La táctica: un planteamiento conservador
La táctica: un planteamiento conservador

El equipo pepinero perdió el pasado domingo frente al Valencia 0-1 donde sólo un excelso tanto de Rodrigo pudo decantar la balanza hacia los de Marcelino García Toral. No obstante, el gol fue producto de un planteamiento conservador de Asier Garitano que en la primera parte consiguió sostener defensivamente al equipo, pero no inquietaba apenas a Jaume. En la segunda parte,  un mejor Valencia arrinconó al Leganés hasta conseguir el gol, lo que hizo que los locales dieran un pasito adelante en busca de un gol que no llegaría.

El Leganés  saltó al campo para enfrentarse al Valencia con la certeza de que sigue muy alejado de los puestos de descenso, pero consciente de enfrentarse con uno de los rivales más potentes de la categoría. Así, Garitano decidió prescindir de la figura del delantero centro para meter a un central más. No jugó Beauvue y sí lo hizo Ezequiel Muñoz. La defensa quedaba conformada entonces por una línea de tres formada por Bustinza – Ezequiel – Siovas  más Zaldúa y Diego Rico como carrileros. El planteamiento no era ninguna tontería, ya que los laterales del Leganés son jugadores ofensivos que pueden hacer daño al incorporarse y al mismo tiempo sentirse más seguros con la retaguardia cubierta. Sin embargo, lo que falló fue el equipo no conseguía hacer de los contragolpes oportunidades reales.

Fueron varios los balones que perdió el centro del campo valencianista en la primera parte dando la posibilidad de salir a jugadores como  Pires, Omar Ramos o Eraso. El problema es que el único jugador al que veían por delante era Amrabat, que disputó el partido como hombre más adelantado. En cuanto el marroquí se tiraba a una banda para genera una ventaja y construir el ataque, el área quedaba muy despoblada. Aunque, Zaldúa y Diego Rico tuvieran tiempo de incorporarse debido a su posición como carrileros, no lo tenían (o no tantas veces como hubiesen querido) Eraso y Pires para llegar al área como únicos rematadores posibles. Era la idea, que se vio en la ocasión que tuvo Pires llegando desde atrás en la primera parte.

En la segunda, el planteamiento no cambió, el Leganés seguía buscando jugadas a balón parado y jugadas por banda. El Valencia creció en el partido y cada vez obligaba a los atancantes del Leganés a bajar más abajo para buscar el balón. El gol llegó así, en una presión sobre el Leganés que en ese momento tenía a Amrabat a apenas 20 metros del área propia.

Con el gol el Leganés se tuvo que estirar, se rompió la defensa de cinco y salieron Beauvue y El Zhar en busca del empate. Con el guadalupeño, Amrabat se sintió más liberado para irse a las bandas a crear peligro, con el marroquí Garitano buscaba más gol y llegada que con Omar Ramos. No tuvo muchas el Leganés, aunque sí más posesión ante un Valencia que buscó, pero no pudo lanzar las contras a través de Vietto.

Buscaba Garitano evitar encajar dos goles al contragolpe como en el partido de Mestalla, pero acabó encajando por meterse cada vez más en su área ante un equipo con mucha calidad.

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