6 de abril de 1995, Real Zaragoza 3 - Chelsea 0
6 de abril de 1995, Real Zaragoza 3 - Chelsea 0 | Foto: Andrea Royo

La Romareda presentaba un estado parecido al del pasado sábado. Lleno hasta la bandera, nadie se quería perder el partido de las Seminales de Recopa.

El Real Zaragoza venía de remontar su eliminatoria frente al Feyernoord mientras que los ingleses hicieron lo mismo con el Brujas. En la capital aragonesa todo el mundo lo tenía claro, ganar en casa resultaría crucial si querían estar en la final.

Para aquel partido Victor Fernández alineó a: Juanmi, Belsué, Solana, Cáceres, Nayim, Aguado, Pardeza, Aragón, Esnáider, Higuera y Poyet. Salvo Cedrún, los mismos que más tarde jugarían contra el Arsenal en la final. Por parte del Chelsea: Hitchcock, Clarke, Minto, Spackman, Johnsen, Sinclair, Spencer, Myers, Furlong, Peacock, Rocastle.

Los blanquillos salían al campo como una auténtica exhalación y se adelantaban por partida doble en el marcador. Primero fue Pardeza a la salida de un córner y después Esnáider, que dio fe de lo gran delantero que siempre fue, controlando con el pecho para después volear. Con este resultado llegaba el descanso.

Con la reanudación de los segundos cuarenta y cinco minutos, el Real Zaragoza quería más y en una jugada por banda izquierda que no llegaba a conectar Pardeza aparecía el de siempre, Juan Eduardo Esnáider, con la caña preparada para batir a Hitchcock.

El Real Zaragoza había conseguido un gran resultado para el partido de vuelta, pero los ingleses no se dieron por vencidos, pues los maños viajaban a la ciudad del Támesis con las importantes bajas de Xavi Aguado y Gustavo Poyet. La respuesta, el veinte de abril.

Peace and Love

Aquel partido dejó otra anécdota para la historia. Con la derrota de su equipo, los aficionados desplazados desde Londres comenzaron a comportarse como auténticas bestias dentro del estadio, llegando a tener que intervenir la policía con varias cargas.

Cuando la policía realizaba una de las cargas, muchos aficionados de la Romareda comenzaron a animar a los cuerpos de seguridad españoles con el afamado cántico español de: “Písalo, písalo, písalo”, más propio de cuando un jugador está lesionado que para ocasiones de tal calibre.

Ante aquel cántico, los aficionados ingleses decidieron cambiar su comportamiento, pues parece que ellos entendieron “Peace and Love”.

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