Ciudad Deportiva, un tema recurrente
FOTO: cordobacf.com

La rocambolesca historia de la ciudad deportiva del Córdoba CF arranca allá por los años noventa, cuando el entonces presidente Rafael Gómez, en unos terrenos de su propiedad al otro lado del río, concretamente en la zona del camino de Carbonell, construye unos campos de fútbol y algún equipamiento menor, donde la plantilla blanquiverde empieza a entrenar.

La primera polémica con este emplazamiento vino con la construcción de la grada del campo principal, donde el filial blanquiverde, por entonces en regional preferente o tercera división, jugaba sus partidos. Dicha grada se construyó sin licencia, y tras litigios judiciales, tuvo que ser derribada.

Además el emplazamiento de los terrenos, englobados dentro de un PGOU (plan general de ordenación urbana) que los incluía como uso rústico, no permitía ningún tipo de construcción, ni mayor ni menor.

Hasta la llegada de Carlos González a la presidencia, allá por el año 2011, el equipo siguió entrenando en aquellos terrenos. Tras la llegada del empresario canario a la presidencia, siempre se ha manifestado que era prioridad el adquirir unos terrenos donde edificar una ciudad deportiva de un club que aspiraba a ser de Primera, y que además esos terrenos tenían que ser propiedad del club, para así tenerlos como parte del patrimonio de la sociedad anónima deportiva.

Esto provocó más de un enfrentamiento con Rafael Gómez, expresidente del club y propietario de los terrenos, que si bien seguía permitiendo que el club entrenara en la Ciudad Deportiva Rafael Gómez, no admitía ni estaba de acuerdo en ceder oficialmente dichos terrenos al club, ahora en manos de González.

Hasta tal punto llegó dicho enfrentamiento que en uno de los arrebatos propios del Sr. Gómez, conocido en Córdoba como Sandokán, obligó al Córdoba a desalojar dichos terrenos, desalojo que nunca se llevó a cabo, pues se recondujo la situación.

Entonces, Rafael Gómez vende los terrenos a Atlantis, filial del grupo Tremón, que tenía la intención de edificar en esos terrenos tras una más que probable recalificación de los terrenos.

Llega el año 2014 cuando el Córdoba consigue su histórico ascenso Primera División en Las Palmas, y la intención de la presidencia del club por tener unos terrenos propios se hace más fuerte. Tras varias reuniones con la corporación municipal, donde en aquella época el Partido Popular tenía mayoría absoluta en el ayuntamiento, se llega al acuerdo de la cesión gratuita de un solar en una zona muy privilegiada de la ciudad, concretamente en la zona del parque del canal, en la Ronda Norte, entre el Centro Comercial el Tablero y el Centro Comercial Ronda de Córdoba, donde se iba a edificar la gran ciudad deportiva de un club que estaba en la élite y que quería seguir en ella, aunque a posteriori fuera efímera.

FOTO: Diariocordoba
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Tras una presentación de campanillas y un proyecto bastante completo, el club se puso manos a la obra con el vallado y las primeras catas arqueológicas, todo ello encaminado a la urgente construcción de la instalación, con el ánimo de que estuviera terminada a la mayor brevedad posible, apoyado en el creciente deterioro de las instalaciones del camino de Carbonell. El caso más flagrante de este deterioro fue el claro sabotaje que sufrió el campo de entrenamiento de la primera plantilla, cuya foto se adjunta.

FOTO: Cordopolis
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Todo iba viento en popa, hasta que tras las elecciones municipales de 2015, el gobierno municipal pasó a estar en mano del bipartito PSOE-IU apoyado en Ganemos Córdoba, marca local de Podemos. Esto supuso el parón absoluto en el proyecto de construcción de la nueva ciudad deportiva del parque del canal, que ya tenía nombre, Ciudad Deportiva de la Fundación Córdoba CF. El nuevo gobierno municipal, tras consultar al gabinete jurídico del ayuntamiento y al consejo consultivo, concluyó que la cesión del terreno era nula de pleno derecho. El presidente de la gerencia municipal de Urbanismo, Pedro García, fiel seguidor del equipo y abonado desde hace muchos años, manifestó que lo que había hecho el ayuntamiento era “parar el mayor pelotazo urbanístico del siglo XXI en Córdoba, como era ceder gratuitamente a una entidad privada los mejores terrenos que había en la ciudad”. Además puso como ejemplo casos parecidos en otras ciudades donde este tipo de cesiones ha salido mal para la ciudad.

Este parón provocó un distanciamiento bastante grande con el ayuntamiento con un contínuo cruce de acusaciones donde el club se veía perjudicado, pidiendo incluso daños y perjuicios, además de reclamar los gastos que ya habían tenido que afrontar como eran el vallado y colocación del cartel de obra.

Todo este distanciamiento tampoco ayudó a cerrar la cesión del Estadio Municipal El Arcángel, que a día de hoy sigue en precario, aunque este tema daría para otro reportaje más.

El siguiente capítulo tras la anulación de la cesión de los terrenos vino por el intento por parte del club de comprar terrenos, sonando dos ubicaciones, como eran la Autovía Córdoba-Málaga a la salida de la ciudad, o Encinarejo.

En ambos casos no fructificó y el siguiente anuncio del club en la persona de su entonces presidente Carlos González fue que iban a comprar los terrenos donde se sitúa la ciudad deportiva actual y hacer la nueva en ese lugar. Surge entonces una nueva polémica, pues sin contar con nadie, el club comienza unas obras de mejora, realizando dos campos de césped artificial para las categorías inferiores del club, e incluso dando el entonces vicepresidente Javier Jiménez una rueda de prensa donde informaba que en breve espacio de tiempo se iba a inaugurar una pradera de césped natural para entrenamiento del primer equipo.

Estas declaraciones provocaron un nuevo cruce de acusaciones, pues el teórico propietario, Grupo Tremón, reclamó sus derechos, denunciando los hechos y solicitando cautelarmente la paralización de cualquier tipo de obra en “sus terrenos”.

Por otro lado se abrieron dos vertientes. La de Rafael Gómez, que da como suyo el terreno, pues Grupo Tremón no había pagado los mismos y por ellos son suyos, y el club, que solicita ante el registro de la propiedad la cuestión sobre la titularidad de los terrenos. El registro indica que son propiedad de Grupo Tremón, pero que este tiene una hipoteca que incluye a dichos terrenos con La Caixa.

Ante esto el club indica que está en conversaciones con la entidad bancaria para comprar los terrenos, extremo que nunca se ha concretado. Además siguen usando la ciudad deportiva actual basándose en la renovación tácita de un contrato de cesión con Rafael Gómez, más que expirado.

De la construcción de aquel campo-pradera de césped natural nunca más se supo y el equipo siguió entrenando en los campos que siempre ha habido y cuyo estado cada día era más lamentable, provocando la incertidumbre de los jugadores ante una lesión.

FOTO: cordobacf.com
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Y así se llega al día de hoy, donde la situación no puede ser más vergonzosa. Ante el deprorable estado de los campos y ante la imposibilidad de usar el césped del estadio del Arcángel en todos los entrenamientos, para así evitar deteriorarlo en demasía, el club entrena en césped artificial en una ciudad deportiva sin vestuarios ni duchas. Los jugadores van en bus desde el estadio hasta la ciudad deportiva y tras entrenar, sin cambiarse ni ducharse, se montan de nuevo en el bus que los llevará de nuevo al estadio donde sí pueden cambiarse y asearse. Esta es la realidad, alejada totalmente de lo que debe ser un club profesional.

FOTO: cordobacf.com
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Se antoja fundamental que se encuentre alguna solución a este despropósito, pues irá en beneficio de los jugadores, que así podrán preparar con garantías los partidos, en unas superficies y con unas instalaciones que cuanto menos se acerquen a la realidad que viven, la de un club profesional de la mejor liga del mundo.

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