Ganar perdiendo, perder ganando

Jugó bien el Atleti. Jugó mal el Barça. Pero ganó el Barça. No solo el partido, sino también muchas opciones del campeonato. Y lo hizo el equipo de Luis Enrique con 15 minutos arrolladores donde le dieron la vuelta a un marcador abierto por Koke. Acabó con nueve el Atlético, al que volverán a tildar de violento. Pero en el Camp Nou, ante el líder, ante el reciente campeón, dejó patentes sus virtudes, su carácter y su presión. También su fútbol, aunque insuficiente ante las circunstancias.

Los mejores minutos del Atleti

Simeone tenía las ideas claras. Sorprendió con su 4-4-2, donde Carrasco acompañaba a Griezmann en ataque. Los rojiblancos empezaron a presionar arriba y a robar balones en el área rival. En apenas dos minutos de partido, Bravo tuvo que sacar una mano providencial cuando un disparo de Saúl se colaba por la escuadra. "Iremos al Camp Nou a ganar", habían declarado los jugadores en la previa del partido. No jugaban al despiste: tenían los tres puntos entre ceja y ceja.

No se cumplían diez minutos de partido cuando Koke adelantó al Atlético. Saúl hizo de Arda en banda: recibió tras saque de banda, de espaldas, cubriendo el balón y llegando a línea de fondo. Sacó un centro al que no llegó Griezmann, pero sí Koke en el punto de penalti y libre de marca. La defensa blaugrana hacía aguas y el Atlético daba un golpe sobre la mesa. Al partido y a la Liga.

Porque iba por delante, pero su guión no cambió. Si los de Luis Enrique quieren sacar el balón jugado, se presiona arriba. Si consiguen sacarlo, reculamos y defendemos junto a nuestra área, con líneas juntas y dejando pocos espacios. Presión y repliegue, presión y repliegue. Y en uno de esos repliegues, Alves tuvo la primera para el Barça, pero Giménez se cruzó ante la portería para evitar el empate. Fue, probablemente, la única acción de acierto del central uruguayo.

Se fue diluyendo el Atleti, más por inercia que por fútbol rival. En sus mejores minutos, Augusto rozó el segundo en un disparo que se marchó cerca del palo. A partir de ahí, dominio blaugrana, presión a menos y repliegue excesivo. En esas, con el Atleti metido en el área, Messi empató a la media hora de juego tras colarse entre camisetas rojas y blancas y asistido por Jordi Alba. Griezmann respondió con un disparo que se marchó alto. Un minuto después, un balón largo que metió en la disputa a Luis Suárez y Giménez, donde el delantero ganó el duelo de uruguayos e hizo el 2-1 batiendo por debajo a Oblak.

El otro partido

En el plano físico, el Atleti tenía la intensidad que acostumbra en este tipo de duelos. Presionar, morder, robar, atacar. Godín vio una discutida amarilla a los 20 minutos y coincidió, precisamente, con el declive colchonero. Juanfran la vio antes del descanso. Y Filipe Luis terminó de confundir el concepto de "presionar y morder". En un balón dividido, levantó en exceso la plantilla ante Messi, al que golpeó en la rodilla. A la calle y descanso. Casi nada. Heridas de presente a parte, los tres defensas se perderán el próximo duelo ante el Eibar por sanción.

Con diez, sí. Pero el Atleti no cesó tras el descanso. Coraje, orgullo, reacción de un líder al que se le escapó el campeonato. Reculó, pero cuando recuperaba el balón lo jugaba y lo movía hasta el área contraria. Carrasco se echó el equipo a las espaldas, Saúl seguía mostrando poderío en el centro del campo y Griezmann, ya solo arriba, esperaba su oportunidad. En el Barça, la nada.

Y la tuvo el francés. El fútbol son detalles y el de este partido, entre otros muchos, estuvo en sus botas. Yannick puso un balón al área donde Griezmann remató a bocajarro. Con toda la portería, el balón dio en los pies de Bravo. Perdía ante el Barça y en el Camp Nou, pero el equipo de Simeone no se rendía. Habían pasado 15 minutos de la segunda mitad y el fútbol seguía poniéndolo el equipo rojiblanco. Hasta que las consecuencias volvieron a darle la espalda.

Godín, en una acción impropia, fue al suelo a una disputa de balón con Luis Suárez y vio la segunda amarilla. Entró Savic por Griezmann. Augusto, más tarde, se fue con una preocupante lesión de rodilla. La gesta se presuponía aún más grande: con nueve y sin su referencia ofensiva. Arda y Alves cruzaron dos disparos en exceso antes de un último intento fallido colchonero. El Barça es más líder y tiene la Liga más cerca que nunca. El Atleti, en apenas siete días, ha dejado escapar una Copa y medio campeonato. Su identidad está intacta. Murió, pero lo hizo de pie.

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