Vuelta a la realidad
Once de la Arandina en un partido de esta temporada / Diego Arias

"Tranquilos, todo ha pasado ya". Como si de unos padres consolando a sus hijos se tratara, toca hacer lo propio con la Arandina. Después de tres días en el ojo del huracán, de haber convertido a Aranda de Duero (para algunos siempre será 'del') en el centro mediático de España, llega la hora de volver a la normalidad. Han sido horas y horas de informaciones, reporteros, reportajes, declaraciones y opiniones, muchas opiniones, en algunos casos alejadas de la realidad y en otros con salvajadas y ataques incomprensibles contra el club u otros miembros que solo se mostraban sorprendidos ante una noticia inesperada. Pero de eso hablaremos más adelante.

Ahora toca centrarse en lo deportivo. La Arandina ya ha actuado con vehemencia expulsando a tres jugadores que han admitido -según El Mundo- mantener relaciones sexuales con una menor de 15 años. Pueden llegar más delitos o no, pero uno ya lo han cometido. Y hasta ahí. Cumplirán su condena y serán castigados como infractores y delincuentes, pero esto sigue. El domingo vuelve la competicion y  los blanquiazules tienen que afrontar la realidad deportiva.

No nos olvidemos. La Arandina es octava y está lejos del playoff. Debe volver a la senda de la victoria y afrontar su cometido. Será con tres bajas, sí, pero ya llegarán nuevos jugadores en el mercado invernal. Ahora, antes de afrontar las vacaciones y desconectar de una primera vuelta muy complicada, toca cumplir. Se necesitan los seis puntos que se van a disputar, y tienen que lograrse. 

Pero no solo los jugadores tienen que abstraerse. Nosotros también. Es el momento de arrimar el hombro a una directiva que se ha visto superada por la situación, pero que ha cumplido. Es el momento de aplaudir y mostrar apoyo a unos jugadores y un entrenador perplejos por lo sucedido, dolidos y psicológicamente afectados. Es el momento de acudir a un frío Montecillo para dar calor, para darnos calor, para arroparnos y centrarnos en lo de siempre. Los "qué mal la ha puesto", "vaya jugada se ha marcado" o "vamos chicos que hoy ganamos" es lo único que se debe oír en el campo de fútbol. Y quiero hacer esto extensible al resto de terrenos de juego.

La Arandina no es el equipo de los violadores, ni es el equipo que atenta contra las mujeres. Es el equipo de fútbol que, ante una circunstancia muy compleja y difícil de afrontar, ha actuado como debía y punto. Es el equipo que quiere subir a Segunda B, y es el equipo que solo tiene ya que centrarse en mejorar su mal rendimiento deportivo. Respeto. No se pide nada más.

Así que tranquilos. Volvamos a la normalidad. Reincido en el respeto a la justicia; lo que se decida bien estará. Esa es ya otra guerra de la que la Arandina se ha desvinculado acertadamente, pero queda abierta una herida relacionada con la información. Y aquí quiero recordar el trato vejatorio y extremadamente amarillista de varios medios nacionales con suposiciones contra el club y algunos de sus jugadores (no vinculados al tema judicial), así como los juicios de valor que mucho valiente escondido detrás de un dispositivo ha arremetido sin tener la más mínima idea sobre quiénes y cómo son Ruba o Diego Rojas, por ejemplo. Tengan cuidado con lo que escriben, lo que suponen y a quien acusan. Porque para muchos esto es fútbol, pero el deporte nacional de este país por excelencia es el hablar sin saber. 

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