Vitolo, amor y odio
Vitolo en su etapa sevillista. || FOTO: Juan Ignacio Lechuga - VAVEL

En la despedida del Calderón, Simeone anunciaba que se quedaría en el Atlético, lo cual hizo respirar tranquila por fin a la hinchada colchonera. Sin embargo, nada es gratis en esta vida, y a cambio de permanecer junto a sus soldados, el míster quería traerse nuevos guerreros: una de sus más conocidas ambiciones era Víctor Machín, que por entonces militaba en el Sevilla.

Sus deseos son órdenes, Diego Pablo

Así pues, para satisfacer al coach, que le había demostrado una gran fidelidad al club, se emprendió la lucha por Vitolo. El jugador era una pieza que, en efecto, podía aportar grandes ventajas al grupo, pero el Sevilla no estaba dispuesto a soltarlo tan a la ligera. Además, el Atlético tenía un fuerte impedimento, que no era otro que la sanción impuesta por el TAS: el conjunto rojiblanco tenía prohibido inscribir nuevos jugadores hasta enero de 2018.

Tras un periodo que para algunos fue eterno, el club anunciaba el fichaje de Vitolo, que vestiría la elástica rojiblanca hasta el 2022. Fue un 12 de julio, cuando el Sevilla acababa de anunciar la renovación del de Gran Canaria, que nunca llegó a consumarse.

Y se marchó

El culebrón había terminado y había tenido un final feliz. Al menos, para el Atleti, para el propio jugador y para Las Palmas, equipo al que Vitolo se marchó cedido hasta enero (tuvo que partir antes hacia Madrid por culpa de una lesión).

Para los que no fue tan bonito fue para los sevillistas: el jugador había decidido separar su senda de la ciudad hispalense sin contar con el respaldo del club. Simeone lo quería, y él estaba decidido a jugar como local del Metropolitano. Así pues, con o sin la aprobación de los discípulos del Sánchez Pizjuán, el canario estaba dispuesto a seguir por donde él consideraba oportuno.

Recibimiento agrio en los que fueron sus feudos

El pasado 20 de septiembre, Vitolo regresaba por primera vez después de su partida al estadio sevillista, defendiendo el escudo de Las Palmas. La afición lo recibió con las garras afiladas, y los que habían sido sus compañeros, se convirtieron para él en férreos rivales. El canario se retiró del terreno de juego entre sonoras pitadas y con molestias debido a los forcejeos y duras entradas que recibió en la cancha.

Esta temporada, el grancanario visitará el Sánchez Pizjuán, en principio, dos veces más: le queda por jugar la vuelta del partido de copa del próximo miércoles y el de liga, que tendrá lugar en próximo 25 de febrero. 

Su nueva casa estará con él

En esta ocasión, es el Sevilla el que visitará a su antiguo compañero, con la ventaja de que ahora sí, Vitolo contará con el apoyo de toda la grada colchonera, que confía en el jugador y en sus capacidades. Será un partido, sin duda, de alta tensión e intensidad. La rivalidad está servida.

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