miguel Balderas | VAVEL.

Foto 2. El paradón de Zamora a escasos minutos del final | ABC.

Foto 3. Zamora cargado en hombros por sus compañeros | Realmadrid.com.

Foto4. Don Santiago Bernabéu como militar por las calles de Madrid durante su servicio. |  Realmadrid.com.

Foto 5. Emilín en una revista de la época. | Guerra en Madrid.

Foto 6. Luis Regueiro rematando a gol. | Realmadrid.com.

Foto 7. Zamora antes de la final de Copa frente al Barcelona. | Realmadrid.com.

Foto 8. José Ramón Sauto posando para la foto. | Realmadrid.com

Foto 9. Monchín Triana en su paso por el Atlético de Madrid. | Realmadridfans.com.

Foto 10. Así quedó el Estadio Chamartín tras la guerra. | Realmadrid.com.

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